El teatro Leal fue el lugar donde se desarrolló la gala, en la que hubo música, emoción y doctas palabras de hombres de la talla del alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, o del obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, que habló en nombre de los distinguidos y que también fue galardonado por Aguere.