Santa Cruz de Tenerife

Un catedrático de la UNED acusa a la dirección del centro de prevaricación

José María Zapater mantiene desde hace más de un año un contencioso con la directora del centro asociado de la UNED, Carmen Sevilla, a la que denunciará por prevaricación, usurpación de atribuciones y abuso de poder si no se le da una explicación de por qué se le impidió la entrada a la apertura del curso.
G. MAESTRE, S/C de Tenerife
30/nov/08 3:29 AM
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Las espadas están por todo lo alto en el seno del centro asociado de la UNED en La Laguna, ya que a la batalla judicial que llevan tiempo manteniendo la directora del centro, Carmen Sevilla, y el catedrático de Filosofía José María Zapater durante este último año ante el intento de la primera de destituir al profesor por haber cumplido los 70 años, ahora se une la más que posible denuncia por prevaricación, usurpación de atribuciones y abuso de poder por parte de Zapater, tras habérsele impedido la entrada a la apertura del curso.

Lo único que podría paralizar esta nueva acción judicial por parte del docente sería una explicación directa de Sevilla, o una intervención inmediata de la consejera de Educación del Gobierno de Canarias, Milagros Luis Brito, o del rector magnífico de la UNED.

"A mi modo de ver, se está vulnerando el artículo 506 del Código Penal, que dice que aquí puede haber usurpación de atribuciones, porque ni la junta rectora del Consorcio ni la directora tienen capacidad jurídica para sustituir a un tutor, cambiarlo o cesarlo, y a mí han tratado de cesarme en varias ocasiones desde que cumplí los 70 años. Sólo las acciones judiciales y los recursos que he interpuesto lo han impedido", explica José María Zapater, quien avisa de que ha tratado de arreglar toda esta cuestión internamente y a través del contencioso administrativo, pero la situación es tal que interpondrá una denuncia penal por prevaricación y usurpación de atribuciones si no se acaba esta persecución que hay contra su persona, "porque lo que está sucediendo conmigo es una auténtica persecución y un ataque contra mi dignidad", asegura.

La puntilla para el catedrático fue lo sucedido durante la apertura de este curso escolar. "Fui al acto de inauguración y los propios conserjes, que me conocen de toda la vida, me dijeron que mejor no entrara, pero es que, además, había dos empleados de seguridad -que en 14 años nunca antes habían estado en este acto- que me dijeron que no podía entrar porque no tenía invitación. Fui la única persona a la que dejaron fuera; vi entrar a gente de la calle sin identificarse ni invitación ni nada. Esperé a que llegara la directora para preguntarle qué sucedía y cuando le dije ¡doña Carmen!, ella me dijo que conmigo no tenía nada que hablar. Lo único que querían era que yo no entrara por si acaso montaba algún follón, pero es que ni siquiera sé de dónde sacan eso, porque yo jamás he creado ningún problema. Por encima de todo, respeto a la institución".

Ante lo que califica de "bochorno y atropello", Zapater afirma que le ha pedido a la consejera "que intervenga y que me explique por qué suceden este tipo de comportamientos que no sólo me están afectando a mí, sino que generan conflictos también en el centro, porque muchos tutores me dicen que no entienden lo que sucede y me muestran su apoyo", señala Zapater, quien aclara que "de momento los docentes no nos hemos planteado hacer algo en el seno del claustro, porque la propia directora hace años que no lo convoca, así que nos reuniremos, aunque no sea en un claustro, para hablar de esto porque esta situación no puede seguir", y añade: "Espero que el rector diga algo, porque está callado ante semejante abuso de autoridad y quien calla otorga".

Para finalizar, es tajante: "Para mí, lo más lamentable es que todo esto es una paranoia personal de la directora y que el rector lo permita, pero mientras tanto seguiré impartiendo mis clases, como es mi obligación".