Santa Cruz de Tenerife

Özil llevó al Madrid a la remontada

La privilegiada visión del alemán y un gol al final dejaron la eliminatoria casi sentenciada El Atlético de Madrid fue valiente de inicio y Forlán lo puso por delante Exhibición física del equipo de Mourinho El próximo jueves, la vuelta
EFE, Madrid
14/ene/11 7:48 AM
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Real MadridIker Casillas; Arebloa, Sergio Ramos, Carvalho, Marcelo; Khedira, Xabi Alonso; Di María (Granero, 90'), Özil (Gago, 90'), C. Ronaldo; y Benzema (Kaká, 56').

Atlético de MadridDe Gea; Ujfalusi, Perea, Domínguez, Luis Filipe; Juanfran (Valera, 88'), Assunçao, Raúl García (Mario Suárez, 50'), Reyes; Agüero y Forlán (Fran Mérida, 78').

ÁrbitroMateu Lahoz. Amonestó a Di María y Cristiano Ronaldo por el Real Madrid, y a Assunçao y Domínguez por el Atlético de Madrid.

Goles0-1, 7 m., Forlán.

1-1, 14 m., Sergio Ramos.

2-1, 61 m., Cristiano Ronaldo.

3-1, 90 m., Özil.

IncidenciasEncuentro disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 77.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del actor Juanito Navarro, socio 36 del Real Madrid.

La privilegiada visión del alemán Mesut Özil y un gol final clave condujeron al Real Madrid a la remontada tras en una exhibición física, para acercarse a la semifinal de Copa del Rey, ante un Atlético de Madrid irregular que evitó un marcador en contra más amplio gracias a la exhibición de De Gea.

El pitido inicial desataba un partido sin respiro. Al más puro estilo inglés. Propio de una Copa del Rey, pero en esta edición con actores principales. Los grandes sí van por el título. El Atlético era consciente de la importancia de marcar en el Bernabéu. Salió con la cabeza arriba. Dispuesto a golpear. Y lo consiguió. Justo cuando comenzaba a carburar la maquinaria blanca con llegadas de Özil y Cristiano Ronaldo, frenó en seco. La apuesta de Quique fue valiente y tuvo recompensa inicial.

Se cumplían 7 minutos cuando el Atlético de Madrid encontraba el premio que buscaba en 90. Ahora debía gestionarlo. No supo hacerlo. La encolerizada reacción del Real Madrid le atropelló. Se fue asfixiando con el paso de los minutos, encerrándose según desaparecía su medular. Con Assunçao y Raúl García superados. La verticalidad madridista se apoyó en dos figuras claves. La presencia ofensiva de Marcelo. La omnipresencia de Cristiano. Solo una exhibición de De Gea mantuvo en pie a los rojiblancos.

Cristiano Ronaldo deleitaba con gestos técnicos en cualquier rincón del campo, pero retrasaba su habitual cita con el gol. Con todo a favor disparó fuera a los nueve minutos. Uno después avisaba al joven meta rojiblanco de lo que le esperaba. Sacó como pudo uno de sus "misiles". Y a la tercera el Real Madrid empató. Un testarazo de Sergio Ramos en un saque de esquina igualó el duelo.

El Atlético pasó a depender de individualidades. De una acción en solitario de Juanfran, una genialidad del Kun o un disparo de Forlán. Empequeñecido ante el poderío físico blanco. Cuando el Real Madrid aprieta el acelerador son pocos los que aguantan.

De Gea desvió un balón como si fuese un portero de balonmano, con los pies, a Benzema. Sacó abajo un testarazo de Carvalho, pegado al palo, y otro arriba de Di María. Voló ante un disparo potente y colocado de Cristiano. Y se alió con la fortuna en un rechace a un nuevo chut del "fideo", al que no llegó Benzema.

Debía reaccionar el Atlético en la reanudación. Demostrar razones para no agrandar una línea negativa en los derbys -18 consecutivos sin vencer- y demostró que si el Real Madrid bajaba el ritmo sería castigado. Özil es un futbolista superlativo. Posee una visión privilegiada. Lee el fútbol a una rapidez mayor al resto. Enmarcó su partido con una jugada en la que anestesió a sus marcadores para inventar un pase con marchamo de gol, que remachó Cristiano.

El Real Madrid cumplía el objetivo. Firmaba su segunda remontada de la semana en el Bernabéu. Con un nuevo gesto de Mourinho al palco. No quiere a Cristiano de 9, pero menos le gusta Benzema. Le sustituyó por Kaká, aún corto de forma para encuentros de tanta intensidad. Lo acusó su equipo, que acabó fundido, pero con el Atlético con poca capacidad de reacción.

Cuando la ida de cuartos se despedía, un mal despeje de Luis Filipe hacia el interior del área tropezó en Domínguez y dejó solo a Özil. Con tranquilidad clavó un puñal en la eliminatoria. El Atlético lleva dos años sin caer en una. Su técnico tendrá que inventar para intentar dar la sorpresa.