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ANTONIO-PEDRO TEJERA REYES*

Turismo, crisis de profesionalidad

23/jun/18 6:27 AM
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Atendiendo a la particular situación en que vivimos y a la tarea que nos hemos impuesto en esto de la investigación para la enseñanza en el movimiento mundial del turismo, estuvimos, hace unos pocos años, asistiendo a unas Jornadas sobre Proyectos de Investigación en el Turismo, convocadas por la Asociación Española de Expertos Científicos de Turismo, en la Universidad de las Islas Baleares, en Palma de Mallorca, donde se expusieron temas del mayor interés y actualidad, como los nuevos escenarios científicos en el marketing turístico, innovación en la empresa turística y recursos turísticos: planificación y gestión, que se vivían en aquel momento.

Casi paralelamente, tuvimos en Madrid unas reuniones del Consejo de Educación y Ciencia de la Organización Mundial del Turismo (OMT), donde también se expusieron y trataron las más novedosas experiencias del sector en los temas de la profesionalidad.

Lugares y reuniones que sirvieron para aclarar ideas, fundamentar otras y llevar al conocimiento de muchos las auténticas novedades que se producían en el sector, producto de la investigación y el trabajo de miles de personas que en todo el mundo unifican esfuerzos para conseguir que por medio del movimiento turístico se alcancen las metas ideales para la convivencia humana, como son la erradicación de la pobreza y el aumento de la calidad de vida en todo el planeta.

Ante esta situación real existente en el mundo profesional del turismo, los que de verdad estamos involucrados en ella de alguna manera, no podemos volver la espalda a la gravedad del problema que supone un declive de la profesionalidad en el sector, como venimos observando en todo el mundo, producido por el espectacular avance de este movimiento, superando las cifras más optimistas en su progresión, lo cual ha dado lugar a que en el mismo aparezcan por todas partes personajes rebotados de las profesiones en las que se habían ocupado toda su vida, con un bagaje de conocimientos turísticos cero, pero con unas ansias locas por sobresalir en este sector, sobre todo si esto les va a producir importantes recursos económicos y rentabilidad política.

Ocurre entonces que el mal llega hasta las mismas entrañas del problema, creando toda una larga serie de dificultades para la buena gestión de las empresas llámense públicas o privadas.

Sin entrar en muchos detalles, en estas reuniones que frecuentamos a lo largo y ancho del mun-do, vemos con verdadera lástima, cómo dentro de las enseñanzas académicas-profesionales del turismo se ha acrecentado el temor de que los futuros profesionales que invadirán al sector muy próximamente, puedan obtener una óptima preparación que debilite la preponderancia que hoy ostentan los actuales directores del sistema. Un problema difícil de resolver ya que en esas manos está el dirigir, orientar y preparar a conciencia a la juventud mundial, con los códigos de la ética y de la cultura de la paz en la mano, algo que indudablemente no están haciendo y seguro que no lo harán si no es con una presión suficiente de la sociedad para cambiar sus actuaciones.

Estas razones fundamentales condicionan en el mundo las mejores enseñanzas turísticas, que son las que pueden abrir las puertas de los campos de trabajo con las máximas garantías para quienes emplean su tiempo y sus recursos económicos en obtener una preparación que -lo decimos nuevamente-, lamentablemente, no alcanza su verdadera dimensión por que es cortada por los propios dirigentes de estas enseñanzas, en unos casos faltos de conocimientos y en otros con el mas evidente recelo de que sus propios alumnos aprendan más que ellos y puedan rivalizar con ellos mismos en su vida académica y profesional. En este escenario nos movemos.

Libros producidos por elementos con escasos conocimientos -pero con poder para imponerlos a sus alumnos- directivos que aprendieron algo sobre turismo por apuntes y profesores sin reciclaje desde el pasado siglo, pero con una labia exagerada que esconde sus carencias de conocimientos profesionales, pululan en el sector imponiendo sus criterios a miles de estudiantes que salen de las aulas confundidos y con visiones totalmente obsoletas ante la dinámica arrolladora del movimiento mundial que es el líder de su economía, y que sus impresionantes variables requieren una puesta al día permanente en todos sus estamentos.

Con una evidente vocación nacida de experiencias propias y conocimientos adquiridos a través de "miles de batallas", grupos de expertos mundiales del sector turístico intentan introducir, en ese complicado panorama, toda una larga serie de innovaciones que son estudiadas y experimentadas en varios lugares del mundo, encontrándose de frente con la aguerrida oposición de quienes quieren conservar su status a costa de lo que sea, sin importarles para nada el "retrato robot" que proyectan, y la muestra obsoleta que significan sus andanzas por los campos de la enseñanza académico-profesional del turismo.

Esto es lo que tenemos y este es el momento en que la Organización Mundial del Turismo (OMT) intenta contribuir con sus recomendaciones, sus jornadas de trabajo, sus consideraciones y sus reflexiones, para generar una toma de conciencia que permita superar la situación, apoyando cuanto sea, para acabar con esta tara que constriñe la justa y eficaz preparación para la actividad profesional del turismo, producida por la más supina ignorancia de algunos de los que se consideran brillantes directivos en el sector, aplicando aquello del refranero que dice: "en el país de los ciegos, el tuerto es rey".

Decía el sabio maestro venezolano Luis Beltrán Prieto Figueroa que "hay que mantener al pueblo en la ignorancia para vivir de sus carencias".

*Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo (OMT)

ANTONIO-PEDRO TEJERA REYES*