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MANUEL LUNA

Los degenerados

24/sep/11 01:14
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LOS ESPAÑOLES (usted y yo, en tanto llega la independencia) no confiamos en los políticos para salir de la crisis. Al menos eso dicen las encuestas. Los consideramos más como parte del problema que de la solución. Sin embargo, no crea que esto siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que los políticos fueron la gran "esperanza blanca" de este país, aunque para eso tengamos que retroceder doscientos años hasta el inicio de nuestro moderno parlamentarismo, cuyo aniversario celebramos (es un decir) precisamente hoy.

El 24 de septiembre de 1810 (el 24-S, diría un cronista de ahora), se reunían las Cortes en la isla de León, actual San Fernando, mientras las gaditanas se hacían tirabuzones con el plomo que tiraban los fanfarrones. Galdós describe aquel momento histórico en uno de sus "Episodios nacionales", "Cádiz", y cita el himno con el que un grupo de ciudadanos jaleaba a los flamantes diputados: "Del tiempo borrascoso / que España está sufriendo / va el horizonte viendo / alguna claridad. / La aurora son las Cortes / que con sabios vocales / remediarán los males / dándonos libertad".

De vuelta a la actualidad, hay que ver cómo ha cambiado el cuento: los políticos han dejado de ser los vocales del pueblo (sobre la sabiduría, corramos un "estúpido" velo) y no parecen capaces de remediar sus males (los males del pueblo, no de los políticos, que ellos ya van tirando).

No andan descaminados los "indignados" que piden la regeneración de la vida política y, por ende, de los políticos. Pero antes de darles la razón por las buenas, se me ocurrió buscar en el diccionario la palabra regenerar: "Dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo". Busqué entonces degenerar: "No corresponder a su primera calidad o a su primitivo valor o estado". Va a ser que sí: los políticos de este país han degenerado y urge su regeneración.

Hacerlo no es fácil, porque los "indignados" y los "degenerados" (me permito esta analogía en aras de la simplicidad expositiva) andan a la greña. Esta situación no es nueva, como también nos recuerda don Benito. En otro de sus "Episodios nacionales", "El grande Oriente", cita la siguiente copla: "¡Mirad qué gobernación! / ¡Ser gobernados los buenos / por los que tales no son!".

Esta desconfianza hacia los políticos que sentimos usted y yo me trae a la memoria la célebre frase de Estanislao Figueras, primer presidente de la Primera República. Cuentan las crónicas que, antes de su fuga del Gobierno (literal, no metafórica), se reunió con varios de sus partidarios y adversarios y exclamó: "¡Ya estoy hasta los cojones de todos nosotros!".

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