Santa Cruz de Tenerife

La búsqueda de la apertura mental

El cantante y guitarrista Leo Jiménez y su banda actúan hoy en el O-Club de Santa Cruz, donde compartirán escenario con los tinerfeños Esclavitud y Meridian Zero.
Raúl Gorroño
6/oct/17 6:05 AM
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E l cantante, guitarrista y compositor madrileño Leo Jiménez (Fuenlabrada, 1979) y su banda compartirán su probada energía musical con el público que se acerque hoy al Ocean Club de Santa Cruz (Parque Marítimo), en cuyo escenario coincidirá con los grupos canarios Meridian Zero y Esclavitud, a partir de las 22:00 horas, aunque se abrirán las puertas un par de horas antes.

El que fuera vocalista de Saratoga está muy activo últimamente, compaginando su propia banda con su pertenencia al grupo de metal gótico Stravaganzza, además de su protagonismo en la ópera "Jesucristo Superstar", que ha retomado recientemente. "Son tendencias muy diferentes, aunque ambas provienen de una raíz, el metal, el rock, pero digamos que Stravaganzza es más sinfónico, más parecido a un espectáculo circense. Por ese motivo es mucho más complicado de poner en carretera".

Este enérgico cantante mostrará hoy en Tenerife su cara más heavy metal, junto a los dos guitarras, un bajo y batería que lo acompañan en esta aventura en solitario desde hace años.

"Mi banda Leo Jiménez en solitario es más refrescante, más directa, más power rock, de dar caña que Stravaganzza. Es una banda muy de festival, de disfrutar saltando, vivirlo en concierto y pasarlo bien. Es un rock clásico de toda la vida, como puede ser Deep Purple o Iron Maiden".

Este músico, con dos décadas de experiencia en los escenarios, se mueve en su grupo entre melodías de voz con corte clásico, más heavy, en la onda de los años 80 y 90 del metal, y unos cortes de guitarra más en la onda americana de Pantera o Mazinger Z. Esta mezcla tan personal mantiene la contundencia rítmica y las melodías envolventes que animan al público a corearlas.

Leo Jiménez (nombre artístico de Juan Daniel Jiménez) irradia fuerza, energía positiva que vuelca en sus directos a través de las canciones que compone. "Me gusta hablar del día a día cotidiano. En el heavy metal hubo una época en la que se puso muy de moda hablar de dragones y mazmorras, pero para mí es un poquito rollo, de Juego de Tronos, y eso se me hace un poco cansino".

"En mis letras y mis textos intento expresar un poco el día a día de las cosas cotidianas que me preocupan o me emocionan. Cuando hablo de preocupación hablo de cómo está el panorama político, que está difícil, a nivel económico, el hambre que se está pasando en países donde no se pasaba hambre. A nivel emocional, hablar de una relación bonita de amistad, la relación entre padres e hijos, con tu pareja, o cosas bonitas que me han sucedido. En definitiva, me gusta hablar de cosas que lleguen a la gente de verdad, que se puedan sentir identificados", expresó.

La experiencia que ha acumulado este artista durante estas décadas se traducen en el contenido de sus composiciones, más unidas a la realidad que le preocupa y emociona, y en la madurez vocal, con una voz más madura y profunda. "Antiguamente tenía unos agudos interminables, era como si fuera el registro de una soprano, pero algunas veces podía resultar cansino. Ahora me mantengo en unos tonos más agradables y creo que llega más al público".

A pesar de que Jiménez milita en el heavy metal, aunque se considera más rockero que heavy, él huye de esa imagen estereotipada de las chupas de cuero con flecos y muñequeras, entre otros elementos propios de la estética unida a este movimiento. Él se decanta más por los vaqueros y las camisas a cuadros, aunque conserva su melena.

Con respecto al público, confesó que "me gusta intentar que se diviertan. La música es un entretenimiento y no tengo el papel de adoctrinarle, pero sí me gusta dejarle un mensaje, sobre todo de apertura mental en todos los aspectos, de cara a la raza, el sexo, los estilos musicales... A mí me educaron así".