Santa Cruz de Tenerife

Condenado por incívico

La Justicia sanciona a un ciudadano a pagar al ayuntamiento 370,05 euros, tras ser sorprendido por la Policía Nacional apalancando elementos del puente Galcerán en junio del año pasado.
O.G.
25/feb/18 6:19 AM
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Condenado por incívico

H ay sentencias que, más que por su resultado, llaman la atención por su vocación de servir de ejemplo. La que se describe es una de ellas.

El Juzgado de Instrucción Número 4 de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a un ciudadano a una pena de multa de 30 días, a razón de tres euros al día, con la responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de un día de privación de libertad, debiendo indemnizar al Consistorio de la capital, que denunció los hechos, con la cantidad de 370,05 euros, y con imposición de las costas procesales.

Las razones de la condena hay que buscarlas en junio del año pasado. En concreto, el día 20. El ahora procesado fue sorprendido por agentes de la Policía Nacional mientras apalancaba hierros forjados que cubren el lateral del puente Galcerán, así como la barandilla de dicha instalación, en una longitud aproximada de 20 metros.

Además, los agentes de la policía que llevaron a cabo la actuación le intervinieron al individudo dos hierros de unos 30 y 60 centímetros, respectivamente, un trozo de hierro forjado arrancado del vallado, un cúter, unas tijeras con mango negro y cuatro candados.

La magistrada que instruyó la causa considera probados los hechos descritos en el atestado que redactaron los policías que realizaron la actuación, y por ello condena a un delito leve de daños al acusado. "Los datos obtenidos en el atestado y tenidos en cuenta por el juzgador son plenamente válidos sin necesidad de adveración previa por los funcionarios instructores del mismo", relata la sentencia dictada, que es firme al haber acuerdo entre las partes.

Cabe detallar que, desde hace algunos años y como ocurría en el puente parisino de las Artes, en el de Galcerán lucen decenas de candados, instalados por parejas que quieren dejar constancia así de su compromiso amoroso. La instalación, que permite cruzar el barranco de Santos entre la avenida de San Sebastián y Ramón y Cajal, cuenta con un muro de algo más de un metro de altura, rematado con un vallado de hierros forjados.