Sociedad

Japón medita evaporar o almacenar bajo tierra agua radiactiva de Fukushima

Tokio, EFE
9/abr/15 9:25 AM
eldia.es

Las autoridades niponas barajan la opción de evaporar o almacenar bajo tierra agua de la accidentada central de Fukushima contaminada con tritio en vez de verterla en el Océano Pacífico, según confirmó hoy un portavoz de la empresa propietaria de la planta.

El comité del Gobierno nipón que supervisa el desmantelamiento de la central nuclear golpeada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, contempla esta posibilidad ante la dificultad para lograr el visto bueno de las cofradías de pescadores de la región de cara a realizar los llamados "vertidos controlados" de agua contaminada.

Para reducir la acumulación de agua radiactiva en la planta TEPCO ha realizado varios de estos "vertidos controlados", mediante los cuales el líquido es procesado para eliminar todos los materiales radiactivos a excepción del tritio, un isótopo de baja intensidad.

Sin embargo, la última fuga accidental al mar de agua altamente radiactiva que se hizo pública el pasado febrero ha complicado las negociaciones con los pescadores.

Este último incidente fue resultado de una grave negligencia de los técnicos de la empresa propietaria de Fukushima Daichi, Tokyo Electric Power (TEPCO).

Por ello, el comité medita ahora realizar un proceso de evaporación del agua, pese a que algunos expertos advierten de la dificultad de hacerlo con cantidades tan grandes de líquido, o mantenerlo en algún tipo de almacén subterráneo.

Gestionar los cientos de toneladas de agua contaminada que anegan la central y que TEPCO extrae para almacenar provisionalmente en miles de tanques dentro de las instalaciones de la central es uno de los principales desafíos de cara a desmantelar la planta, una labor que llevará entre tres y cuatro décadas.

El terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 provocaron en la central de Fukushima Daiichi el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.

Las emisiones y vertidos radiactivos resultantes aún mantienen evacuadas a unas 70.000 personas que vivían junto a la planta, y han afectado gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca local.