Sucesos

69 toneladas de picadura y 47 detenidos en el mayor golpe al tabaco falsificado

Madrid, EFE
31/oct/18 10:35 AM
eldia.es
La organización criminal producía desde ambas ciudades, donde los trabajadores "no veían la luz del día" durante tres meses./GUARDIA CIVIL

Más de 69 toneladas de picadura de tabaco y 2,37 millones de cajetillas incautadas, 47 detenidos y un fraude de 120.000 euros a la hora son cifras del mayor golpe policial en España al tabaco falsificado, por el que la Guardia Civil ha desmantelado 4 fábricas ilegales que producían 34.000 cajetillas a la hora.

Se trata de la Operación Lerna, llevada a cabo por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en las localidades de Seseña (Toledo) y Mairena de Alcor (Sevilla) y de la que hoy han informado los responsables de la investigación, encabezados por el comandante Antonio Balas.

Dos de las cuatro fábricas estaban en plena actividad en el momento de la intervención, según han precisado los responsables del operativo, que han calculado en 7,5 millones de euros los dividendos que hubiera aportado a la organización la venta de los 2,37 millones de cajetillas incautadas y en 16 millones el valor de las 69 toneladas de picadura intervenidas.

Todas las fábricas, que apenas llevaban dos meses funcionando, eran controladas por una misma organización, dirigida por un búlgaro y con conexiones con el narcotráfico.

Porque, según ha explicado Balas, la actividad delictiva con el tabaco les significaba una financiación durarera y segura que les permitía acometer otros tráficos ilícitos, como el de drogas.

La mayor incautación de tabaco de los últimos años, dirigida por un juzgado de Illescas (Toledo), ha puesto de manifiesto un cambio en el "modus operandi" de estos grupos delictivos, que hasta hace poco se asentaban en países del Este y que ahora han decidido trasladarse a España para estar más cerca del "cliente" y ahorrar costes.

Así, además de las fábricas, que se instalaron en verano y empezaron a funcionar en septiembre, la organización disponía de cinco naves próximas para el resto de la logística, como el cartonaje para las cajetillas, los filtros, los pegamentos, etc...

Desde países del Este traía la organización a los trabajadores, que recogía en el aeropuerto y los trasladaban en coches con los cristales tintados y casi encapuchados hasta las fábricas, donde en dos grupos de 7 trabajaban doce horas diarias, ya que la producción no se detenía.

Los trabajadores -que fueron detenidos y después puestos en libertad por la Guardia Civil- sabían su cometido en España, pero vivían en condiciones paupérrimas, sin poder salir, con un pequeño gimnasio, catres, útiles de cocina y la prohibición de fumar por el peligro de incendio.

Las dos fábricas producían alrededor de 34.000 cajetillas por hora, lo que equivale a 153.000 euros de euros y un fraude de 120.000 euros también a la hora.

Del total de detenidos -16 de ellos ya en prisión-, nueve son ucranianos, un búlgaro, seis rumanos, 28 moldavos, un francés y dos españoles, según la UCO, que practicó siete registros en la provincia de Toledo, otros tantos en la de Sevilla y uno en Madrid y se incautó de 600.000 euros en metálico.

La organización traía la hoja de tabaco desde países como Bulgaria y Moldavia, en transporte por carretera, y distribuía el producto final (cajetillas falsificadas de marcas de primer nivel en cuanto a presencia en el marcado internacional) en Andalucía, Levante y Cataluña.

Y eran los contrabandistas los encargados de ponerlas en el mercado, generalmente en bares, en la calle o en otros lugares, pero nunca en establecimientos autorizados.

Los investigadores sospechan que parte de la producción iba a parar a países europeos, especialmente al Reino Unido.

El cartonaje para empaquetar los cigarrillos llegaba camuflado entre otros aparentemente destinados para chocolates, dulces o medicamentos.

Balas ha resaltado la importancia de la operación, ya que el volumen de lo incautado supera de un solo golpe todo lo intervenido en 2014 fuera de recinto aduanero.