- Lunes, 28 de marzo de 2011
COMENTARIO DE EL DÍA
Un ejemplo contra el latrocinio de los políticos
DEBERÍAN tomar nota los políticos canarios de la ingente obra que deja el Padre Antonio tras su paso por este mundo. Un sacerdote que ha dedicado la mayor parte de su vida al servicio de los demás, especialmente de los más necesitados. Todo lo contrario de lo que hacen los políticos, que sólo piensan en llenarse los bolsillos y que estos días se dan codazos -qué espectáculo tan vergonzoso- por colarse en las listas cerradas y seguir en la poltrona. Listas cerradas que ya son una infamia en sí mismas, pues permiten -lo hemos dicho en muchas ocasiones- que se cuele toda la morralla.
La obra del Padre Antonio nos trae a la memoria la labor de políticos de otros tiempos. En el caso de Santa Cruz, alcaldes como García Sanabria que supieron darle un gran impulso a la ciudad y al bienestar de sus vecinos, pese a vivir en una época difícil como lo fue la dictadura de Primo de Rivera. ¿Cuántos de los políticos actuales podemos equiparar a hombres de la talla de Santiago García Sanabria? ¿Cuántos diputados del Parlamento de Canarias estarían dispuestos a renunciar a parte de sus sueldos y cuantiosas dietas para mantener en pie la ingente obra que ha levantado el Padre Antonio? Un sacerdote que deja huérfanos con su muerte no sólo al millar de ancianos acogidos en sus hogares, sino a todos los tinerfeños.
Nos entristece la ausencia del Padre Antonio, pero mucho más nos acongoja la presencia de políticos egoístas, empezando por los parlamentarios autonómicos que se subieron el sueldo cuando ya había comenzado la crisis y el pueblo pasaba hambre. Como esa ignominia les pareció poco, luego se pusieron unánimemente de acuerdo para reprobar por criticarles ese incívico comportamiento. Y todavía algunos de esos políticos indignos se han atrevido a manchar con su presencia el funeral de un hombre santo como el Padre Antonio, con la idea de que el pueblo los vea y vuelva a votar por ellos. Esperamos que el pueblo tinerfeño, y canario en general, no se deje engañar otra vez.
Lo que ha hecho este sacerdote recién fallecido nos recuerda también las obras del caudillo. Detestamos el franquismo. Fue una etapa inicua en la historia de España y de Canarias, sometida colonialmente a España, que también padecimos en esta Casa. Pero durante la dictadura del general también se hicieron importantes obras públicas. Se acometió de forma masiva la construcción de viviendas para los más necesitados y se ayudaba a los pobres. Es cierto que algunos secuaces de Franco robaban y cometían tropelías contra el pueblo, pero no eran tantos como ahora porque hoy en día roba todo el mundo. Por eso necesitamos personas como el Padre Antonio. Él, sin tener ni una perra, hizo todo lo que hizo, mientras que los políticos sólo saben mamarse las perras del pueblo. Y todavía quieren esos políticos repetir las hazañas del camarada Orbaneja; posiblemente el gobernador civil que más triste recuerdo ha dejado en Tenerife.
Si hemos de hablar de un político concretamente en este comentario de hoy, debemos referirnos a Paulino Rivero. Lo vemos constantemente en inauguraciones y actos públicos. ¿A quién representa don Paulino en esas apariciones ante el pueblo? ¿A un partido nacionalista? ¿Qué nacionalismo es el suyo cuando no pide la independencia de su tierra, como hacen todos los nacionalismos merecedores de tal nombre? ¿Qué nacionalismo es el de su CC, entregado a los partidos estatistas? El nacionalismo canario no busca la liberación del pueblo, sino mantenerlo oprimido bajo el yugo colonial. Las opciones sólo son tres: o nos conformamos con tener siempre el yugo al cuello -es decir, con ser lacayos de los españoles otros seis siglos o todo el tiempo que ellos quieran-, o nos marchamos de nuestra tierra -como le aconseja Ricardo Melchior, otro "nacionalista" que nos ha salido españolista, a los jóvenes canarios-, o nos quedamos y luchamos pacíficamente, pero sin dar un paso atrás, para que Canarias sea una tierra libre. ¿Cuál de esas tres opciones es la suya, don Paulino? ¿No se da cuenta de que ustedes mismos, los que se llaman nacionalistas, se han convertido en ese yugo del pueblo canario? ¿Por qué coño tiene que seguir el pueblo aguantando a esta caterva de políticos, preocupados únicamente de volver a repetir en mayo para seguir en la poltrona?
Lo hemos dicho muchas veces: pacifismo sí, pero un día la gente se echará a la calle, como está sucediendo en los países islámicos, porque el pueblo está ya muy cansado. Y los culpables de las revueltas -esos a los que habrá que perseguir y encarcelar- son los que hoy están propiciando el hambre, el robo y la desvergüenza, además de ayudar a que nos sigan dando chucho desde la Península.
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