Criterios
NO TE VA A GUSTAR FERNANDO JÁUREGUI

Políticos a la fuga

6/may/14 1:15 AM
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Recorriendo España a un ritmo casi frenético, como ha de hacerlo quien suscribe, uno lleva ya en su armario muchas conversaciones a fondo con políticos del "segundo escalón". Cierto que muchos de ellos se aferran al despacho, a la silla, como a un clavo ardiendo: saben que fuera de la Administración, que sigue demasiado hinchada, no hay, por unas u otras razones que usted y yo podemos imaginar, salvación para ellos. Y el mundillo público sigue siendo pródigo en cargos y enchufes que se derivan de la política: cuántos jefes y subjefes de Gabinete sobrarían en España si no formasen parte de una "casta" a la que hay que pagar favores, comprar aquiescencias, recompensar reverencias. Pero en mi deambular también me he encontrado a bastantes personas que ejercen cargos políticos de mediana, o incluso elevada, responsabilidad que se manifiestan hartos. Han dejado, ellos también, de creer no en "la" política, pero sí en "esta" política. Y bastantes de ellos están volviendo sus ojos a la empresa privada, aunque ya no sea tan rentable, aunque este paso comporte algunos riesgos; incluso no desdeñan, varios con los que he hablado, arriesgarse a emprender por su cuenta.

Si hay señales que indican que en algún momento podremos salir, aunque nunca vuelva a ser como antaño, de la crisis, esos indicios esperanzadores se muestran también en el hecho de que algunas personas con recorridos limpios y eficaces empiezan a ser "tocados" por el dedo privado. Hay animación y no solamente en las carreteras durante los "puentes" festivos. Y nada me extrañaría que, no mucho después de las elecciones del próximo 25 de mayo, comencemos a conocer nombres de diputados autonómicos, presidentes de diputaciones, delegados gubernamentales, jefes de Gabinetes, que deciden abandonar la política, desmoralizados por la escasa participación que facilitan los "aparatos" burocráticos de los partidos y de las administraciones y, naturalmente, por el desprestigio ciudadano que ha acumulado una cierta "casta" de personajes y personajillos aprovechados que han abusado, desviado y malversado el dinero recaudado a los contribuyentes. O sea, que no van a ser solamente los Antonio Basagoiti o los Josu Jon Imaz, magníficos ejemplos de honradez y de competencia política y profesional, quienes emprendan nuevos rumbos lejos, muy lejos, de la política.

Me parece, si este movimiento, aunque aún minoritario e incipiente, se confirma, una buena noticia. Será una tímida señal de que esa "revolución emprendedora" en la que muchos creemos se está, efectivamente, poniendo en marcha. Y nos confirmará en la creencia de que el peso de lo público se reduce de la mejor manera en que podría hacerlo: por la mera voluntad de gentes que se pasan al bando de lo privado, que es donde tenemos que arreglárnoslas día tras día la mayoría de los ciudadanos. Aguardemos a ver si este nuevo "brote verde" se consolida. Será otra muestra de que España, esa España de hijosdalgo, funcionarios, poetas y pícaros -ordene usted las categorías a su antojo-, es capaz de cambiar, está empezando, de verdad, a cambiar.

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