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JUEGOS OLÍMPICOS /HISTORIA

Positivos y descalificaciones a posteriori complican el medallero histórico

Olga Martín, Río de Janeiro, EFE
2/ago/16 19:48 PM
eldia.es
La bandera de Panamá (i) es izada en la Villa Olímpica en Río de Janeiro hoy, martes, como parte de las actividades de los Juegos Olímpicos de Río 2016 que serán inaugurados el próximo viernes./Alejandro Ernesto (EFE)

Los positivos detectados en reanálisis no han dejado de alterar en los últimos años el medallero de los Juegos Olímpicos, del que algunos deportistas se han visto excluidos once o trece años después de subir al podio para celebrar una victoria que luego ha sido concedida a otros.

La propiedad destructiva del dopaje afecta también a las estadísticas olímpicas y por ello genera dudas con las medallas que figuran de ciertos países que luego se han visto privadas de algunas por la descalificación de sus deportistas.

Pese a esto, los estadounidenses desfilarán en Río de Janeiro como los líderes de esta tabla después de sus resultados en Londres, con 104 preseas, 46 de ellas de oro, por delante de China, que encabezó el medallero de sus Juegos cuatro años antes en Pekín y que se fue de la capital inglesa con 38 oros.

Hasta el 1 de enero de 2015 el Código Mundial Antidopaje permitía conservar las muestras recogidas en los controles durante ocho años para reanalizarlas si se estimaba oportuno. Ese plazo se ha ampliado a diez años desde que la nueva normativa entró en vigor hace año y medio.

Con los métodos más nuevos y las últimas técnicas, el reanálisis de 454 muestras conservadas de Pekín 2008 descubrió 31 nuevos positivos y 28 de Londres 2012, donde se guardaron 265 análisis.

Una de las nuevas deportistas que puede entrar en el medallero es la levantadora de pesas española Lidia Valentín, cuarta en Londres en la prueba de -75 kg. Ganó entonces la kazaja Svetlana Podobedova. Plata fue la rusa Natalya Zabolotnaya y bronce la bielorrusa Iryna Kulesha, todas ellas positivo en los reanálisis hechos por el COI.

Algunos reanálisis previos ya alteraron la historia de los Juegos, en casos incluso sin que los deportistas suspendidos llegaran a dar positivo como los griegos Kostas Kenteris y Thanou horas antes de la inauguración de Atenas 2004 por no presentarse a un control.

Entre las descalificaciones, quizá la más sonada sea la del canadiense Ben Johnson en Seúl 1988. El "rey" de la velocidad vio cómo su oro pasaba al cuello del estadounidense Carl Lewis y como su nuevo récord de 9.79 segundos era invalidado por un positivo de estanozolol.

Otro nombre propio que se cayó del olimpo fue el de la estadounidense Marion Jones. Tardó siete años en hacerlo, pero la caída fue igual de dura. La reina del atletismo en Sydney 2000 donde se colgó 5 medallas -tres oros y dos bronces-, perdió todo tras confesar haber utilizado el esteroide sintético THG, conocido como el limpiador, entre septiembre de 2000 y julio de 2001, producido en los laboratorios Balco de San Francisco.

Jones se llevó por delante a sus compañeras en las pruebas de relevo 4x100 y 4x200, igual que pasó con sus compatriotas en el relevo masculino, oro en 4x400 también en Sydney, después de que Antonio Pettigrew reconociera haberse dopaje entre 1997 y 2003. Solo Michael Johnson se libró de la quema.

Aunque estas descalificaciones fueron entre 2007 y 2008, el COI ya había mostrado mano de hierro en Atenas 2004. Al lanzador de martillo húngaro Adrian Annus le desposeyó de la medalla de oro por negarse, sin justificación válida, a pasar un control antidopaje.

Según el COI, un análisis de las dos muestras de orina anteriores aportadas durante los Juegos mostraron evidencias de que pertenecían a dos atletas diferentes, por lo que entendió que Annus intentó falsear las pruebas, algo que considera una violación del código antidopaje.

La de Annus fue la séptima medalla que el COI retiró por dopaje en Atenas, donde la ciclista colombiana María Luisa Calle perdió el bronce en puntuación por "Heptaminol", aunque la corredora llevó su caso al TAS y recuperó el crédito al año siguiente. El tribunal entendió que Calle dio positivo tras tomar un medicamento 'limpio' que su organismo transformó en la sustancia sin culpa de la deportista.

Quien no vio estimado su recurso fue el atleta estadounidense Jerome Young, oro en el relevo 4x400 de Sydney 2000, que se aprovechó de que su federación hacía la vista gorda con su positivo por nandrolona en 1999 para acudir a Sydney, aunque él corrió la semifinal pero no la final.

La Federación Estadounidense lo admitió y la Internacional (IAAF) pidió al TAS que se anularan los resultados del relevo completo y que todo el equipo perdiese la medalla, pero el Tribunal sólo castigó a Young.

También Pekín 2008 tuvo sus peculiares episodios de anulaciones por dopaje meses después, como la del atleta de Bahrein Rashid Ramzi -oro en 1.500- y el ciclista italiano Davide Rebellin -plata en ruta-, por considerar demostrado que se doparon con CERA, la tercera generación de la hormona sintética EPO.

Aunque no fueron medalla también quedaron descalificados la atleta griega Athanasia Tsoumeleka (9a en 20 kms. marcha), la croata Vanja Perisicm, que disputó las series de 800 m., y el ciclista alemán Stefan Schumacher, decimotercera en la contrarreloj.

El ciclismo ha sufrido su particular calvario de retirada de medallas olímpicas, entre ellas la del estadounidense Tyler Hamilton que fue oro en Atenas 2004 y la perdió en 2012, cuando se había retirado en 2009 tras dar positivo en un control fuera de competición.

El bronce que Lance Armstrong se colgó en Sydney 2000 y perdió en 2013, cuando la leyenda del estadounidense se desmontó al reconocer él mismo todos sus "pecados", añade más lastre al historial del ciclismo en los Juegos, que también han visto restaurar la credibilidad de deportistas sancionados en un capítulo mas corto.

En el mismo y por decisión del TAS en 2010 hay que incluir a los lanzadores de martillo bielorrusos Vadim Devyatovskiy e Ivan Tsikhan, plata y bronce en Pekín 2008. Ambos habían perdido sus premios por presentar testosterona exógena en los controles de Pekín, pero el TAS consideró que hubo irregularidades en el procedimiento de análisis del laboratorio y dudó de la fiabilidad de los valores establecidos.

En marzo de 2013 el COI confirmó que el leonés Manuel Martínez era el ganador de la medalla de bronce en lanzamiento de peso de los Juegos de Atenas 2004, tras la descalificación por dopaje del ucraniano Yuri Bilonog, que había sido oro.

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