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Lidia Mirchandani, una trotamundos sin fin

La base santacrucera ha jugado en multitud de equipos nacionales e internacionales. Con la selección española absoluta femenina disputó un Eurobasket, un Mundial y concretó un total de 34 apariciones.
El Día
23/jul/18 6:10 AM
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Lidia Mirchandani, una trotamundos sin fin

L idia Mirchandani (28/07/1976, Santa Cruz de Tenerife) lleva toda una vida ligada al mundo de la canasta. Sin unas condiciones físicas portentosas, su inteligencia dentro de la pista le permitió triunfar en España, Italia y en otros países del globo. También en la selección española, a la que la base empezó a acudir siendo apenas una niña.

En el capitalino Colegio Pureza de María, con apenas cinco años, empezó a quedarse prendada del baloncesto. Wen Perdomo -años después jugó en ACB con el Tenerife Nº1 y el Canarias- fue su primer entrenador, mas Javi Brito fue su mentor: "Conmigo empleó todas las horas y más", explica la base insular.

Brito fue el que insistió a Antonia Gimeno, por entonces seleccionadora española de minibasket, para que contase con aquella jugadora de 10 años, menor que otras como Amparo Ramos o Yolanda Moliné.

"Me gustaba más jugar que estudiar", apunta una santacrucera que se define como "muy competitiva desde bien pequeña", una de sus banderas dentro de la cancha de juego.

Sumamente precoz, recién cumplidos los 14 años Lidia afrontó su primera experiencia lejos de su domicilio. Con el barcelonés Siglo XXI permaneció una temporada y media. "En mi casa éramos bastante familiares y mi padre llevaba bastante mal el tema de marcharme. Cada vez que me tenía que ir era una tragedia", reconoce.

Dado que su progenitor trabajaba en Gran Canaria, la jugadora terminó el curso 1991/1992 en el CB Islas Canarias. La vuelta a casa se concretó en la siguiente temporada. Paco Apeles la reclutó para un Cepsa -Isla de Tenerife- de élite.

"Combinaba el júnior con el primer equipo, donde ya jugaba veintitantos minutos" con 16 años. En 1994 fue plata, junto a jugadoras como Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar, en el Europeo Júnior de Bulgaria. Una condromalacia rotuliana en su rodilla, que le había dado problemas desde bien joven, se volvió a manifestar. Ahí es cuando decide dejar el Cepsa. "No me hacían mucho caso. En su momento dije que era por un tema de estudios, pero fue para recuperarme", matiza.

La segunda partida lejos de las Islas llegó en la temporada 1995/1996. Con el Ensino Lugo, un "recién ascendido", vivió una experiencia "un poco dura. Había una mezcla de veteranía y juventud tan acentuada que nos acabó pasando factura".

El Islas Canarias la volvió a reclamar para formar un equipo de leyenda, con el que fue campeona de la Copa de la Reina -además de "MVP"- y de la Copa Liliana Ronchetti en 1999. "Disfruté muchísimo. La Ronchetti que vivimos en el Centro Insular de Deportes, con 5.000 personas en las gradas, fue increíble".

Cumplido el exitoso trienio en Gran Canaria, Mirchandani regresó a Barcelona para enrolarse en el Universitari. "Yo quería continuar -en la Isla-, pero no nos pusimos de acuerdo por un dinero irrisorio", explica. Allí coincidió con una incipiente Laia Palau, actual jugadora de la selección absoluta.

Invitada anteriormente por Manolo Coloma al combinado nacional, fue su sustituto Vicente Rodríguez "Cholas" el que le abrió definitivamente la puerta de la absoluta. Su debut acaeció el 22 de mayo de 2000, en Torrelavega -Cantabria- y frente a Portugal (79-60 ganó España).

"Con Cholas ya había coincidido en la selección promesa. Fue un entrenador particular y duro, pero yo tuve muy buena sintonía. A la selección iba la que sobrevivía. Él era claro. Los entrenamientos eran muy competitivos, a un nivel mental y físico muy grande. Quizás, a veces, un poco pasados de vuelta. Nadie tenía el puesto asegurado. No te podías ir allí de vacaciones". Todo lo contrario que con Coloma. "Pringábamos más las que íbamos de invitadas y las que no tenían un puesto asegurado en la selección", concreta.

Lidia terminó siendo partícipe de la selección que se colgó la medalla de bronce en el Eurobasket de Francia 2001. "Fue el momento en el que España empieza a despegar". Su recuerdo de la cita es "genial", aunque lamenta la "gastroenteritis" que padeció en plena competición. "Quizás no tuve todos los minutos que me hubiera gustado". Debido a ello, se metía "una presión añadida" que no le beneficiaba. Begoña García, Elisa Aguilar o Nieves Anula -la tinerfeña fue la estrella de la rojigualda- eran su competencia. En su opinión, "palabras mayores".

La capitalina fichó entonces por el Ros Casares. Con las valencianas obtuvo el doblete -Liga y Copa-, aunque sus minutos en la pista mermaron. "Tenía por delante a la base de la selección americana", Shannon Johnson.

El Mundial de China 2002 estaba como horizonte. Vicente Rodríguez no incluyó a Mirchandani en la preparación. "Yo estaba en Tenerife de vacaciones, pero yo todos los veranos entrenaba. Cholas lo sabía. Un día me llamó y me dijo que si estaba preparada para venir a la selección". Las lesiones de algunas jugadoras le habían dado otra oportunidad.

España terminó quinta en la cita planetaria, después de ser apeada de la lucha por las medallas, en cuartos de final, por la todopoderosa selección americana. Ya con Elisa Aguilar con más peso en el combinado y una Laia Palau que se empezaba a hacer hueco, la santacrucera entiende que fue su "mejor participación con la absoluta. Salí despreocupada a jugar. Al final del Mundial, Vicente me felicitó por lo que había hecho y me dijo que contaba conmigo para los Juegos Olímpicos".

Pero la tinerfeña se quedó con la "espina" de no acudir a Atenas, la única gran competición que le faltó por disputar en la selección. Tampoco jugó más con la absoluta después de 34 apariciones. "No tengo la explicación. Me veía en los Juegos. Cholas era fiel a sus palabras. Creo que le pesó la presión de las jugadoras. Se vendió a algunas que fueron las que lo acabaron echando".

Tras jugar otro año en el Ros Casares -alzó otra Copa- y en el ibicenco Puig d'en Valls Santa Eulalia, Lidia inició su primera salida al extranjero. En el italiano Taranto no coincidió con su paisana Nieves Anula por apenas unos meses. A mitad de campaña firmó por el Troistorrents, al que llevó al subcampeonato suizo.

Su siguiente escala, en la 2005/2006, fue el Spartak de Moscú ruso. Mirchandani no estaba conforme con lo que veía y? "me las ingenié yo sola para marcharme antes de las navidades, tras un partido europeo". Y es que "aparte de jugar, tenías que encantar de otras maneras? Yo estaba poco dispuesta", reconoce. "El presidente -Shabtai Kalmanovich, asesinado a tiros años después- quería que volviera, pero al final llegamos a un acuerdo y me dio la carta de libertad". La temporada la concluyó en el transalpino La Spezia.

De vuelta a Tenerife, el Isla de Carlos Olano, en el que ya despuntaba una joven Laura Herrera, la fichó para la Liga Femenina-2. En el ecuador de la temporada "no tenían dinero y necesitaban fichar a un par de jugadoras. Yo estaba bien pagada y me marché". El rumbo fue hacia otro título. Con el Nápoles abrazó el "Scudetto".

El castellonense Vinarós, donde conoció a su actual marido -el entrenador Richi González-, el Burgos y el madrileño Canoe contaron con sus servicios antes de una llamada especial: la del Islas Canarias. Domingo Díaz tiró de jugadoras que habían dado grandes resultados en otras épocas. Solo Rosi Sánchez y Lidia Mirchandani, dado "el cariño al club", acudieron al auxilio del representativo, al que acabaron salvando en la élite.

En el curso 2009/2010, el Uni Tenerife de Esther Herrero la reclutó por dos temporadas. "Mi padre estaba delicado y quería estar cerca de casa". En lo deportivo, Lidia hizo medias de casi 15 puntos por partido, que dejaron a la entidad al borde del ascenso. Los nubarrones económicos volvieron a aparecer. "Hubo impagos y querían que me fuera. Lo hicieron de muy malas maneras".

Tras un breve paso por el coruñés Pío XII, Mirchandani afrontó su última gran etapa en un club nacional. Con el onubense Conquero logró de lo poco que faltaba en su currículo: el ascenso a la Liga Femenina -2012-. En la élite, las cuestiones económicas volvieron a sobrevolar.

Al respecto, Lidia lo tiene claro. "Muchas veces las jugadoras somos las culpables de las situaciones que vivimos porque te amenazan y no lo denunciamos. Siempre he defendido mi postura y a veces por querer defender también al resto de compañeras he salido salpicada. Mi padre siempre me decía que era la defensora de las causas perdidas".

Su última gran experiencia como jugadora la vivió en la 2013/2014, después de fichar brevemente con el Adareva en Primera Autonómica. En el Boston College ganó la liga chilena y fue la "MVP" en el primero de los dos cursos que completó. Luego, "orgullosa" de su trayectoria y de que nunca le hayan "regalado nada", se "retiró" para ser feliz madre de dos hermosos vástagos...