La Laguna

La Virgen del Socorro se va de ruta

La imagen inició el viernes su tradicional viaje por distintos altares improvisados en barrios y pueblos de Tegueste y Tejina. Este año se recaudan fondos para la restauración de la plaza.
O. González
14/sep/15 1:03 AM
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E l Socorro está en fiestas; y su Virgen, que da nombre al pueblo, ha sido la primera en apuntarse a ella. La imagen de Nuestra Señora del Socorro inició la noche del viernes una curiosa peregrinación que se celebra cada cuatro años y que en 2015 cumple su cuarta edición.

La noche del viernes partió de la iglesia, en procesión, rumbo a una de las casas particulares que, durante estos días, servirá de capilla improvisada. La primera parada tocó en la vivienda de Begoña, quien, junto a Araceli, se había afanado desde primeras horas de la tarde en habilitar el garaje como altar improvisado. Para que la Virgen no se sintiera extraña no podía fallar ningún detalle. Así fue.

La misma pasión que pondrán el resto de fieles que convertirán una parte de sus casas en morada espontánea para Nuestra Señora del Socorro. Porque la ruta continuará durante dos semanas, y no solo por varios puntos de Tegueste, sino también por diversos de Tejina (La Laguna).

San Luis, Las Toscas, La Asomada, El Lomo las Rías, El Pico, La Pared, Santo Domingo, Molina, El Portezuelo, La Padilla, El Lomo, San Gonzalo y El Calvario. Ese será el itinerario que seguirá la imagen hasta que regrese a su parroquia. A esperar otros cuatro años.

La devoción de Tegueste -y alrededores- hacia Nuestra Señora del Socorro se ha venido manifestando a través de diversas formas desde la fundación de la ermita en el siglo XVI. Tanto que, con el paso de los siglos, se ha convertido en uno de los puntos importantes de fervor mariano de la Isla. Los distintos acontecimientos sufridos por la iglesia (inundaciones, destrucciones...), así como distintos personajes vinculados a ella, entre los que destaca Amaro Rodríguez Felipe, el corsario Amaro Pargo, remiten a la historia del Archipiélago y son una muestra más del espíritu de superación que ha caracterizado a las Islas.

Precisamente, la peregrinación que ahora se celebra nació con un fin: recaudar fondos para la restauración del retablo y el altar de la iglesia. Eso fue hace doce años. Cuatro años después, la recolecta sirvió para mejorar la plata. Los últimos ocho no ya ha hecho falta un fin económico. Se han impuesto la tradición y la devoción. Y lo seguirá haciendo.