Cultura y Espectáculos

Óscar Domínguez y la decalcomanía

El TEA inaugura hoy (20:00) una muestra, que permanecerá abierta hasta el 2 de diciembre, donde se recoge casi medio centenar de obras, unas del propio autor y otras creadas exprofeso para la exposición.
El Día
26/jul/18 6:18 AM
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Óscar Domínguez y la decalcomanía

El pintor Óscar Domínguez ha pasado a la historia del arte universal como el inventor de la decalcomanía. Así es como recoge el "Dictionnaire Abrégé du Surréalisme", firmado por André Breton y Paul Éluard, la aportación de este genio canario.

En palabras del conservador jefe de la Colección de TEA y comisario de la muestra titulada "Casi el azar: Óscar Domínguez, la decalcomanía y sus derivas" -que se inaugura hoy (20:00) y podrá visitarse hasta el 2 de diciembre-, se trata de "una técnica sencilla, ingenua como el más dócil de los juegos" y la consideró algo así "como una suerte de democratización del arte", explicando que presenta "la forma que aún no ha llegado a cobrar auténtica forma".

De una manera gráfica, el comisario se situó en el tiempo "de aquellos juegos iniciales, haciendo trazos en una playa de arena negra: el hallazgo de la creación", dijo.

En la rueda de prensa de presentación, el director insular de Cultura y Educación, José Luis Rivero, junto al comisario Isidro Hernández y acompañados por los artistas Bente Stokke, Jeremy Everett, Beatriz Lecuona, Óscar Hernández, Paco Guillén y Suso de la Rosa dieron a conocer algunos detalles de esta exposición.

Rivero señaló que se exhiben los trabajos de una veintena de artistas que se han inspirado en esta técnica. "La exposición cuenta con obras de la Colección TEA pertenecientes a Óscar Domínguez como punto de partida para reflexionar sobre automatismos y procesos de pintura gestual que han querido explorar y ampliar las posibilidades de la decalcomanía", una técnica inventada por el surrealista tinerfeño.

A los fondos propios se han incorporado otras piezas "creadas expresamente para esta propuesta", agregó el responsable de Cultura, quien también subrayó el hecho de que en esta muestra el visitante podrá disfrutar de casi medio centenar de obras entre pinturas, fotografías, instalaciones, fotograbados, dibujos, proyectos audiovisuales, videoanimaciones, decalcomanías, litografías, realizadas entre los años 1936 y 2018.

Durante su intervención, Rivero agradeció la colaboración prestada por instituciones, galerías y coleccionistas privados que han cedido sus obras para esta muestra: la Colección Ordóñez-Falcón de Fotografía (COFF), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), la galería Carreras Múgica, la galería Edouard Malingue y Laurent Grasso Estudio, así como también diversas colecciones privadas. De igual manera elogió el apoyo de JTI, que lleva ocho años consecutivos prestando su colaboración a esta institución y que es una "compañera de viaje indispensable en TEA".

El comisario de la muestra, Isidro Hernández, recordó que Óscar Domínguez empezó a trabajar la técnica de la decalcomanía en el año 1934 y descubrió que autores como el pintor belga Raoul Ubac -contemporáneo del tinerfeño- y otros que en su experiencia fotográfica desarrollaron esta técnica, como el caso de Wolfgang Tillmans, están presentes en esta colectiva, "que no es una muestra de carácter historicista", recalcó.

Entre las piezas que figuran en la muestra, el técnico y conservador jefe llamó la atención sobre la instalación creada por la artista alemana de origen noruego Bente Stokke, en cuya obra, creada exprofeso para esta exposición, "desde un discurso posterior, con espacios llenos de líneas a la manera de redes y con elementos abigarrados".

También destacó en "Casi al azar" la presencia del creador estadounidense Jeremy Everett, uno de los autores invitados que ha creado un trabajo videográfico para esta ocasión inspirado en "el ocaso, destellos luminosos, cicatrices y explosiones de tinta", explicó, "un impulso sublime y hasta caprichoso, un encuentro sorprendente desde la espontaneidad y el azar".

En la nómina de autores de esta muestra también aparecen Beatriz Lecuona y Óscar Hernández, que han montado una instalación que resulta una cascada de tinta, desde una reflexión sobre lo pictórico, así como también Suso de la Rosa, quien desde lo mínimo y pequeño nos descubre microseres, microbiologías, o Paco Guillén y la inflexión del dibujo.

A estos nombres se unen en la muestra artistas de diferentes generaciones, entre los que se encuentran Armenia Acosta, Sema Castro, Paco Guillén, Gabriel Roca, Ana Mendieta, Lola Massieu, Raúl Domínguez, Gonzalo González, Laurent Grasso y Juan Carlos Batista, que han sabido reinterpretar la técnica de la decalcomanía desde sus diferentes trayectorias. En la obra de cada uno de ellos, el espectador podrá encontrar los rastros de una sorprendente experimentación con las posibilidades que procura esta técnica, resultante de la espontaneidad, el azar y el dominio técnico en el uso de los procedimientos pictóricos.

También se completa esta muestra con un espacio documental, una sala anexa que está dedicada a varias publicaciones como, el caso de "Anthologie de l'humour noir" (1940), de André Breton -con decalcomanía original de Óscar Domínguez- o un libro de Willy Baumeister, además de otra sección que presenta las cartas que Óscar Domínguez le escribió a su compañera de viaje, la poeta surrealista Marcelle Ferry, misivas de evidente contenido amoroso donde están muy presentes los paisajes de las Islas, como un atractivo, y en las que además introduce algunos dibujos.

Óscar Domínguez trabajó con Marcel Jean en la introducción de elementos que aportan nuevos hallazgos, y así surge la utilización de plantillas que combinan la intervención libre y caprichosa del azar con la intencionalidad y el deseo, como en el caso de las figuras del león y la ventana en la serie denominada "Grisou", presente en la muestra.

Así, en el caso de Óscar Domínguez y Marcel Jean la elección de los motivos no es casual; todo parece indicar que los elementos han sido escogidos siguiendo las pautas marcadas por el imaginario surrealista. El león frente a la ventana o, lo que es lo mismo, el deseo voraz, insaciable, inaugura un mundo nuevo desde la mirada. Estas decalcomanías realizadas con Marcel Jean suponen, por tanto, una declaración de principios para el arte surrealista, una metáfora del deseo que supera todos los obstáculos para escrutar los territorios insospechados de la creación.