Un ayuntamiento derrochador
Cada vez que leo algunas noticias en el periódico se me cae el alma a los pies. Voy a citar algunos casos flagrantes, entre otros, del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
El PP censura el posible gasto de 60.000 euros en un servicio audiovisual. Según noticias, sin la debida fiscalización por parte de los grupos opositores para la eventual contratación, durante este año, de servicios externos audiovisuales, fotográficos y de grabación de medios. Comentándose que ese servicio no tiene sentido con el personal con el que cuenta el gobierno local en el apartado de prensa. No explicando los motivos ni el cometido de esa posible contratación. Unido a este asunto existe otra factura de 18.000 euros que se destinaron a una actuación folclórica en Ofra dos días antes de las últimas elecciones generales. Preguntado al edil responsable, Sr. Dámaso Arteaga, sobre dicho gasto, no se obtuvo respuesta o explicación.
También he leído "la redacción del plan de Las Gaviotas por un importe de 400.000 euros". Y pregunto, ¿va a costar más la redacción de un proyecto que las obras de reparación? El concejal del área de Obras y Servicios, Dámaso Arteaga, explicó al respecto que "solo se ha consignado el presupuesto para la redacción del proyecto", quedando pendiente quién realiza la obra, si Costas o el Cabildo. No lo entiendo.
¿Cómo es posible que este Ayuntamiento siga derrochando tan alegremente el dinero del sufrido contribuyente? Para mí esto es una inmoralidad. Y si quieren presumir ante sus correligionarios, que dichos gastos los paguen de sus bolsillos como responsables de estas actuaciones desaprensivas. Y así se terminarían los abusos de poder.
Y para más inri, tengo entendido que el Gobierno autonómico está en la idea del cambio de uniformes de las policías locales para todo el Archipiélago, con un importe de 1.500.000 euros, sin incluir gorras y zapatos. ¡Hay quien dé más! Y la pobreza afectando ya a más de 650.000 canarios, con un paro del 30,93%, la tasa más alta de Europa. Y Cáritas al borde del colapso. Pues es tal la cola de gente en sus comedores que están al límite de sus posibilidades. Y los políticos mirando para otro lado sin importarles ni un comino. Igualmente, el Gobierno autonómico mirando para las nubes que le dejó de herencia Rodríguez Zapatero a don Paulino Rivero, que aún no se ha enterado de la miseria que están padeciendo la mayoría de las familias canarias. Pues sus altos vuelos se lo impiden. Y el pueblo canario, narcotizado, pensando más en los carnavales que en la triste realidad que están viviendo. Así nos va.
Juan de la Rosa González
Nuevos aires ministeriales
Parece que estos ministros de ahora vienen con un nuevo espíritu y ganas de trabajar. Ahí tenemos al ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, que ha entrado en el ministerio como elefante en una cacharrería y no ha dejado un plato sano. Pero para nosotros es más notable aún la acción del ministro de Industria, Comercio y Turismo, nuestro paisano de Las Palmas, que ha tomado una muy impopular medida pero tremendamente eficaz en cuanto a gastos e inversiones como es la moratoria para las energías renovables, que va a aplazar la construcción de nada menos que 20.000 MW (megavatios) previsto para el período 2013 a 2020. El Gobierno del PSOE pensaba que tuviésemos en 2022 nada menos que más de 60.000 MW renovables, a cuya ejecución en eólicas, fotovoltaicas y termosolares acuden multitud de solicitudes gracias a las jugosas primas concedidas y a la obligación de las empresas eléctricas de comprarles la energía que les sobra, a veces toda. Pero el ministro ha dicho con decisión ¡basta!, entre otras cosas porque esta crisis que soportamos, aparte de dejarnos cinco millones de parados, ha hecho descender de forma tan drástica el consumo de energía eléctrica que la mitad de las instalaciones de generación están hoy paradas, según decía un periódico económico madrileño.
Esa es la realidad, aunque la situación en nuestra tierra sea distinta, y eso sí que lo sabe bien el ministro, que no necesita que le vayan a contar lo que conoce a fondo. Tengamos confianza en su gestión y no perdamos el ánimo, a pesar de la catástrofe que para los canarios es el cierre de Spanair.
José Mª Segovia Cabrera
(Madrid)
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