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La obligación de contar: "Ilusiones truncadas"

El título de esta obra de Josu Aizpurua, publicada por la editorial Escritura entre las Nubes, representa un acto de verdad y un homenaje a "cuatro compañeros que dieron su vida por defender unas ideas".
Sergio Lojendio (@sergioloj)
2/nov/16 6:13 AM
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La obligación de contar: "Ilusiones truncadas"

E xisten deudas que el simple paso del tiempo no puede saldar, que precisan la intervención humana. Porque el relato de la historia lo escriben los vencedores y la verdad, pobre, acaba manejada por el antojo y el interés de muchos.

Es por eso que Josu Aizpurua (Bilbao, 1946) sostiene que el verdadero asunto que mueve este libro, titulado "Ilusiones truncadas", editado por Escritura entre las Nubes y cuyos ingresos por derechos de autor serán donados a la ONG Aldeas Infantiles, "es la obligación de contar".

El creador, un luchador antifascista que en 2006 decidió trasladarse a Tenerife y que mantiene su residencia a caballo entre Canarias y Haití, se lanzó escribir sobre una etapa que necesitaba reflejar y sobre la que dice "se está montando un intencionado mejunje", ahora que con el desarme y la desmovilización de ETA llega el tiempo de la "reconciliación".

Pero, por encima de todo, dice escribir movido por un acto de justicia, un homenaje a la memoria de "Miguel, Luis Mari, Jokin y Alberto, cuatro compañeros que perdieron la vida por defender unas ideas". Dos de ellos murieron en acción, mientras los otros dos no soportaron la vida, de ahí el título, cuando las esperanzas que tenían puestas en un cambio "se nos vinieron abajo".

El relato, que ha escrito y reescrito al menos unas cuatro veces, rememora los tiempos de aquellos grupos de acción que iniciaron la resistencia en el País Vasco durante el tardofranquismo, pero "ni es político ni autobiográfico", sostiene. Lo que subyace entre sus líneas es el propósito de trasladar a los jóvenes "qué fue lo que sucedió en Euskal Herria. Quiero que se conozca las existencia de una resistencia vasca, no ligada a ETA, y por qué y cómo surge ETA".

A su juicio, "unas personas no pueden lanzarse a la lucha armada sin el respaldo de la organización civil y menos contra una democracia, cuando había que desarrollar una lucha política. Ese ha sido el gran error estratégico de ETA", manifiesta Aizpurua.

En el libro, concebido como una sucesión de entrevistas, el autor quiso evitar el protagonismo y reconoce que, en el último momento, decidió modificar la estructura inicial y construir una narración en la que figurasen tres personajes: Koldo Lorea, el entrevistador y el pseudónimo con el que se firma la obra; Gorka, el activista, "el primer nombre que tuve en la clandestinidad", y Josu, personaje que va introduciendo en la narración elementos reales para dotarla de rasgos de humanidad.

Los documentalistas insistían en la necesidad de incluir "este o aquel detalle", pero su intención fue dar a conocer una serie de hechos, en la idea de que otros, posteriormente, "se dediquen al análisis de los acontecimientos, cada uno desde su campo, sin ser señalados como terroristas".

A propósito, tira de memoria y de cierto valor para recordar cómo con tan solo quince años "fuimos captados por el Gobierno vasco en el exilio. En las cárceles del franquismo se organizaron los primeros grupos clandestinos de ayuda a los presos". El objetivo de la organización se orientaba a provocar la caída de Franco, para lo cual "se crearon unos grupos armados que actuaban en la frontera con la ayuda de las agencias internacionales de inteligencia". Lo cierto es que el desarrollo de la geopolítica internacional, el establecimiento de las bases estadounidenses en España y la "aceptación" del régimen franquista desembocaron en tragedia: "Nos dejan abandonados".

Y sostiene Aizpurua que "jamás he militado en ETA", como sí sucedió con otros compañeros, una afirmación que, a la vista de su biografía, a muchas personas les puede resultar increíble.

Formó parte de la candidatura de Acción Nacionalista Vasca (ANV) en las elecciones generales de 1977. En 1978, ANV se integró en la coalición electoral Herri Batasuna (HB) y en 1979 Aizpurua es elegido secretario general. En 1980 obtuvo el acta de parlamentario vasco por Vizcaya como candidato de HB y en octubre renunció a su puesto. En 1981 cesaba como secretario general de ANV y miembro de la Mesa Nacional y en 1982, desencantado, abandonaba la política.

"Lo dejé absolutamente todo", y lo explica en el libro, al tiempo que comenta. "Estos que se creen que dejarse una coleta ya es suficiente para cambiar un Gobierno, que sepan el sufrimiento que hemos pasado y las muertes que llevamos en la memoria".

Y cuenta la anécdota de cómo cuando salió elegido parlamentario en un viaje a Bruselas, al Parlamento Europeo, "fuimos recibidos en una reunión privada y casi todos querían contactar conmigo. ¿Cuál era la razón? Mi ascendencia empresarial. Les importaba un rábano el proyecto de independencia vasca. Todos arrimaban el ascua a sus lobbies".

Lo cierto es que aquello no le convenció, el desarrollo del Parlamento Vasco no seguía el camino que presumía y terminó por apartarse, viviendo el exilio interior. Unos y otros lo repudiaron. "Iba a trabajar y las lenguas dejaban caer en la empresa que si yo continuaba allí iban a tener problemas". Una persecución sistemática hasta que decide marcharse de Euskadi, envuelto en el anonimato.

Aizpurua explica que "desde los inicios de nuestra lucha, el tema de Canarias se entendía como un asunto africano. La lucha del MPAIAC de Antonio Cubillo la enmarcamos dentro de un proceso de liberación nacional que entonces estaba en boga".

Es autor de los siguientes libros "Jirones de amor, desamor y lucha vasca", Eguzki Editoriala; "Quo Vadis Euskal Herria?", Editorial Incipit; "Vasco Rebelde", Bubok Editorial e "Ilusiones truncadas", Escritura entre las Nubes. Tiene en preparación "Mi amol", sobre la vida caribeña que desconocen los turistas. Lo de sus Memorias dice que está por llegar, que lo está madurando. ¡Agur!

Josu Aizpurua

escritor

El doloroso pasado

Con punto y final, metido en imprenta y publicado, Josu Aizpurua no se ha vuelto a detener en las páginas de "Ilusiones truncadas" y asegura, además, que no cuenta con ningún ejemplar en casa. "Volver a recordar y a retomar el pasado me resulta bastante doloroso". Paralelamente a esto, explica cómo los grupos poderosos, los poderes fácticos del País Vasco "han publicado su historia, otra historia diferente y creo que están a punto de sacar a la luz un panegírico en el que figuran 125 héroes de la resistencia, un homenaje que se quieren dar..". La otra historia.