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Tremendo viaje

El creador de uno de los blogs de viajes más influyentes, Tremendoviaje.com, nació en La Palma. Tiene apenas 23 años y ha visitado 29 países. No vive de los ingresos que genera internet, pero ya nadie podrá quitarle los recuerdos y experiencias de una vida corta aunque apasionante.
V.MARTÍN, S/C de La Palma
23/oct/11 1:25 AM
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V.MARTÍN, S/C de La Palma

Kailos tiene apenas 23 años y ha estado en 29 países. No es rico ni vive en el lujo. Tampoco se siente diferente. Pero da envidia. Un día decidió montar un blog, denominado Tremendoviaje.com, que ha logrado colar entre los más influyentes de la red. Allí da consejos y habla de sus experiencias y curiosidades, sin olvidarse de su tierra, La Palma, "que no es Las Palmas ni tampoco Palma", sentencia.

Carlos Morales, que participa en unas jornadas de CajaCanarias, tiene "chispa". Es una "pasada". Merece entrevistarlo. Te atrapa. Recuerda que "el viaje que marcó un antes y un después fue en 2009. Estuve dos semanas por Europa con 300 euros. Casi no tenía para comer. Iba caminando a los sitios porque no tenía dinero para el metro. Bajé de peso, conocí gente muy rara... fue toda una aventura que terminó en Londres. Luego se montó el blog y dos años y medio después, aún sigo en esto".

El blog no le permite ganar el suficiente dinero para ser rico. Es más, "no se vive del blog. Es una forma de promoción y de working. Siempre digo que soy mi propio becario. Yo gasto muy poco. Esa es la clave, además de ahorrar. En La Palma vivo como un monje de clausura. Y están mis padres que siempre que pueden me ayudan". Se para y parece reflexionar antes de afirmar que "he estado en 29 países. Es verdad que no me he hecho rico, pero he visto muchas cosas".

Lo curioso es que no presume de sus experiencias. Y podría hacerlo. Ha estado en la piscina "más acojonante del mundo", situada en la planta 57 del complejo Marina Bay Sands en Singapur, con 150 metros de largo; vivió en el desierto la llegada de la etapa de Chilecito a San Juan en el Dakar 201; disfrutó de los geysers y cataratas "bestiales" en Islandia, y pudo ver por televisión los partidos de España en el mundial de fútbol de Sudáfrica en sitios tan dispares como Bali, Singapur, San Francisco o Nueva York. Todo bien documentado con una cámara que siempre le acompaña.

Cuenta sus vivencias con naturalidad: "En cada viaje aprendes a no llevarte cogotazos en todos los sentidos. En mi blog, por ejemplo, hay diez consejos para no tener problemas con los bancos. Ese artículo me costó un dinero. Me costó estar en Australia un viernes, con 20 euros al cambio en la cartera para tres días y que no fuera (léase funcionara) ninguna de las tres tarjetas de bancos que llevaba encima". Aún así, pese a las limitaciones vividas, "no me quejo. Prefiero estar con poco dinero en Tokio que igual en La Palma. Estoy acostumbrado a viajar sin dinero, aunque si me metes en un hotel de cinco estrellas tampoco me quejo. Están muy bien...".

Cree que la gente que tenga la posibilidad no debería acabar su vida sin visitar "Islandia, estuve allí hace dos años, y Nueva Zelanda, que si puedo vuelvo en marzo. Son países a los que habría que ir", aunque curiosamente lo que nunca olvidará "fue un viaje de casi tres días desde La Palma a Nueva Zelanda vía Marruecos y vía Dubai, con un montón de problemas con el pasaporte. Llegué a Auckland, tieso. Me acuerdo que me tomé medio litro de rec bull, pero a la media hora ya estaba dormido".

A lo largo de tantos viajes, lo normal es encontrarte con gente famosa. Kailos cuelga en su blog una imagen junto al mago David Copperfield en Las Vegas, además de otras fotografías de cuando se "chocó" con la comitiva de Obama en Miami. Sin embargo, lo que califica de "histórico y muy divertido" fue "el señor del tranvía en Melbourne. Tenía pinta de ser de Las Palmas. No sé porqué, pero tenía toda la pinta. Lo escuché hablar y sonaba español. Pensé, bueno son 40 millones de personas, pero no sabes si es de Las Palmas. Luego, por el acento, me dije que sí, que era canarión. Me senté al lado del "tipo" y le dije "chacho, ¿eres canarión?". Pegó hasta un brinco. Y sí, era canarión". En el blog relata cómo se dio cuenta que era de Las Palmas: "Adiós cariño", esas fueron las únicas dos palabras que dijo en castellano y le calé el acento canarión en cero coma un segundos".

Es aún un crío y ya piensa en sus próximos viajes. "Tengo 23 años y hasta los 26, al menos, no pienso parar".