JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.
María Dolores Camalich Massieu está especializada en Historia Antigua y ha acumulado muchos años de experiencia docente en la Universidad de La Laguna, en donde ha tenido cargos de responsabilidad durante diversas etapas. Desde el año 2009 preside la Asociación de Amigos del Espacio Cultural El Tanque de Santa Cruz de Tenerife, cuya pervivencia defiende tanto como recurso para incentivar el turismo cultural como desde la perspectiva de conservación del patrimonio industrial de un elemento geográfico que, asegura esta experta, "ha sido testigo mudo del cambio social y económico tanto de la isla de Tenerife como de su capital, Santa Cruz".
¿Cómo nació su interés por El Tanque hasta llegar a presidir la Asociación de Amigos?
En 1999 entré a formar parte de la Comisión de Patrimonio Insular del Cabildo. Ahí comenzó el interés por la recuperación de los elementos industriales del patrimonio que suponen la refinería de Cepsa y El Tanque. Mi relación personal con la ex consejera del Gobierno canario, Dulce Xerach Pérez, es muy buena. Creo que gestionó bien y se preocupó por el patrimonio histórico y arqueológico industrial. Por ahí empezó todo. Luego hubo momentos muy críticos como en el año 2000 y, aunque el grupo de defensores se organizó desde 1997, no fue hasta mediados de 2009 cuando nos constituimos en la asociación, que presido desde entonces. Somos una veintena de personas de muy distinta procedencia y formación unidas por la defensa de El Tanque.
¿Cómo valora este espacio desde la óptica personal y como historiadora?
Pienso que lo relevante es mi opinión como historiadora. En este sentido, al igual que la refinería, El Tanque es un testigo mudo del cambio en el modelo económico y social de la isla. La implantación de la primera industria supuso un hito, un antes y un después para Tenerife y para Santa Cruz. Los trabajadores, mano de obra local en su mayoría, llegaron desde la base a titulados superiores, y en paralelo comenzó el desarrollo urbano. A nivel personal, lo veo como un lugar de experimentación para el desarrollo del turismo cultural y un punto de interacción entre el acto cultural y el público como demuestra la representación del espectáculo "Refinado, la cruda historia" que hemos organizado desde la asociación
¿Qué espera del espectáculo "Refinado", que muestra parte de la historia de Santa Cruz en el interior de El Tanque?
Está siendo un éxito porque hay una gran demanda cultural en la sociedad y la oferta es buena. Intentamos que se asuma la importancia que han tenido la refinería y El Tanque en nuestra historia reciente. No todo es negativo, aunque exista ese lado menos positivo. Juega un papel clave la intervención arquitectónica de Fernando Menis que me parece muy acertada, muy "humilde" en la ejecución. Y ahí están los premios recibidos para demostrarlo.
¿Cómo surgió la idea de representar "Refinado, la cruda historia"?
A través de varias conversaciones con su director, Carlos Belda, y tomando como referencia El Tanque para dar una pincelada de la historia reciente de Santa Cruz, una gran desconocida para la mayoría de la población.
¿Qué habría que hacer en su opinión con El Tanque?
Conservarlo como referente del turismo cultural y dotarlo de más actividades, con una programación fija que le dé más vida. La asociación quiere jugar un papel en esa dinamización. Todos los grandes artistas y arquitectos que pasan por aquí alaban el espacio y se sorprenden de que no esté protegido. Supone un ejemplo más de la fragilidad de nuestro patrimonio. Pese a tener un gobierno nacionalista, en los últimos treinta años no se ha hecho un esfuerzo decidido por preservar el patrimonio y hace mucho tiempo que no se sacan proyectos públicos de intervención sobre el patrimonio arqueológico.
¿Qué le diría a los detractores del espacio y su conservación?
Que se den una vuelta por la ciudad europea del Rhur, en Alemania, nada más.
¿Qué camino sigue la declaración de Bien de Interés Cultural?
Pues ya salió en el BOC la incoación del expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento. Ese es el camino que estoy convencida de que acabará bien. No tiene por qué ser de otra manera, ya que hemos recibido todos los apoyos necesarios desde las administraciones e instituciones, además de los avales de la sociedad, la cultura y el ámbito universitario de Canarias.
¿Cuáles son las próximas acciones previstas por el colectivo?
Estamos organizando, en principio para el mes de febrero, unas jornadas sobre patrimonio industrial con El Tanque como escenario que considero van a ser muy interesantes.
¿Por qué es tan desconocida la historia reciente de Santa Cruz?
No lo sé y no me quiero meter en lo que desconozco. No tendría que ser así y tal vez nos duela y nos pese el siglo XX por estar tan reciente. El pasado más cercano puede ser más duro y complicado de aceptar o analizar. Incluso, hay más interés por el mundo aborigen que por el siglo XVIII. Los profesionales de la arqueología, por ejemplo, han hecho un gran esfuerzo para que llegue al público lo que investigan. Puede que en Canarias exista un proceso de retroalimentación sobre este período concreto entre historiadores y sociedad que oscurezca otras etapas.
Opinar sin saber
Usted es experta en arqueología. ¿El Tanque también es arqueología?
Por supuesto que sí. Lo que ocurre es que hay mucho atrevido que opina sin saber. Le diría que se documentara sobre qué se entiende en el mundo por patrimonio industrial
Es hija de la pintora Lola Massieu. ¿Cómo le influyó su madre?
En el caso de mi madre se mezclan la persona y el personaje. Creo que heredé algo de su parte creativa y de su rebeldía. Siempre mantuvo una lucha pública y en privado por defender los derechos de la mujer. Éramos cinco hermanas y nos sacó adelante. Mi padre, un italiano que provenía de la zona de la actual Croacia, nunca estuvo en segundo plano sino que era la parte reflexiva y pausada de la pareja. Mi madre era explosiva y para su desarrollo artístico o creativo tuvo dos frenos: ser mujer en la época que le tocó vivir y sacar adelante una casa, un marido y cinco hijas. En la última etapa fue más reconocida, pero ella insistía en rechazar los homenajes. Falleció el 20 de noviembre de 2007 y este mismo mes está prevista una exposición de su obra que creo que se podrá ver en Las Palmas y en La Laguna.
Nació en Las Palmas, vive y trabaja en La Laguna, casada con un conejero, le interesa El Tanque en Santa Cruz... ¿En usted está la esencia de Canarias?
No será para tanto, pero a veces me veo como una apátrida, a pesar de este acento que no se me va, porque no tengo ni una sola gota de sangre canaria. Mi punto de referencia es la infancia y, por lo tanto, varios lugares de Gran Canaria como Vegueta o Santa Brígida, donde pasábamos los veranos. Luego vine a estudiar a La Laguna, que es un punto de encuentro regional, y me quedé. Aquí he hecho mi vida, me casé con un conejero, Dimas, también historiador, y tuvimos dos hijos: uno es físico y se ha establecido en Inglaterra, mientras que el pequeño parece haber heredado la vena artística y estudió Bellas Artes. Vivo en el casco antiguo de La Laguna que me recuerda mucho a mi Vegueta.
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