El ascenso ya está ahí, a un paso, tan factible y tan traicionero a la vez. Dándole vueltas en la cabeza al partido decisivo del próximo domingo, me viene la imagen de un ascenso bien ganado, sin apuros, con autoridad, que desate la locura en el Estadio de manera que se pueda festejar incluso en el último cuarto de hora de juego; y, de repente se aleja esa visión y aparece otra de la que prefiero huir sin parar. En un plano lo más equilibrado posible, alejando las sensaciones y racionalizando los pros y los contras del encuentro, creo firmemente que el Tenerife va a ascender. Siempre tuve muy claro que en Ponferrada había poco que ganar -porque siempre quedaría otro partido- y mucho que perder, porque un batacazo en El Toralín hubiera matado el factor Heliodoro. Estuvo bien cerca, pudo ser2-0, incluso 3-0, pero no fue y quién sabe si el domingo empezó a ascender realmente el Tenerife.
Indultado por un equipo, la Ponferradina, que siendo superior no es lo suficientemente mejor que el Tenerife como para sobreponerse al Heliodoro, el equipo de Quique Medina está invitado a crecerse por tercera vez, en el día más importante de la temporada y, probablemente de los últimos cinco años. Este tipo de encuentro hacen muy recurrente la épica y alientan el llamamiento a la heroica, pero tengo claro que el éxito del domingo no pasa por ahí. Es verdad que el equipo tiene que salir enchufado, como en los dos choques de vuelta anteriores, lo suficientemente intenso para recuperar la pelota en zonas en las que pueda descomponer al rival y correr en transición cuando sea posible, pero sobre todo, debería tratar de jugar, tener el balón para tocarlo, apoyarse en la técnica para combinar cerca del área y dejar que aparezca la ocasión. Que aparecerá y no una sola vez. El partido conveniente para el Tenerife es llevar la bola a la zona en la que combinan Chechu, Perona y Aridane con la ayuda de Víctor Bravo. Ahí, cerca del costado derecho -el lado fuerte del Tenerife siempre-, amasando el pase interior para romper la línea de 4 de Claudio y poner el balón en ventaja para la entrada al remate de Kike López. Con ritmo, con alegría, con intensidad, pero con gusto por el juego. Si este tipo de elección funciona tres o cuatro veces con cierta precisión, va a ser difícil que la Ponfe meta dos o tres goles en el otro lado del campo, donde el Tenerife no me ofrece garantías de ser mejor. O sea, hay que ganar llevando el partido al ataque. Jugando. Así ha vivido desde que llegó Quique y así debería acabar.
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junio 25th, 2012
Como deciamos hace falta un plan, pero se hace todo lo contrario, vamos sumando jugadores,entrenadores. directores deportivos. … sin ton ni son, sin saber a que jugamos, quienes somos, y dejandonos por el camino(sospechas de amaño, pedrada, lanzamiento de objetos ) nuestra imagen, esa de club modesto, simpático que teníamos. Estoy triste, depre, no se… sólo nos mantiene ese sentimiento que se me metió dentro cuando mi pader me llevaba el estadio, y veia a los Domingo, Lesmes Esteban Molina, Pepito, Cabrera, Mauro, Cantudo, Josè Juan, Felipe,…….. aaaaaaaaaaay. Seguiremos adelante pero necesitamos aprender que el dinero (Cadiz Tenerife) no hace proyectos, y que la cabeza y el tiempo (Ponferradina, Lugo ), si. Miremos para adentro, aqui también tenemos gente que sirve, pobre Acorán, pobre Tete, pongamos todo para que esto vuelva a ser lo que era, seamos humildes, y volvamos a nuestros orígenes, no somos un club de primera en segunda b, somos un club de segunda b. No se Ventura, Gracias por aguantanos, y espero seguir oyendote y leyendote a ver si esto se pasa