MÁLAGA (EFE).
Cuatro personas fallecieron ayer y 27 resultaron heridas
en el accidente sufrido por un avión de la compañía
Binter Mediterráneo, procedente de Melilla, que hizo
un aterrizaje de urgencia en la carretera N-340, en
las cercanías del aeropuerto de Málaga, al parecer por
un fallo en el motor izquierdo.
En el accidente,
que ocurrió a las 10:17 horas en las inmediaciones del
aeropuerto Pablo Ruiz Picasso, fallecieron los pasajeros
Emilio Martínez, de 67 años; Mohamed Mohamed Uassani,
de 46, residentes en Melilla; el francés Hervé Troadec,
de 41 años, y el piloto, Mariano Hernández, que murió
horas después en el hospital Regional Carlos Haya, mientras
que diez de los 27 heridos han sido dados de alta.
El avión, modelo
«CN-235» y con capacidad para 44 pasajeros cubierta
al completo en este vuelo, pasó en la noche del martes
su última inspección, en la que se engrasó su tren de
aterrizaje, y estaba al día de las revisiones semanal,
diaria y prevuelo, según la compañía aérea.
La nave, fabricada
el 24 de octubre de 1990, tenía 14.577 horas de vuelo,
el motor izquierdo -que, al parecer, fue el que fallótenía
12.200 horas y el derecho 13.883, según Binter Mediterráneo,
mientras que el piloto fallecido acumulaba 7.372 horas
de vuelo, de las que 4.166 las realizó en aviones «CN-235».
El piloto alertó
de un fallo en el motor dos minutos antes de que se
produjera el accidente, cuando la torre de control del
aeropuerto malagueño se puso en contacto con el avión,
según informó ayer el delegado del Gobierno en Andalucía,
José Torres Hurtado.
El piloto comunicó
que tenía un fallo en el motor y requería un aterrizaje
de emergencia y pidió a la torre avisara a los bomberos.
Los bomberos
del Ayuntamiento, que recibieron el aviso a las 10:18
horas, llegaron al lugar del siniestro siete minutos
después con una UVI móvil, mientras que el resto de
ambulancias lo hicieron a las 10:40, señaló Torres Hurtado,
mientras que algunos pasajeros criticaron ayer que esperaron
«más de media hora sin que nadie apareciera, ni siquiera
para auxiliar a los heridos» y que el piloto no les
comunicó nada por megafonía.
Varios pasajeros
informaron de que el avión voló «cuatro minutos» con
el motor izquierdo parado, mientras Construcciones Aeronáuticas
(Casa), fabricante del avión siniestrado, un «CN-235»,
informó de que no tiene aún datos de lo ocurrido y ha
enviado a un grupo de técnicos desde Madrid al lugar
del accidente y una comisión de investigación estudiará
las causas del mismo.
El aparato, cuyo
fuselaje se quebró, invadió dos carriles de la N-340,
aunque «no se llevó por delante ningún coche», explicó
un pasajero, y los restos tardaron dos horas en ser
retirados de la carretera, en la que se restableció
el tráfico pasadas seis horas, mientras que el aeropuerto
de Málaga continuó funcionando con normalidad. Entre
enero y mayo, tres «CN-235» fabricados por CASA se estrellaron
en Turquía en tres accidentes distintos, en los que
murieron 41 personas, si bien desde CASA dijeron que
la compañía sigue «confiando en la fiabilidad» de este
modelo.