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Martes, 9
abril 2002

180.340 euros para CIEN FAMILIAS


Las ayudas inmediatas recabadas gracias a la colecta iniciada por EL DÍA hace una semana han llegado ya a un centenar de familias afectadas por el temporal, de las que 49, residentes en los barrios de San Andrés, Valleseco y Los Lavaderos, recibieron ayer vales nominales por 1.803,4 euros cada uno, de manos de CONCAVE, CAVECAN y Cáritas, tras las visitas oportunas.

EL DÍA, S/C de Tenerife

Cuarenta y nueve familias damnificadas por el temporal del 31 de marzo, en los barrios de San Andrés, Valleseco y Los Lavaderos, recibieron ayer vales nominales por valor de 1.803,4 euros cada uno, para la reposición de enseres, con lo que la cifra de beneficiados por la iniciativa de EL DÍA se eleva ya a un centenar de familias, entre las que se han distribuido 180.340 euros (30 millones de pesetas).

La cuarta entrega de las ayudas tuvo como escenario los locales del centro sociocultural El Torreón, en San Andrés, y de las entidades vecinales Nuestra Señora del Carmen, de Valleseco, y El Arcipreste, de Los Lavaderos, donde las familias afectadas recogieron de manos de miembros de Cáritas Diocesana y del Movimiento Vecinal - integrado por las confederaciones Canaria de Asociaciones de Vecinos (CONCAVE) y de Asociaciones de Vecinos, Consumidores y Usuarios de Canarias (CAVECAN) - los vales canjeables en los establecimientos Centro Comercial del Mueble, Todo Hogar y Centro Comercial Toledo.

De los 49 vales repartidos ayer, 17 fueron para damnificados de Los Lavaderos, un barrio humilde situado en pleno centro de la Capital, junto a zonas residenciales de elevado poder adquisitivo y que quedó prácticamente destruido por la riada.

Alojados provisionalmente

Al menos quince de sus habitantes están alojados provisionalmente en el local de la asociación de vecinos, entre los que figuran varios niños de corta edad, a la espera de que se emita un informe técnico definitivo sobre el estado de habitabilidad de sus casas y de las ayudas económicas para las labores de arreglo.

Antonio Suárez Dillón es uno de los beneficiados por la colecta, cuya compañera Esther Conesa Marrero recogió el vale en su nombre. "Nos hemos quedado sin nada y ahora nos alojamos en casa de una amiga", comentó.

Como ella, Isabel Ramos González vivía en Los Lavaderos con su hija en una vivienda de tres plantas que daba cobijo a cuatro familias. "No tengo casa, no tengo muebles, ni electrodomésticos y además me encuentro muy mal y muy nerviosa", señaló.

Clotilde Ramos González residía sola en una parte de la planta alta del mismo inmueble y, como la anterior, perdió casi todo. Dijo que "mi dormitorio está destrozado, la sala está fuera de la casa y la ropa hay que tirarla casi toda", para recalcar que "lo que llevo puesto, lo lavo y cuando está seco me lo vuelvo a poner".

María Dolores Ramos González ocupaba la planta intermedia y lamenta pérdidas materiales de consideración que afectan a la casa y todos los enseres. La misma mala suerte afectó a la vivienda de María de los Ángeles González Viera, madre el joven Manuel Ramos González, que perdió la vida esa noche en Los Lavaderos, y con el que vivía en la planta baja del inmueble.

"Compraré lo más necesario"

Florentín García Suárez recibió también un vale ayer con el que paliará parte de los desperfectos de la riada, que dejó su casa inhabitable, situación que afecta a los tres miembros de su familia.

De mismo modo, el temporal dejó incomunicada la casa de Cándida García, además de destrozar el cuarto de baño y estropear los muebles y electrodomésticos. El vecino Óscar García Suárez sufre una situación similar y aseguró tener la intención de "comprar lo más necesario con este vale", porque se quedó sin muebles.

Entre los más perjudicados está Valentín Suárez de la Cruz, a cuya casa "no se puede ni entrar", señaló. Tuvo que abandonar la vivienda a toda prisa, momentos antes de ser arrastrado por el torrente que bajaba por el barranco y que le condujo hasta las cercanías del Mencey. Esa misma noche sería arrastrado de nuevo por las aguas en las calles de Santa Cruz.

La lista de damnificados de Los Lavaderos continúa con Félix García Déniz, que tendrá que reponer enseres domésticos; Concepción Almenar Rivero, madre de tres hijos y cuya vivienda presenta grietas en los techos; Mari Luz Hernández Suárez, de cuya casa se han desprendido dos techos y sólo recuperó la lavadora; Manuela García Déniz, que también recuperó su lavadora pero se quedó sin la casa, y María Nivaria Blanco García, que se arriesga a dormir en su domicilio sobre un somier pese al mal estado de la estructura.

El resto de los beneficiados ayer fueron Carmen Rivero Peña, cuya vivienda ha quedado inservible, Candelaria Suárez González, que continúa viviendo con su familia en Los Lavaderos aunque la casa quedó en mal estado, y Carmen Fernández, que también ha perdido el hogar.

Valle seco

Con la tragedia más presente aún ayer en Valleseco, después del sepelio por la última víctima, 14 familias damnificadas recogieron los vales en la sede vecinal. Una de ella, Juan Hernández Luis y su esposa, de la zona de La Quebrada, se encuentran en el Albergue Municipal porque han perdido toda su vivienda. Los dos están enfermos y salieron de la casa de milagro.

Pilar Tejera Aguiar, señaló que los cuatro miembros de su familia están en casa de su madre porque la vivienda ha quedado totalmente destrozada. Agradeció la ayuda porque ha perdido los muebles.

Carmen María Díaz García, con cinco de familia, cuya casa está apuntalada y María Covadonga Sánchez Herrera y Concepción Sofía Perera Perdomo, cada una de ellas con una familia compuesta por cuatro personas, aseguraron que los vales llegan a tiempo para poder comprar los armarios, los electrodomésticos y las camas que se han estropeado por completo en el temporal que azotó el barrio.

Celestino Pérez Cruz y las dos personas de su familia están viviendo en casa de unos vecinos porque su hogar desapareció con la riada. Ana Luisa Betancor Curbelo quedó con lo puesto e indicó que salió con vida de milagro porque los vecinos la sacaron de su casa.

Ana Luisa González Martín, que vive con su marido y una hija, ha perdido la mayoría de los muebles y no sabe si funciona la nevera porque todavía no tiene luz en la planta baja.

Alfonso Baltasar González Martín, declaró que su familia, de tres miembros, se salvó porque ese día estaban en una finca que tienen fuera del barrio. Ahora tienen que vivir con su madre. En una situación similar se encuentra María de los Ángeles Ramos Rodríguez, con su marido y sus dos hijos, que han sido acogidos por sus padres.

Nicolás Rodríguez, de 85 años, y sus dos hijos, desde el pasado domingo, están en el Recinto Ferial. Los vecinos le sacaron de su casa con dificultad y estuvo a punto de perder la vida.

J.G.R., con una familia de cuatro personas, aseguró que el agua entró en su vivienda pro encima del metro y medio, por lo que estropeó todos los muebles, libros y utensilios de la planta baja.

Juana Covadonga Reyes, que vive con su marido y dos hijos, indicó que comprará los muebles para el comedor y el cuarto de los niños.

Óscar Luis Marrero, de Cueva Bermeja, con una familia de seis miembros, entre ellos un niño de un año, relató que después de la riada todos se quedaron con lo puesto. El Ayuntamiento de Santa Cruz les ha buscado una casa mientras se soluciona la situación. "Lo peor es que también perdimos el negocio", señaló.

San Andrés

Dieciocho familias de San Andrés recogieron también ayer las ayudas. Nieves Cabrera, con tres de familia más su madre de 76 años, apuntó que necesita muebles para la parte baja de la casa.

Antonia Calcines y su marido, que tienen dos hijos, uno de doce años; Guillermina Morales, con tres de familia; Prudencia Martín y su marido y Victoriano Melo, con cinco de familia, perdieron también los muebles en la riada.

María del Carmen Díaz Ventura y su marido estaban fuera del barrio ese día. Gracias a eso no presenciaron la riada pero perdieron los enseres de su casa. El mismo caso relató Asunción Déniz Torres, que vive con su marido. Santiago Torres Delgado y los tres miembros de su familia tuvieron que salir de la casa por el piso superior.

Dolores Rivero Cabrera, de 85 años, fue asistida por sus sobrinos y ahora está con ellos. Perdió toda su casa.

En el mismo barrio, Francisco Calcines, que vive solo; Marta Dolores Castillo y su hermana; Olga Curbelo, que acoge a varios hermanos en su casa; Nieves Hernández, con cuatro de familia; María Fernández, con una familia de seis y Juan Carlos Melo, con cinco en su casa, también perdieron sus muebles.

Por último, las casas de María del Mar Cordero, con una familia de seis miembros; Basilia Brito, que vive con dos personas y María del Carmen Carbajal, con una familia de seis, también se inundaron por completo.

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