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La Trujilla, un parque urbano para disfrutar el siglo XXI

Los trabajos que se realizan dotarán al enclave de un espacio en el que convivirán quienes opten por el ejercicio al aire libre, la naturaleza y el paseo en pleno corazón de Cabo Blanco.
J.A.M.
22/ene/18 6:19 AM
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La Trujilla, un parque urbano para disfrutar el siglo XXI

L as zonas de ocio y de juegos estarán diferenciadas por edad, habrá jardines, áreas para perros, carpas para crear sombra, canchas de fútbol y baloncesto y equipamiento para hacer ejercicio al aire libre, se empleará agua depurada y su diseño es singular, a modo de islas. La Trujilla es el nombre del parque urbano de Cabo Blanco, un recinto "con numerosas deficiencias que dificultaban un uso completo por parte de los vecinos". Hoy es una actuación en desarrollo que ocupará 8.610 metros cuadrados y cuya reforma (prácticamente, reconstrucción) tiene un coste superior a 1,1 millones de euros.

En suelo urbano consolidado, lo que hasta hace unos meses era un espacio casi carente de vegetación está en fase de convertirse en un recinto cargado de flora canaria y algunos endemismos. La idea proyectada es dotar al lugar con equipamientos infantiles y múltiples zonas de juego. "Sin duda alguna, este parque es una de las demandas más repetidas por los vecinos y para nosotros era fundamental acometer su reforma integral porque tenía graves deficiencias que hacía que no se pudiera usar cómodamente por mayores o niños, con lo cual era un parque totalmente infrautilizado", asegura Mena sobre este proyecto.

Con un presupuesto de 1.100.000 de euros, el proyecto presta una especial atención a la vegetación y a la sombra, de las cuales carece en la actualidad, por lo que se generan diferentes zonas ajardinadas y entornos vegetales agrupados por especies, además de que se instalarán pérgolas en diferentes puntos del parque.

La propuesta plantea un conjunto de caminos curvos generados a partir de una serie de círculos que garantizan diversos espacios planos para la realización de actividades para niños y mayores en un área cuya principal complejidad es la pendiente que tiene y que roza el 13%. Los materiales que se utilizan para crear el parque son altamente resistentes al fuego.

A pesar de este obstáculo, el proyecto prevé una superficie accesible y elimina las barreras físicas y de comunicación para personas con algún tipo de diversidad funcional.

La obra supone, además, la instalación de alumbrado público, saneamiento, fontanería, riego y recogida de pluviales. Además de zonas ajardinadas y deportivas, se reservará una zona el esparcimiento de perros.