Santa Cruz de Tenerife
AUDIENCIA PROVINCIAL

Veredicto de culpable por el homicidio de su compañero de piso con una botella

El juicio con jurado celebrado por la Sección Sexta concluyó ayer con la lectura del veredicto y la petición del fiscal de 12 años de prisión y la de la defensa, de 10 años, para Juan Carlos L.P., quien propinó un golpe en la cabeza con una botella de cristal en diciembre de 2008 a su compañero de piso, causándole la muerte.
C.Á., S/C de Tenerife
14/ene/11 7:48 AM
Edición impresa

El jurado popular convocado por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial tinerfeña emitió ayer un veredicto de culpable por unanimidad en el caso de homicidio de la calle Pestiño de esta capital ocurrido el 5 de diciembre de 2008 y en el que perdió la vida Lázaro Alberto a manos del acusado, Juan Carlos L.P. Asimismo, el jurado se pronunció no favorable a la revisión de la pena ni al indulto del procesado. El Ministerio Fiscal, que mantuvo durante los días del juicio que los hechos eran constitutivos de un delito de homicidio, sostuvo también la petición de 12 años de prisión y una indemnización de 300.000 euros para los familiares del fallecido.

Por su parte, la defensa, que había pedido la libre absolución, modificó y solicitó 10 años de prisión, al tiempo que aseguró que recurrirá la sentencia.

Intención de matar

Durante la lectura del veredicto se tuvo en cuenta aspectos como las contradicciones del acusado a la hora de narrar lo acaecido en la vivienda que compartía con la víctima desde hacía unos días en la calle Pestiño. También se valoró el hecho de que el acusado tuvo intención de matar a la víctima, ya que así se demuestra por la botella ensangrentada y con restos de cabello hallados en el espacio existente entre el colchón del dormitorio ensangrentado y la pared, sumado al hecho de que dicho envase de cristal tenía signos de haber intentado ser limpiado, según los peritos que comparecieron en otras sesiones de la vista.

Se desentendió

Los miembros del jurado también tuvieron en cuenta el hecho de que el procesado se "desentendiera de la víctima" aun a sabiendas de que estaba herido y sangraba abundantemente, abandonándolo en la vivienda y saliendo de la misma sobre las siete menos diez para irse a la calle. El hecho de que el pasillo presentara signos de haber sido limpiado y estuviera mojado y que el cuerpo apareciera en el pasillo en una posición poco natural, ya que había sido cambiado de ropa y que ni los calcetines ni la sudadera estuvieran manchados de sangre, fueron valorados por el jurado como importantes.

Una camiseta manchada de sangre y el reportaje fotográfico que constaba en la causa centraron el interés de los jurados, al igual que consideraran que no existió una tercera persona implicada en la muerte de Lázaro Alberto -conocido también como Raimundo-. La lesión se produjo dentro de la casa y no en otro lugar.