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"Ser gente de la Bajada es más importante que nacer en la Isla"

Montserrat Domínguez leyó un pregón emotivo sobre las Fiestas, las singularidades del palmero y el amor hacia su Patrona.
V.M.
21/jun/15 6:31 AM
Edición impresa
"Ser gente de la Bajada es más importante que nacer en la Isla"

M ontserrat Domínguez no es una forastera. Conoce la Isla, a su gente y a la fiesta. Ya lo dijo el maestro Luis Cobiella, como ella mismo recordó: "Ser la gente de la Bajada de la Virgen es más importante que nacer en La Palma". Fue un pregón limpio, donde la protagonista se puso un paso por detrás del último palmero. No quiso molestar ni robar espacio a los que llevan cinco años soñando con las fiestas.

El alegato fue fresco. Con ritmo. Incluso, emotivo. Sí, las Fiestas Lustrales, al menos sus preámbulos, comenzaron con recuerdos de niñez. A la periodista le dibujaron en el colegio cómo era la Isla: fue una compañera de clase, que apodaban "La Godi", y desde que en 1985 vino a comprobar la veracidad de todo aquello que le contaron, se quedó atrapada: "Todos y cada uno de los palmeros tenéis una doble personalidad: aquí en la isla trabajáis en el campo, en el mar, en la escuela o en la oficina, pero, en cuanto salís de la isla, os trasmutáis en perfectos embajadores. Lo que a algunos les cuesta años de estudio en las más prestigiosas escuelas diplomáticas del mundo, aquí os lo deben mezclar con gofio en el biberón ya desde la cuna" (...) ¡Qué manera de seducir!".

Sí, nos conoce. Y quizás ese conocimiento le permite definir la Bajada de manera exacta: "La celebración de un esfuerzo colectivo, donde ningún trabajo es menor, porque no es el lucimiento individual, sino el trabajo y la creatividad social, lo que tanto carácter da a estas fiestas". Si los políticos la oyeran...

Sabe que ahora "en cada casa estáis ya haciendo hueco para albergar a los familiares y amigos a quienes daréis hospitalidad estos días, resolviendo infinitos quebraderos de cabeza domésticos que quedan ampliamente compensados por la felicidad de compartir con los seres queridos unos días llenos de magia, de charlas, risas y asombro". Y es verdad.

La periodista no olvidó la crisis desgarradora, pero subrayó que ahora, al menos por un mes, "llega la hora de vestirse para acompañar a la Virgen en su camino hasta la ciudad (...) y de brindar con los forasteros y de gozar de vuestros vecinos y amigos".