Internacional
INMIGRACIÓN

Australia defiende la legalidad de prohibir de por vida la entrada a los sin papeles

Sídney (Australia), EFE
31/oct/16 7:53 AM
eldia.es
El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, durante una rueda de prensa en Sydney./PAUL MILLER (EFE)

El primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, defendió ayer la legalidad de su plan para denegar de por vida la entrada a los solicitantes de asilo que intentaron acceder al país de forma ilegal por vía marítima.

"Hemos pedido asesoría legal y estamos satisfechos de que está en nuestro poder y es consistente con nuestras obligaciones internacionales", dijo Turnbull a la prensa.

Turnbull anunció el domingo que presentará un proyecto legislativo para prohibir la entrada de los solicitantes de asilo y refugiados adultos que fueron trasladados a los centros de detención de la isla papú de Manus y Nauru después del 19 de julio de 2013.

En aquella fecha el entonces gobierno laborista anunció que Australia no acogería en su territorio a los indocumentados que intentaran llegar al país por vía marítima.

El plan del actual Ejecutivo conservador endurece las condiciones al denegar cualquier tipo de visado a perpetuidad aunque prevé excepciones en casos especiales como la separación de familias y quedan exentos los menores de 18 años.

Varios sectores denuncian que la medida podría contravenir el artículo 31 de la convención de la ONU de 1951 sobre el estatus de los refugiados, en la que los países firmantes se comprometen a no sancionar a los refugiados por haber utilizado la vía ilegal si provienen de países donde sus vidas o sus libertades son amenazadas.

La prohibición propuesta de forma retroactiva afectaría a unos 1.300 inmigrantes reubicados en Manus y Nauru, de los cuales el 72 por ciento se les ha reconocido la condición de refugiado.

La propuesta, que se presentará en el Parlamento la próxima semana, recibió críticas de la oposición laborista y de los Verdes, mientras que la líder del xenófobo Partido Una Nación, Pauline Hanson, mostró su disposición a apoyarla.

"Me parece ridículo que a un refugiado genuino que se afinca en Estados Unidos o Canadá y se convierte en un ciudadano de esos países se le prohíba entrar como turista o empresario cuarenta años después", dijo el líder laborista, Bill Shorten, a Fairfax Media.

El ministro de Inmigración, Peter Dutton, dijo a la cadena ABC que el Gobierno está trabajando con terceros países para reubicarlos en el caso de que los inmigrantes no puedan ser devueltos a su punto de partida.

En abril pasado, el Tribunal Supremo de Papúa Nueva Guinea ordenó el cierre del centro de detención de Manus al considerar que viola las libertades de los internos según la Constitución papuana.

Australia reactivó en 2012 su política para la tramitación en países terceros de las solicitudes de inmigrantes que viajan a ese país en busca de asilo y acordó la apertura de centros de detención en Papúa Nueva Guinea y Nauru.

La ONU y grupos de defensa de los derechos humanos han criticado estos centros de detención al catalogar como "inhumanas" las precarias condiciones de vida con las que viven los internos.

Muchos de los inmigrantes retenidos en Nauru y Papúa Nueva Guinea han huido de conflictos como los de Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria, y otros han escapado de la discriminación o de la condición de apátridas, como las minorías roginyá de Birmania, o Bidún, de la región del Golfo.

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