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El plan para el tomate canario evidencia que su cultivo tradicional es inviable

El instrumento, que reúne las medidas de auxilio al sector, aboga por una urgente modernización de las instalaciones productivas para incrementar su rendimiento porque la crisis tomatera amenaza con hundir los precios del resto del mercado local, según el texto que, previsiblemente, el Parlamento aprobará hoy.
CARLOS ACOSTA, S/C de Tfe.
28/jul/08 6:55 AM
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A través de nueve medidas, entre las que destacan una propuesta de cambio en las condiciones de acceso a las ayudas del Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (Posei) y la solicitud de incrementar hasta el 100% la ayuda al transporte marítimo hasta la Península, el plan estratégico para el sector del tomate de exportación de Canarias intenta mejorar la productividad de ese cultivo. El instrumento evidencia la imposibilidad de subsistencia de los métodos tradicionales de producción en las Islas debido a sus costes y aboga por su modernización.

El documento, que previsiblemente el Parlamento aprobará hoy junto a un paquete de medidas para reactivar la economía isleña, reúne las medidas de auxilio al sector ante el peligro de que la crisis del tomate termine por hundir los precios del resto de las producciones locales, lo que empeoraría la ya delicada situación del sector primario. Y es que los tomateros, según recoge el texto del plan, están abandonando este cultivo a favor de las frutas y hortalizas sin que exista una demanda real que sustente el aumento de producción, lo que implica el riesgo de que saturen el mercado hasta afectar el valor de tales productos que ahora les sirven de refugio.

El plan expresa que "las estructuras productivas, que en la anterior década resultaban adecuadas para obtener producciones de tomate suficientemente competitivas, no se adaptan a la situación actual". Entre otras dificultades, el documento se refiere a la lejanía de los mercados de destino y los altos costes de producción, junto a problemas como el "deficiente" control fitosanitario en las aduanas isleñas, lo que ha facilitado la introducción de plagas, el costo de la mano de obra, "con bajo rendimiento, poca formación y limitada movilidad", y la descapitalización del sector.

Estos problemas han llevado al sector a una "grave" crisis que, a su vez, ha producido un descenso de la rentabilidad durante varios años seguidos hasta incurrir en "importantes pérdidas". Al ser incapaces de enfrentar los compromisos financieros, los agricultores han acudido al endeudamiento, que ha sido necesario refinanciar a corto plazo para poder continuar con la actividad.

Mejorar rendimientos

Ante este panorama, el plan asegura que el principal obstáculo para la viabilidad del sector es su alto coste de producción, por lo que la solución comienza por mejorar el rendimiento a través de la modernización de las estructuras productivas y comerciales.

El documento explica que en la campaña de 2006 a 2007, los tomateros que siguieron el método de explotación tradicional registraron pérdidas por unos 15.200 euros por hectárea, mientras que los que contaban con invernaderos mejorados obtuvieron una rentabilidad de cerca de 7.800 euros por hectárea.

Los agricultores conocen esta realidad, pero "el fuerte endeudamiento del sector hace muy difícil que los productores puedan acceder a la financiación necesaria para costear la mejora de las estructuras". Por ese motivo, el documento propone el aprovechamiento "completo" de la actual ficha financiera destinada al tomate incluida en el Posei. En 2007, estos fondos contaron con nueve millones de euros de los que el sector sólo aprovechó 5,6 millones de euros, ante lo que el plan propone incrementar la ayuda unitaria de estos recursos. La Unión Europea (UE) ya inició la tramitación de una ayuda directa a las producciones a partir de la próxima campaña, que se iniciará este año.

Además, y también dentro de los recursos del Posei, el plan contempla incrementar la ayuda específica a la producción del tomate. Como explica el documento, "no existe ninguna ayuda destinada a paliar los mayores costes de producción" del tomate en Canarias que en la Península, por lo que propone llevar estos fondos a 27,6 millones de euros en función del rendimiento medio del último ejercicio y la superficie media cultivada en los últimos tres años.

En relación a los problemas de financiación del sector, el plan recuerda que el Gobierno canario aprobó en 2007 una ayuda de estado dentro del programa de "mínimis" de la UE por 4 millones. La mejora específica de las estructuras productivas y comerciales se inscribe en el Programa de Desarrollo Rural (PDR), destinado a inversiones para nivelar los terrenos, sistemas de riego, el ahorro y la conducción de agua, mecanización del cultivo, protección de los cultivos, caminos interiores, edificación de almacenes y mejoras en el proceso de recolección. En 2008, el presupuesto de esta línea asciende a tres millones de euros, que se mantendrá anualmente al menos hasta 2013.

De la misma manera, el plan se refiere a las subvenciones destinadas a la financiación de los servicios de asesoramiento técnico en materia de control de plagas, la optimización de las medidas incluidas en los programas operativos del sector, el impulso a las investigaciones efectuadas por el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) para la elaboración de paquetes tecnológicos dirigidos a obtener cultivos de "características óptimas", el incremento de las ayudas al transporte marítimo de mercancías entre las Islas y la Península hasta el 100% del coste, medidas para concentrar la oferta, cuya atomización también es un problema, y programas de promoción del tomate en el mercado interior y terceros países.