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EN EL CAMINO DE LA HISTORIA JUAN JESÚS AYALA

En El Hierro, las ventas, tiendas y recovas de Valverde

24/jul/17 6:15 AM
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Se distinguían unas de otras. Las "ventas" se dedicaban a la venta de comestibles, alpargatas, sombreros para el sol, millo, aceite, azúcar y el "gas".

Estaban , allá' por los cincuenta, la de doña Antonia en la calle El Teatro donde se ejercía el trueque ya que unos huevos del día se cambiaban por pimiento molido o por aceite.

En El Puente la de Felipe Benítez destacaba por su ordenado acondicionamiento y por los debates que en ella se mantenían sobre cuestiones de importancia para la isla. Recuerdo a José P. Machín rodeado de contertulios imbuidos en encendidas discusiones. Mas abajo la de Sinforiano Padrón dedicada a la exportación de frutas y de queso para Tenerife y Gran Canaria.

Avanzando por la calle, la de don Mateo Padrón dedicada a la venta de granos y losa; así como la de Mateo Ayala que gestionaba venta de materiales para la construcción así como temas de escritorio. Más adelante, la de don Domingo Morales y doña Juliana donde se encontraba lo que no tenían las otras; así como la de Nicolás Pérez imprescindible para la búsqueda de los "polvos de arenar" que se utilizaban para blanquear los calderos que se habían tiznado por el carbón o la leña del fuego.

En "la punta de la Carretera" antes de llegar a la curva, junto a un muro que sabia de conversaciones y de amores, la de don Claudio donde se compraban los "voladores", los pequeños de rabo corto y los estruendosos de "cañón". Mas abajo y en los linderos del barrio de El Cabo la de don Gervasio Quintero donde estaba la exquisitez de los mantecados, las magdalenas o quesadillas. Y ya en el Barrio del Cabo , las de doña Dominga, José Barrera y de Antonio Pérez "el relojero" donde se podía encontrar cualquier genero hasta el mas insólito. Y en el Barrio de Tesine la venta de Manuel Álamo, que recordamos , además, como entusiasta arbitro de fútbol de aquella época. Y la de Maximiliano Cejas que la encontrábamos en Santa Catalina, cuando íbamos camino de Pinto.

Las "tiendas" eran aquellos establecimientos dedicados a la venta de telas y calzado, eran las de don Pedro Padrón y de don Pedro Morales en la "calle"; mas adelante la de doña Armenia Castañeda que además de lo mismo, también representaba, como sucursal, al Banco Hispano Americano.

Y las "recovas" se dedicaban a la venta de fruta como la de Juan y la de doña Marusa que funcionaba como estanco, al igual que la de la familia Álamo, donde comprábamos o alquilábamos novelas y colorines. Así como la de mi tío Amadeo.

Cuestiones estas que vienen bien tenerlas en la memoria por su contribución solidaria al desarrollo del comercio de la isla.

EN EL CAMINO DE LA HISTORIA JUAN JESÚS AYALA