Economía

Un informe revela que los controles internos del Société Générale fallaron

AGENCIAS, París
5/feb/08 11:42 AM
Edición impresa

El informe hecho público ayer sobre la crisis desatada en el banco francés Société Générale revela que "hubo ciertos mecanismos internos de control que no funcionaron", según declaró la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, que plantea crear "fórmulas de actuación para evitar que vuelva a producirse un caso semejante".

No obstante, la ministra precisó que el texto no pone en tela de juicio a la dirección del banco, pues no es un informe de investigación "ni tiene por objeto establecer las responsabilidades" de unos y otros.

Al respecto, la dirección del grupo financiero galo garantizó que las medidas para evitar que se pasen por alto los controles "son aplicadas o lo serán en breve".

Société Générale y su presidente, Daniel Bouton, están en el centro de un proceso judicial iniciado ayer en el que ambos están acusados, junto a otros tres bancos y decenas de empresarios, de blanqueo de capitales mediante un complejo sistema de encubrimiento en oficinas de cambio de divisa en Israel.

La sala correccional del Tribunal de Gran Instancia de París se encargará durante los próximos cinco meses de juzgar este caso. Además de Société Générale, bajo los focos de la actualidad estos últimos días por el desfalco atribuido a uno de sus operadores de mercados que le ha costado 4.900 millones de euros, las otras tres entidades financieras inculpadas en el sistema de blanqueo de unos 45 millones de euros son Barclays, la Société Marsellaise de Crédit y el Banco Nacional de Pakistán.

El tribunal tendrá que esclarecer la responsabilidad de las cuatro entidades financieras, a las que se reprocha haber estado al corriente del sistema de blanqueo.

Société Générale recalca que ni la entidad como tal ni sus representantes participaron "intencionalmente" en este dispositivo, por el que varios comerciantes del barrio de Sentier, pero también particulares y asociaciones caritativas disimulaban diversas infracciones como fraude fiscal, abuso de bienes sociales o cheques robados.

El mecanismo consistía en el recurso a unos intermediarios, que se llevaban una comisión, para que hicieran cheques a cambio de dinero en efectivo, unos cheques que se presentaban en agencias de cambio en Israel, donde la reglamentación permitía endosarlos como títulos al portador.