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Proliferan los locales que desobedecen la ley antitabaco

Varios propietarios de establecimientos hosteleros se niegan a prohibir que se fume aludiendo a que en menos de una semana acumulan pérdidas de un 60%.
EFE, Valencia/ Córdoba
8/ene/11 7:44 AM
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La cervecería La Espuma, de Cabra (Córdoba), se declaró ayer insumisa a la ley antitabaco para evitar el cierre a final de mes ante las cuantiosas pérdidas registradas desde el inicio de la prohibición y que ascienden a 3.500 euros.

El propietario de este establecimiento, Rafael León, explicó ayer a los medios de comunicación que se ha puesto en contacto con el dueño del Asador Guadalmina de Marbella -que fue el primer establecimiento público en declararse rebelde a la norma- para estudiar acciones conjuntas y emprender una campaña de recogida de firmas contra la ley.

De hecho, esta cervecería cordobesa expone a la entrada de su local los mismos carteles que el propietario del asador marbellí tiene colocados y en los que se informa de que en su interior no se aplica la ley.

Según dijo León, la decisión de declararse en rebeldía responde a las pérdidas registradas debido a la prohibición de fumar y que dejó el bar sin clientes.

"Si seguía con la ley no llegaba a fin de mes y tengo una familia que alimentar", ha declarado León, quien ha explicado que está estudiando la posibilidad de transformar su establecimiento en una sociedad gastronómica.

Asimismo, otro restaurante de Valencia se sumó ayer a la "insumisión" a la ley antitabaco y desde ayer ha colocado un cartel en el que permite fumar a sus clientes, una decisión que, en poco más de 24 horas, le ha permitido recuperar una parte del 60 por ciento de la clientela que había perdido desde el pasado 2 de enero.

Rodrigo Arroyo, propietario del bar-restaurante Rodrigo, declaró ayer que la ley "es inoportuna en unos momentos de crisis económica como los actuales" y animó a otros propietarios a hacer lo mismo.

La objeción del bar-restaurante Rodrigo de Valencia se suma a la de, al menos, otros dos establecimientos, uno en Castellón y otro en Málaga.

Arroyo manifestó que su establecimiento ha perdido el 60% de su clientela habitual desde que entró en vigor la ley antitabaco y que, para superar esta pérdida de ingresos, decidió poner un cartel permitiendo fumar a sus clientes.