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ALGO ASÍ AGUAYO

España

21/ago/17 6:15 AM
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"Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra". Así rezaba la canción que popularizó la cantante Cecilia, fallecida prematuramente, y que hablaba de las diferentes regiones y pueblos de nuestra patria. Me viene al pelo porque estos últimos tiempos siento un rebrote de patriotismo inusitado que mi corazón desconocía o puede que estuviera algo adormecido, pero dadas las circunstancias y el devenir del día a día, me veo obligado y con una fuerza incontenible a despacharme a gusto y sin ningún tipo de mesura. Así que: basta ya de estupideces, a esa minoría que habla del desmembramiento de la nación, aunque para ello utilicen el eufemismo de "desconexión".

España es una maravillosa tierra plagada de aldeas, pueblos, villas y ciudades, con una cultura extraordinaria, heredada de las diferentes civilizaciones asentadas a lo largo de la historia: cartagineses, romanos, visigodos, musulmanes... En cada lugar de nuestra geografía hay un recuerdo perenne de arquitectura, escultura o pintura que dejaron los anteriores conquistadores, y por supuesto forma parte de la idiosincrasia y forma de ser de nuestros compatriotas, y que ha dejado también su impronta en nuestra copiosa gastronomía, sin discusión la mejor del mundo por su riqueza, calidad y variedad de productos. Tenemos de todo, pescado, carne, hortalizas, frutas..., que nuestras abuelas supieron darle sabor, y cuyas recetas permanecen en las familias, por lo que ahora puedes visitar cualquier lugar y encontrarte con un plato exquisito que no olvidarás jamás. Tenemos también la suerte de que en los últimos tiempos una enorme cantidad de nuevos creadores le están dando a la cocina la dimensión que merece. Programas de TVE como "España directo" o "Aquí la tierra" demuestran cada día que en cualquier lugar tenemos un monumento histórico, una iglesia de gran belleza, un castillo espectacular... y un campo precioso para abastecer nuestra gastronomía.

Los que hemos tenido oportunidad de conocer bien de cerca a nuestro país y haber visitado también otras tierras, podemos comparar aspectos que se definen perfectamente con aquella famosa frase: "España es diferente". Quien la inventó se consagró, porque no pudo estar más acertado, pero nuestros prejuicios y el sentimiento de inferioridad respecto a otros países, haciéndonos creer que lo extranjero es mejor y superior, nos ha llevado a no saber valorar que nuestro país es grande y hermoso.

Otra cosa que me llama la atención es la devoción en los diferentes pueblos, donde veneran y adoran a sus patrones. Hasta la aldea más pequeña aprovecha la festividad de una virgen o un santo católico para sacarlo en procesión y organizar una fiesta en su honor, por lo que eso de una España aconfesional no casa con el calendario laboral establecido. Los ácratas actuales, individuos llenos de odio y rencor, solo buscan enfrentamiento, discordia y separatismo, pero el pueblo les tapa la boca disfrutando de sus fiestas católicas populares. Si los españoles nos uniéramos, desterraríamos a esta gentuza y nos convertiríamos en un país que deja a un lado el pasotismo y está orgulloso de su memoria histórica. Tal vez tenga culpa la clase dirigente, que no se preocupa por que enseñen nuestra historia haciendo pensar a los jóvenes y omitiendo muchos conocimientos. Me decía mi hijo, que estuvo recientemente en Barcelona, que sus amigos comentaban que su idioma se estaba perdiendo y que por eso existe esa campaña para debilitar el castellano. Eso es pobreza de espíritu y falta de proyección. Ya lo dijo Camilo José Cela: "En unos años solo se hablará chino, inglés y español.

A punto de terminar de escribir este comentario, llega la horrenda noticia del atentado en Barcelona. Tremendo dolor y tristeza para las familias y un duro golpe para Cataluña y España. Nuevamente el Estado Islámico nos golpea con dureza y trata de desestabilizarnos. Creo que esto solo será un pequeño "impasse", y en cuanto pase el duelo volverán a la búsqueda de la desconexión, y lamento profundamente que no puedan ponerse de acuerdo. Los catalanes ya no quieren más cosas, simplemente piden la independencia. Unos piden diálogo y otros creen tener la solución tirando barro a la pared. Digo que 2 millones de los casi 47 que viven en el país pesan menos para decidir. Acaben de una vez con esta pesadilla.

Mis condolencias a la ciudad y paz para todos.

aguayotenerife@gmail.com

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