Criterios

El gran elector


29/abr/03 21:29 PM
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"Ya me veo presidente", dijo Carlos Saúl Menem tras resultar el candidato más votado en la primera vuelta de las presidenciales argentinas el domingo; "jamás votaré a Menem", testificaba ante la prensa cualquier votante de a pié en los alrededores...

El partido del no a Menem, muy nutrido, será el gran elector el 18 de mayo. Se estima que el número de ciudadanos que no darán nunca su voto al ex presidente, salpicado por graves asuntos de corrupción y tenido por responsable de buena parte del desastre económico y social vigente, pasa del cincuenta por ciento del censo lo que haría poco menos que imposible su reelección. No está tan claro...

Y no lo está porque del honorable 16,5 por ciento que obtuvo Alfredo López-Murphy irá al menemismo por identidad con la política económica previsible (liberal estricta) y coincidencia con una cierta clase social media-alta. Pero el antiguo presidente, un político-esponja tradicional, se hacía querer por la comunidad de negocios y por los pobres de Buenos Aires, el llamado púdicamente segundo cinturón. Puede parecer raro en Europa pero banqueros y chabolistas votaban a Menem...

López-Murphy procede de la sensibilidad liberal-centrista de la Unión Cívica, lo mismo, por cierto, que Elisa Carrió, con un decente 14 por ciento largo de votos, pero en este caso abiertamente hostil al menemismo. Menos clasificables son los votantes de otro aspirante peronista también, Rodríguez Saá, el más estéticamente justicialista de todos (catorce por ciento).

El "no" a Menem, que expresa un criterio de principio, testimonialista y rupturista con el pasado, deberá unirse a las ventajas que, en general y no sólo en Argentina, se atribuye con frecuencia a la unción del poder: al fin y al cabo, Néstor Kichner es el sucesor, el ahijado si no el delfín del presidente Duhalde y cuando el ministro de Economía Roberto Lavagna se decantó por él y el candidato dijo que lo conservaría al frente de la recuperación económica, su suerte cambió. ¿Recuperación económica? Sí: cosecha récord de cereales, superávit fiscal, ligero, pero sostenido, crecimiento del PIB, estabilidad del cambio peso-dólar, eliminación de las restricciones bancarias, moratoria en la deuda externa y facilidades del FMI, gran excedente comercial, unos catorce mil millones de dólares de reservas... Es macroeconomía, pero permite ver la luz al final del túnel. Y eso ayudará a Néstor Kichner.

Las campañas electorales se sabe cuando terminan, pero no cuándo empiezan. Ayer anunció el PP el itinerario de mítines que recorrerá Aznar durante las dos semanas anteriores al 25 de mayo, la campaña propiamente dicha, pero nadie podría fijarle a esta campaña un inicio, que pudo ser al producirse la catástrofe del "Prestige" o al bendecir Aznar en Las Azores, junto a Bush y Blair, la guerra preventiva contra Irak, o incluso antes, cuando la ministra Ana Palacio mostraba un balbuceante ardor bélico en el Consejo de Seguridad. Pero la campaña de las municipales/autonómicas está en marcha y a muy alta velocidad, con Mayor Oreja y Javier Arenas dando ayer mítines, respectivamente, en Alcorcón y Córdoba, para que sigan hoy los tres vicesecretarios del PP, el preciado trío de delfines, junto a Arenas y en apoyo de Aznar, predicando los éxitos del Gobierno y las virtudes del partido. Como debe ser. Y todos los "populares", menos Aznar, procuran expresarse con la acritud imprescindible, mientras que el presidente levanta la piel de cordero con que se disfraza el PSOE para que vea el público que se trata de un lobo, es decir, de un peligro.

Exagera notablemente Aznar en sus arremetidas contra la oposición de izquierda, pero es que están en juego muchos enclaves de gran importancia política, sobre todo Madrid, cuya Comunidad Autónoma ya da por perdida el Gobierno, que se niega lógicamente a ceder el Ayuntamiento, que se disputan Ruiz-Gallardón y Trinidad Jiménez. El primero se mueve en el hilo de un solo escaño, que le daría la mayoría absoluta, si lo consiguiera, o le llevaría a la oposición, si su adversaria se lo arrebatase.

Va a ser durísima la batalla municipal por Madrid, y sus efectos serían más negativos para el PP si no lograse de victoria que para el PSOE, si perdiera, pues los socialistas recibirían la Comunidad como premio de consolación. Pero lo que a uno y otro partido más interesa en el resultado en toda España. Los "populares" aceptarían que los socialistas no les aventajasen en más de medio millón de votos, mientras que más de medio millón de votos a su favor sería recibido por el PSOE como un triunfo notable, muy alentador con vistas a las elecciones generales del 2004, y a las catalanes del próximo octubre, y posiblemente a las andaluzas anticipadas.

Aunque se oye un rumor de navajas en este preludio ya semioficial de campaña, cada uno de los dos partidos mayoritarios conoce su responsabilidad política en asuntos de Estado, por lo que el navajeo entre ellos no se producirá en zonas de aconsejable entendimiento mutuo, como el País Vasco y, muy especialmente, Vitoria, cuya Diputación foral intentará mantener la alianza constitucionalista que ahora la preside. Álava sería de momento el único freno parlamentario al soberanismo del lehendakari Ibarretxe.