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"Hasta la ropa es prestada",
señalaron todos
los cabeza de familia que recibieron
los vales, tanto de San Andrés
como de Valleseco y del barrio de
la Alegría, mostrando de esta forma
que habían perdido todas sus
pertenencias. Agradecieron de
forma emotiva a sus vecinos la
ayuda que se prestan entre todos
para que nadie se quede sin comer
cada día y cuenten con los objetos.
Diego González Olivero, de San
Andrés, con una familia de cuatro
miembros, indicó que lo que más
le preocupa es arreglar la casa. En
la sede vecinal de Valleseco se ha
improvisado un pequeño almacén
de alimentos para los más
necesitados.
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