EL DÍA, S/C de TenerifeCuarenta y nueve familias damnificadas por el temporal del 31 de marzo, en los barrios de San Andrés, Valleseco y Los Lavaderos, recibieron ayer vales nominales por valor de 1.803,4 euros cada uno, para la reposición de enseres, con lo que la cifra de beneficiados por la iniciativa de EL DÍA se eleva ya a un centenar de familias, entre las que se han distribuido 180.340 euros (30 millones de pesetas).
La cuarta entrega de las ayudas tuvo como escenario los locales del centro sociocultural El Torreón, en San Andrés, y de las entidades vecinales Nuestra Señora del Carmen, de Valleseco, y El Arcipreste, de Los Lavaderos, donde las familias afectadas recogieron de manos de miembros de Cáritas Diocesana y del Movimiento Vecinal - integrado por las confederaciones Canaria de Asociaciones de Vecinos (CONCAVE) y de Asociaciones de Vecinos, Consumidores y Usuarios de Canarias (CAVECAN) - los vales canjeables en los establecimientos Centro Comercial del Mueble, Todo Hogar y Centro Comercial Toledo.
De los 49 vales repartidos ayer, 17 fueron para damnificados de Los Lavaderos, un barrio humilde situado en pleno centro de la Capital, junto a zonas residenciales de elevado poder adquisitivo y que quedó prácticamente destruido por la riada.
Alojados provisionalmente
Al menos quince de sus habitantes están alojados provisionalmente en el local de la asociación de vecinos, entre los que figuran varios niños de corta edad, a la espera de que se emita un informe técnico definitivo sobre el estado de habitabilidad de sus casas y de las ayudas económicas para las labores de arreglo.
Antonio Suárez Dillón es uno de los beneficiados por la colecta, cuya compañera Esther Conesa Marrero recogió el vale en su nombre. "Nos hemos quedado sin nada y ahora nos alojamos en casa de
una amiga", comentó.
Como ella, Isabel Ramos
González vivía en Los Lavaderos con su hija en una
vivienda de tres plantas que
daba cobijo a cuatro familias.
"No tengo casa, no tengo
muebles, ni electrodomésticos y además me encuentro
muy mal y muy nerviosa",
señaló.
Clotilde Ramos González
residía sola en una parte de
la planta alta del mismo
inmueble y, como la anterior,
perdió casi todo. Dijo que "mi
dormitorio está destrozado, la
sala está fuera de la casa y la
ropa hay que tirarla casi
toda", para recalcar que "lo
que llevo puesto, lo lavo y
cuando está seco me lo vuelvo
a poner".
María Dolores Ramos González ocupaba la planta intermedia y lamenta pérdidas
materiales de consideración
que afectan a la casa y todos
los enseres. La misma mala
suerte afectó a la vivienda de
María de los Ángeles González Viera, madre el joven
Manuel Ramos González, que
perdió la vida esa noche en
Los Lavaderos, y con el que
vivía en la planta baja del
inmueble.
"Compraré lo más necesario"
Florentín García Suárez recibió también un vale ayer con
el que paliará parte de los desperfectos de la riada, que dejó
su casa inhabitable, situación
que afecta a los tres miembros
de su familia.
De mismo modo, el temporal dejó incomunicada la casa
de Cándida García, además de
destrozar el cuarto de baño y
estropear los muebles y electrodomésticos. El vecino
Óscar García Suárez sufre
una situación similar y aseguró tener la intención de "comprar lo más necesario con este
vale", porque se quedó sin
muebles.
Entre los más perjudicados
está Valentín Suárez de la
Cruz, a cuya casa "no se puede ni entrar", señaló. Tuvo
que abandonar la vivienda a
toda prisa, momentos antes de
ser arrastrado por el torrente
que bajaba por el barranco y
que le condujo hasta las cercanías del Mencey. Esa misma
noche sería arrastrado de nuevo por las aguas en las calles
de Santa Cruz.
La lista de damnificados de
Los Lavaderos continúa con
Félix García Déniz, que tendrá que reponer enseres
domésticos; Concepción
Almenar Rivero, madre de
tres hijos y cuya vivienda presenta grietas en los techos;
Mari Luz Hernández Suárez,
de cuya casa se han desprendido dos techos y sólo recuperó la lavadora; Manuela
García Déniz, que también
recuperó su lavadora pero se
quedó sin la casa, y María
Nivaria Blanco García, que se
arriesga a dormir en su domicilio sobre un somier pese al
mal estado de la estructura.
El resto de los beneficiados
ayer fueron Carmen Rivero
Peña, cuya vivienda ha quedado inservible, Candelaria
Suárez González, que continúa viviendo con su familia en
Los Lavaderos aunque la casa
quedó en mal estado, y Carmen Fernández, que también
ha perdido el hogar.
Valle seco
Con la tragedia más presente
aún ayer en Valleseco, después del sepelio por la última
víctima, 14 familias damnificadas recogieron los vales en
la sede vecinal. Una de ella,
Juan Hernández Luis y su
esposa, de la zona de La Quebrada, se encuentran en el
Albergue Municipal porque
han perdido toda su vivienda.
Los dos están enfermos y
salieron de la casa de milagro.
Pilar Tejera Aguiar, señaló
que los cuatro miembros de
su familia están en casa de su
madre porque la vivienda ha
quedado totalmente destrozada. Agradeció la ayuda porque
ha perdido los muebles.
Carmen María Díaz García, con cinco de familia, cuya
casa está apuntalada y María
Covadonga Sánchez Herrera y
Concepción Sofía Perera Perdomo, cada una de ellas con
una familia compuesta por
cuatro personas, aseguraron
que los vales llegan a tiempo
para poder comprar los armarios, los electrodomésticos y
las camas que se han estropeado por completo en el temporal que azotó el barrio.
Celestino Pérez Cruz y las
dos personas de su familia
están viviendo en casa de unos
vecinos porque su hogar desapareció con la riada. Ana Luisa Betancor Curbelo quedó
con lo puesto e indicó que
salió con vida de milagro porque los vecinos la sacaron de
su casa.
Ana Luisa González Martín, que vive con su marido
y una hija, ha perdido la
mayoría de los muebles y no
sabe si funciona la nevera porque todavía no tiene luz en la
planta baja.
Alfonso Baltasar González
Martín, declaró que su familia, de tres miembros, se salvó
porque ese día estaban en una
finca que tienen fuera del
barrio. Ahora tienen que vivir
con su madre. En una situación similar se encuentra
María de los Ángeles Ramos
Rodríguez, con su marido y
sus dos hijos, que han sido
acogidos por sus padres.
Nicolás Rodríguez, de 85
años, y sus dos hijos, desde
el pasado domingo, están en
el Recinto Ferial. Los vecinos
le sacaron de su casa con dificultad y estuvo a punto de perder la vida.
J.G.R., con una familia de
cuatro personas, aseguró que
el agua entró en su vivienda
pro encima del metro y
medio, por lo que estropeó
todos los muebles, libros y
utensilios de la planta baja.
Juana Covadonga Reyes,
que vive con su marido y dos
hijos, indicó que comprará
los muebles para el comedor
y el cuarto de los niños.
Óscar Luis Marrero, de
Cueva Bermeja, con una familia de seis miembros, entre
ellos un niño de un año, relató
que después de la riada todos
se quedaron con lo puesto. El
Ayuntamiento de Santa Cruz
les ha buscado una casa mientras se soluciona la situación.
"Lo peor es que también perdimos el negocio", señaló.
San Andrés
Dieciocho familias de San
Andrés recogieron también
ayer las ayudas. Nieves Cabrera, con tres de familia más su
madre de 76 años, apuntó que
necesita muebles para la parte
baja de la casa.
Antonia Calcines y su marido, que tienen dos hijos, uno
de doce años; Guillermina
Morales, con tres de familia;
Prudencia Martín y su marido
y Victoriano Melo, con cinco
de familia, perdieron también
los muebles en la riada.
María del Carmen Díaz
Ventura y su marido estaban
fuera del barrio ese día. Gracias a eso no presenciaron la
riada pero perdieron los enseres de su casa. El mismo caso
relató Asunción Déniz
Torres, que vive con su marido. Santiago Torres Delgado
y los tres miembros de su
familia tuvieron que salir de
la casa por el piso superior.
Dolores Rivero Cabrera, de
85 años, fue asistida por sus
sobrinos y ahora está con
ellos. Perdió toda su casa.
En el mismo barrio, Francisco Calcines, que vive solo;
Marta Dolores Castillo y su
hermana; Olga Curbelo, que
acoge a varios hermanos en su
casa; Nieves Hernández, con
cuatro de familia; María Fernández, con una familia de
seis y Juan Carlos Melo, con
cinco en su casa, también perdieron sus muebles.
Por último, las casas de
María del Mar Cordero, con
una familia de seis miembros;
Basilia Brito, que vive con dos
personas y María del Carmen
Carbajal, con una familia de
seis, también se inundaron
por completo.
volver