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Sotero: una vida entregada a Tegueste

El Consistorio teguestero concede la Medalla de Oro a Sotero Díaz del Castillo, un vecino de la Villa, exempleado municipal, que ha dedicado gran parte de su vida a trabajar para el municipio.
El Día
29/nov/14 1:23 AM
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P ocos son los habitantes de Tegueste que no conocen a este singular vecino de la Villa. Amable y solidario como pocos, la implicación con su pueblo ha sido una de sus señas de identidad durante toda su vida.

Ha sido maestro de algunos de los mejores luchadores que ha dado el municipio, se entregó en cuerpo y alma al mantenimiento de los colegios teguesteros, participó en cuerpos de seguridad como Protección Civil y ONG como Cruz Roja, y ha defendido, como pocos, el sector vitivinícola en un lugar de Tenerife donde el vino es casi una religión.

Es Sotero Díaz del Castillo, un teguestero que ha dedicado toda su vida a mejorar su pueblo. Una vida entregada a su lugar de nacimiento que, ahora, ha querido reconocerle todo ese sacrificio.

El Ayuntamiento de Tegueste decidió esta semana, con el apoyo de todas las fuerzas políticas, conceder la Medalla de Oro de Tegueste al actual presidente de la Asociación Vitivinícola de Tegueste (Avite). Una distinción "por sus más de 35 años trabajando para el Consistorio, realizando una importante y continua labor de colaboración con la vecindad en los más variados aspectos, contribuyendo a la mejora del pueblo".

Sotero Díaz del Castillo nació en Tegueste, concretamente en la zona de Mederos, en el seno de una familia muy conocida que integraban sus padres, Antonio y Clara, y sus seis hermanos.

Los inicios de su vida profesional no fueron nada fáciles. Desde pequeño, en los años 50 y 60, ayudó en el trabajo de su casa, junto con sus hermanos y hermanas, sembrando la tierra y cuidando animales como era habitual en aquellos tiempos de necesidad, sobre todo en pueblos pequeños de carácter rural como Tegueste.

Con 17 años se fue a trabajar durante un tiempo a la empresa Café El Caracol y a finales de 1969 emigró a Alemania, como otros muchos teguesteros, intentando encontrar un futuro mejor.

Pero siempre mantenía el deseo de regresar a su tierra y así acabó haciéndolo a principios de 1973. Una vez en Tenerife comenzó a trabajar en la obra sindical que se encontraba en el conocido edificio de la calle Méndez Núñez de la capital tinerfeña.

Posteriormente, a finales del año 1975 dejó este empleo y comenzó en el Ayuntamiento de Tegueste, municipio donde se incorporó, poco tiempo después, al colegio Teófilo Pérez. Desde esa época hasta 2011, en que se jubiló como Coordinador de Mantenimiento y Servicios de la Corporación municipal, desarrolló una larga carrera profesional en la que siempre se significó por su entrega y espíritu de colaboración, más allá de sus obligaciones.