Criterios
JOSÉ VICENTE GONZÁLEZ BETHENCOURT *

Emiliano Díaz Castro, la única víctima del 23-F

* Extracto de la conferencia pronunciada en el Casino de Fasnia
14/ago/11 1:14 AM
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La vida no es justa, pero aun así es buena

(Regina Brett a los 90 años)

NACIDO en el pueblo tinerfeño de Fasnia el 1 de mayo 1901, cursó la enseñanza primaria hasta obtener el título de bachiller, gracias al que ocupó interinamente la plaza de maestro en la escuela elemental de niños. Fue presidente de la Comunidad de Aguas Chifira, sucediendo a su fundador, Manuel Díaz, de El Escobonal, la primera galería que dio agua en esa zona, en 1934. Ya por entonces Emiliano cursaba Derecho en La Laguna por libre, atendiendo al mismo tiempo los trabajos agrícolas, de los que vivía su familia. Conectó con la logia masónica Añaza 1, donde fue aprendiz, alcanzando el segundo grado en 1929, pasando en 1931 a la logia Añaza 270, donde alcanzó el grado de maestro y ocupó cargos de importancia. Campesino de formación autodidacta, lo mismo estudiaba de noche a la luz de un quinqué que leía apoyado en una pared mientras cuidaba las cabras de su familia.

Al mismo tiempo que ejercía la abogacía se interesó por la política y participó con Manuel Bethencourt del Río en la fundación del PSOE en 1917, llegando a ser presidente del Partido en Santa Cruz durante la II República, manifestando sus opiniones en el periódico "El Socialista". Avanzado a su tiempo, he aquí una muestra de su lucha contra la violencia de género escrita en 1919: "Hay mujeres maltratadas por esposos injustos, a las que la sociedad niega protección; otras que tienen que soportar un continuo martirio por no verse en el arroyo sirviendo de escarnio a la sociedad; y otras que, siendo ricas, pueden disminuir estos males con su dinero; pero todas en general son vejadas y atropelladas por el hombre, que las considera sus esclavas".

El 22 de marzo de 1933 acontece un hecho en La Gomera que ha quedado registrado históricamente como los "Sucesos de Hermigua". Fueron treinta y seis las personas procesadas como consecuencia de una huelga general, entre ellas cinco mujeres, en la que se produjo un enfrentamiento entre la Guardia Civil y el pueblo, muriendo un cabo, un guardia y un obrero. Se celebró un consejo de guerra de gran trascendencia jurídica y política, en el que a los eminentes letrados Luis Jiménez Azúa y Juan Simeón Vidarte se unieron los abogados canarios Sebastián Castro Díaz, Aurelio Ballester, Luis Rodríguez Figueroa, Benigno Mascareño Hernández, José Carlos Schwartz Hernández y el jovencísimo José Arozena Paredes. El fiscal fue Lorenzo Martínez Fuset.

Relacionada con esta causa, es abierta otra contra el abogado Emiliano Díaz Castro, al que se le acusó de inducción de los hechos antes referidos por sus propagandas en los mítines aconsejando a los obreros actos de violencia, si bien la falta de pruebas conduciría al sobreseimiento de la causa, por lo que Emiliano, que había sido encarcelado el 4 de abril de 1933, sería puesto en libertad el 20 de mayo de 1933. Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 se reabrió la causa, y como consecuencia algunos de los procesados fueron desaparecidos, al igual que los abogados tinerfeños José Carlos Schwartz Hernández y Luis Rodríguez Figueroa.

Luego Emiliano fue candidato a Cortes en las elecciones de 19 de noviembre de 1933, pero no obtuvo el acta. Antes de eso había contraído matrimonio con María Betancort Ortega, maestra nacional nacida en Lanzarote, con la que no tuvo descendencia. En las elecciones de 16 de febrero de 1936 se presentó por el PSOE dentro del Frente Popular y fue elegido diputado. En las Cortes presididas por Martínez Barrio tuvo muchas intervenciones en defensa de Canarias, muy desconocida por entonces, siendo confundida con Baleares; incluso, en una ocasión un subsecretario de Obras Públicas preguntó si era una colonia de Marruecos.

Viajaba en el barco "Ciudad de Cádiz" cuando el 18 de julio de 1936 le sorprendió a bordo. El barco hizo escala en Cádiz para continuar hacia Barcelona, bajando a tierra el diputado Luis Rodríguez Figueroa para interesarse por el alcance del golpe de Estado, pero no regresó a bordo, con lo que el barco continuó hacia Barcelona. Al parecer fue detenido en el muelle gaditano y conducido a Tenerife, donde fue desaparecido.

Emiliano continuó durante la Guerra Civil su actividad política en Madrid, trasladándose con el Congreso de los Diputados a Valencia y más tarde a Barcelona, donde presidió la agrupación socialista de los refugiados canarios de la guerra, y junto con Guillermo Ascanio creó el Batallón Canarias del Quinto Regimiento y ocupó diversos puestos de responsabilidad pública como abogado del Estado y agregado civil del Estado Mayor Central. Cuando ya la guerra estaba perdida, marchó desde Barcelona, junto con su esposa, a Francia. Tras permanecer en un campo de concentración francés, durante unos tres años se dedicó a todo para ganarse el sustento, incluso a la crianza y venta de caracoles, hasta que en 1942 llegó a Méjico en compañía de ochocientos refugiados republicanos españoles, gracias a lo que evitó ser detenido por los nazis. Méjico lo acogió y allí se dedicó a todo tipo de trabajos: lo mismo vendió fajas que fue visitador médico, llegando a montar una librería de nombre tinerfeño, Nivaria, al mismo tiempo que fue secretario de la minoría parlamentaria en el exilio mejicano durante veinte años. Allí estuvo siempre atento a los acontecimientos que se sucedían en España y Fasnia y sufrió la represión a la que fue sometida su familia, siendo detenidos sus hermanos y otros familiares. Mantuvo una gran amistad con el diputado del PSOE por Las Palmas José Antonio Junco Toral, con quien se reunía en el Centro Republicano Español.

El fallecimiento en Méjico de su esposa, María Betancort, el 11 de febrero de 1955 por un cáncer de útero le produjo una enorme tristeza, desasosiego y soledad, hasta que conoció a Carmen García Guerra, veintiún años más joven, con la que tuvo dos hijas: Carmen, que se encuentra actualmente en Méjico, y Silvia, aquí con nosotros, a la que le agradezco toda la información que amablemente me ha proporcionado. Carmen, como viuda, recibe una pensión gracias a que Emiliano trabajó como secretario de los Juzgados Mixtos de Santa Cruz de Tenerife. Carmen, de 90 años, y su hija Silvia se encuentran hoy con nosotros en este acto, y su presencia ha resultado especialmente emotiva.

Emiliano pudo viajar a Tenerife en 1969, donde lo primero que hizo fue visitar a su familia en Fasnia, y poco a poco a todas sus amistades, incluso a los que en la República fueron sus adversarios políticos. Volvió a Tenerife en 1973, y por fin consiguió recuperar su título de abogado, que, como dato curioso, lleva fecha de 14 de abril de 1970. Volvió a Tenerife en 1979, recibiendo diversos homenajes en Santa Cruz, La Laguna y otros puntos de la isla, entre ellos uno muy entrañable de su familia, en el que tuve la satisfacción de participar, y gracias al que pude conocerle y charlar un buen rato con él. Me pareció un hombre fuerte, de ideas claras y muy seguro de sí mismo. Su gran sueño era regresar a Tenerife, y por ello gestionaba la compra de una casa. No pudo ver realizado su sueño, porque el 23 de febrero de 1981 tanto le impresionó ver en televisión la entrada brutal del teniente coronel Tejero en el Congreso de los Diputados que falleció de un infarto. Tenía 80 años. Sus restos reposan junto a los de su primera esposa en Méjico. Emiliano es un honor y una referencia para Fasnia, un personaje excepcional, por lo que sugerí al alcalde, aquí presente, Damián Pérez, la tramitación de un expediente para nombrarlo Hijo Predilecto de su pueblo.

el 8-8-11

jvicentegbethencourt@yahoo.es

JOSÉ VICENTE GONZÁLEZ BETHENCOURT *