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Ancestral, sinfónico y con sabor a sal

Francis Hernández y Chris Cameron dirigieron anoche a la Orquesta Sinfónica de Tenerife en La Laguna en una velada que unió Canarias con Hawaii. El timple de Domingo "El colorado" se fusionó con el ukelele de Tony K. Conjugación.
D.N.
8/sep/18 1:27 AM
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Ancestral, sinfónico y con sabor a sal

L a plaza del Cristo de La Laguna unió anoche a dos culturas que están distanciadas por 13.185 kilómetros. El espectáculo huyó del formato habitual que suele mostrar la Orquesta Sinfónica de Tenerife en el calendario de festejos de Aguere. Con mucho menos purismo que en las XV anteriores ediciones, los directores Francis Hernández y Chris Cameron supieron extraer el alma a un proyecto con profundas raíces que acabó atrapando la curiosidad de las casi cuatro mil personas que se dieron cita en la siempre fría explanada de San Francisco.

Con unos minutos de demora sobre el horario marcado por la organización, los primeros aplausos los compartieron la soprano María José Torres, los integrantes del coro del Orfeón la Paz de La Laguna y los músicos de la OST. Sobre estos tres vértices creció la composición "Canción a la Paz" -con letra de Javier de la Rosa y música de Agustín Ramos-, una obra de encargo con la que se conmemora el centenario de la sociedad musical de la Ciudad de los Adelantados. Lo verdaderamente ancestral, la conexión entre Canarias y Hawaii, estaba a punto de comenzar.

Una folía interpretada con elementos nacidos en el Atlántico y en el Pacífico Sur puso sobre la pista a los asistentes que la de anoche iba a ser una reunión diferente: el majorero Domingo "El Colorado" sacó a pasear en varias ocasiones su timple. Incluso, en un momento dado rivalizó con el ukelele de Tony K. Conjugación con la orquesta muda.

Javier Hernández se hizo un par de canciones con Chago Melián y los primeros pellizcos que se sintieron en el corazón los propició un dueto entre Badel Albelo y Chago Melián, que esta vez no cantó a su Anaga nata, sino al enclave marinero de al lado "Ay!! Bajamar". Por allí también apareció el incombustible Andrés Molina ("Donde naci") y hasta un coro de niños -durante buena parte de la actuación en el escenario estuvieron los miembros del coro de la maestra Mercedes Cabrera-, que pusieron una nota juvenil antes de que sonara "La vieja farola" o "Atlántico", de Benito Cabrera. Al final, con una estética bastante cuidada y el espíritu camaleónico de la OST, los asistentes volvieron a cruzar el charco para oír dos títulos inéditos por estas coordenadas: "Ka nani Mae 'Oe" y "Aloha 'Oe".