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DOMINGO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2001


LA MASACRE TERRORISTA, LA FAZ DE LA GUERRA Y LA LUCIDEZ DEMOCR?TICA

MASACRE, genocidio, holocausto, exterminio, actos de guerra... con esos y otros distintos vocablos se ha intentado definir a la monstruosidad, indescriptible, del pasado martes. Una fecha negra y se?era en la historia de Am?rica, de la Humanidad entera, cuyos cabales sufrimientos, crespones y lutos a?n son impredecibles. Tanto como lo fue la misma hecatombe.

?Qui?n pod?a ni barruntar la inconmensurable desgracia? Qu? espanto indecible. De ninguna de las convulsiones que atormentan las vidas y la libertad de tantos seres humanos, en nuestros d?as, cab?a sospechar una vesania criminal y destructora semejante. Inexplicable salvajismo de venganza, potenciado en la era tecnol?gica y sin precedentes, en su odio, desde que los neanderthales del Pleistoceno superior, extinguidos hace 25 mil a?os, experimentaran el sentimiento de la compasi?n. Tal vez.

Porque el rostro de la crueldad, ?ntegro, en las horas m?s cercanas, se nos mostraba en los abominables asesinatos de muchos miles de personas en Nueva York y Washington, planificados por el fanatismo y ejecutados por algunas docenas de terroristas camicaces. Horror de los horrores: la muerte masiva de la ciudadan?a civil. Seguida del caos, mientras perd?a el pulso, trascendido por el dolor, el pa?s m?s poderoso de la Tierra; y se conmov?a, entre at?nito, solidario y temeroso, el resto del mundo llamado civilizado. Excepto en los contados y b?rbaros refugios del encono, la miseria, el subdesarrollo, la ciega desesperaci?n...

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A?N sin apagarse los ecos de las oraciones ecum?nicas por los inmolados, ni haberles dado sepultura a todos, ni tampoco insuflar acaso el suficiente sosiego - en lo posible - a cuantos lloran y m?s directamente sufren la cat?strofe, se anuncia el tiempo de la Justicia. Sea ?sta rigurosa y bienvenida. Siempre. Sin componendas o ambages antidemocr?ticos. De falso pacifismo.

Pero hemos de hacer votos para que el castigo a los culpables y c?mplices de la descomunal tragedia y el objetivo, simult?neo, de erradicar el terrorismo all? donde es amparado no originen una espiral de confrontaci?n b?lica planetaria. Ojal? que no.

Parece asomarse la faz de la guerra y ser?a asimismo desolador, ciertamente apocal?ptico, que, en estos momentos cruciales, a las ya incontables v?ctimas hubiera que unir un incalculable n?mero de muertos, tan inocentes como los primeros. Queremos subrayar que ser?a aniquilador el deso?r los llamamientos de autoridades de la categor?a espiritual del Papa Juan Pablo II y del rango de estadista del Rey de Espa?a.

El Pont?fice pide que los atentados inhumanos contra Estados Unidos no empujen al incremento de la violencia y que s? se trabaje por una nueva era justa y pac?fica. Y Don Juan Carlos, tras condenar igualmente los ataques terroristas, ?absolutamente execrables?, se ha mostrado convencido de que la Comunidad Internacional sabr? abrir nuevas f?rmulas de entendimiento judicial entre las naciones; desarrollar los cauces y alcanzar los compromisos id?neos de cooperaci?n en defensa de la libertad, la democracia y la propia justicia, poniendo a disposici?n de ?sta a los agentes del terror.

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Y, sin alarmismos hist?ricos o irresponsables, en tan dif?cil encrucijada hist?rica nos hallamos ahora mismo. Expectantes y hondamente preocupados.

Sea cual fuere la decisi?n final del presidente Bush, el 11 de septiembre de 2001 marcar? el principio del fin de mutaciones esenciales en el denominado orden mundial. Todav?a desconocidas. Que alcanzar?n a nuestro Archipi?lago Atl?ntico. A no dudarlo.

En el af?n de prepararnos para el porvenir, inquietante en el mejor de los supuestos, publicamos en este n?mero de EL D?A el debate ?Actual crisis mundial y Canarias?, en el que opinan isle?os expertos. Al igual que lo han hecho en las ?ltimas ediciones y lo seguir?n haciendo, en venideras fechas, solventes especialistas y otros conciudadanos de Tenerife, de las Siete Islas.

Por lo dem?s, aparte de valorar la candidez del Gobierno Aut?nomo, que descartaba aqu? repercusiones del estremecimiento que acongoja por doquier, le invitamos a que reflexione. En clave democr?tica y sin paternalismos. A la altura de las circunstancias... s?lo en el aspecto inversor, ser?a prudente que analizara el relato que hoy firma el tinerfe?o Guillermo Guigou en la p?gina 3 del peri?dico y sobre la que el Ejecutivo s? tiene competencias e incompetencias.

 

LA CIVILIZACIÓN IMPERFECTA (ENRIQUE GONZÁLEZ)

EL NOMBRE DE DIOS EN VANO (ALEJANDRO DE BERNARDO)

UN MUNDO DESGARRADO Y UN CAMBIO DE CONCEPTO
(MIGUEL ZEROLO AGUILAR)

EL ESPEJO REGIONAL
(TAMADAÑA)

FANATISMO
(HONORIS CAUSA)

LA NUEVA GUERRA
(RAMÓN PI)