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at. granadilla 1
MarinoAlberto; Noda, Miguelo, Eslava, Caco (Pablo, 46'), Sergio (Ramsés, 72'), Agustín (Dani Gracia, 46'), Jordan (Aarón, 86'), Noah, Maikel y Airam García (Suso, 80').
Atlético GranadillaMarino; Josúa (Nacor, 61'), Roberto Carlos, Faruk, Natael, Iván Martín, Óscar (Johnny, 70'), Juanmi, Carlos (José Luis, 90'), Aythami (Airam Benito, 1') (Armiche, 85').
ÁrbitroJavier Pinto Herrera, asistido por Juan Antonio García León y Luis Iván Hernández Santana. Amonestó a los marinistas Caco y Maykel y a los granadilleros Juanmi y Carlos.
Gol0-1, m. 71: Carlos resuelve una gran jugada individual, con un remate cruzado, por alto.
IncidenciasEstadio Heliodoro Rodríguez López. Unos 1.500 aficionados. Numerosas autoridades políticas y deportivas. El presidente de la Federación Tinerfeña, Juan Padrón, no entregó la Copa porque estaba en Madrid. Iván Martín recibió el trofeo de campeón de manos de vicepresidente de la Federación Tinerfeña Francisco Rivera. Muchos de los futbolistas que ganaron el título en el año 1979 al Orotava fueron homenajeados antes del inicio del encuentro.
EDUARDO GONZÁLEZ, Tfe.
El Atlético Granadilla se adjudicó el trofeo de campeón porque creyó más en el triunfo que su rival, y además contó con un meta como Marino que dio templanza en tres remates peligrosos del adversario, y con Carlos, el autor del gol, que demostró que su nivel está por encima del resto.
El encuentro comenzó con un gesto poco edificante, pues el jugador Aythami, del Granadilla, fue sustituido por Airam Benito. La jugada tiene su miga. Sacó de centro el Granadilla y envió el balón fuera de banda para que se hiciera el cambio.
Mientras, un Marino descentrado, con mucho respeto, no se encontró a gusto ante un rival mejor situado y con más ambición, aunque hubo escasas ocasiones.
El trabajo de los rojiblancos se basó, sobre todo, en frenar el juego de medio campo rival, y no dejar que Maikel cogiera las riendas del encuentro, es más, la labor de Juanmi e Iván Martín comenzó a dar sus frutos ante un Marino que parecía que esperaba que el césped natural y las dimensiones del estadio fueran mermando a su rival.
La primera ocasión del encuentro fue en el minuto 5, cuando Carlos de espaldas a puerta remató, pero Alberto, atento, envió a córner.
Prácticamente hasta los instantes finales no se vio otra ocasión, pero porque el trabajo en el medio campo, y en última instancia de las defensas, evitaba cualquier atisbo de peligro. Así, el grancanario Carlos intentó irse de Caco, en la línea de medios del Marino, y fue frenado por éste, que vio cartulina amarilla, pues no era una ocasión manifiesta de gol, ya que tenía a otro compañero cerca.
Cuando expiraba la primera parte, un balón en largo que parecía controlar con comodidad el meta Alberto dentro del área se le escurre de las manos y Óscar, que se vio con la pelota, en vez de rematar, intentó avanzar unos metros, pero la reacción de la retaguardia marinista evitó males mayores.
Indudablemente, que nunca pueden jugarse dos partes malas de fútbol, por lo que por poco que pasara en la segunda, ésta sería mucho mejor y de hecho lo fue.
Salió con dos sustituciones el Marino, casos de Dani Gracia por Agustín y de Pablo por Caco, que le dieron más agresividad al cuadro de Willy Barroso, que poco a poco se fue acercando al marco rival y ya Marino, que vivió la primera mitad más plácida de su larga trayectoria, comenzó a ser determinante. En el minuto 51, un centro de Pablo fue despejado por el meta granadillero. Luego, Dani Gracia remató y su balón salió fuera.
Se encontraba más a gusto el cuadro marinista, que comenzó a creer que era cuestión de tiempo adelantarse en el marcador.
Seguía la presión marinista y Airam García no supo aprovechar un balón suelto y lo mandó fuera, pero la ocasión más clara tuvo lugar en el minuto 69. Maikel disparó desde lejos, rechazó Marino, el balón le llegó a Dani Gracia, que escorado centró sobre puerta para que Maikel, de nuevo, a bocajarro, rematara y respondiera el meta con la mejor intervención de la noche. Esa fue la jugada clave para que el marcador no se decantara para los marinistas, pues dos minutos después, le llegó un balón a Carlos, en el vértice del área grande, se fue de su marcador con mucha clase y lo colocó con un remate cruzado en el que el esférico fue ganando altura. Un golazo que quizás no llegó en el momento más justo, pero en el cómputo del partido hasta ese momento, sí lo era.
El Atlético Granadilla no dio un paso atrás, ni mucho menos, siguió defendiendo muy lejos del área y al Marino le entraron las urgencias, algo que en el fútbol no suele dar buenos frutos.
Así, ya con todas las prisas del mundo, los marinistas intentaron resolver al pelotazo para que el balón llegara rápido a la posición de Noah, que luchó bastante, pero apenas pudo superar a su defensor, además de que nunca recibió la pelota en condiciones. Su único remate se produjo en el minuto 82, cuando Maikel ejecutó una falta y el punta remató, pero de nuevo Marino envió a saque de esquina.
En el minuto 87, otra falta lanzada por el cuadro de Willy Barroso fue rematada de cabeza por Eslava, pero sin consecuencias.
En el último instante, en el minuto 92, hubo un centro sobre el área del Granadilla y una caída de Noah, que el colegiado no interpretó como penalty y que tampoco fue recriminada por jugadores y aficionados marinistas.
Al final, júbilo de la afición y jugadores del Atlético Granadilla, que por vez primera llega a disputar el título y lo consigue ante la decepción del conjunto marinista, que quizás pagó su mala primera mitad y también en parte que su rival pareció más ilusionado en conseguir un trofeo que no tenía.
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