PEDRO FUMERO, Tenerife
El sacrificio por ayudar a otros que están a punto de perder la vida es una más de las facetas de los cuerpos de seguridad. No es ni la más conocida, ni, generalmente, la más valorada por la sociedad. Tampoco todos los casos llegan a ser conocidos por la opinión pública, a pesar de que los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que intervienen en ellos se sienten muy orgullosos. El pasado jueves se entregaron las Medallas al Mérito de Protección Civil con categoría de bronce y distintivo azul por la delegada del Gobierno, Carolina Darias, y el subdelegado, José Antonio Batista. Cada uno de los nombramientos se hizo sobre el fundamento de "arriesgar su integridad física más allá del deber reglamentario".
Servando Repetto Peraza es oficial en la Policía Judicial de la Comisaría de La Laguna y es uno de los policías que ahora llevan con orgullo la distinción. Junto a dos compañeros más y un mando, Iván José Gutiérrez, salvaron la vida a una mujer que estaba a punto de ahogarse en su vehículo en el túnel de San Francisco de Paula, bajo la carretera de La Esperanza, durante el temporal del 1 de febrero. Repetto señala que se trata del "servicio más gratificante de toda mi vida". Y eso a pesar de que ha participado en varias operaciones antidroga importantes, así como en la investigación de homicidios. Así lo expresó él mismo: "Siempre tratas con los malos y el día que salvas a alguien bueno resulta muy satisfactorio". Comenta que esa experiencia se la debe a su oficial Iván y al inspector Ángel Galindo, que les permitieron quitarse la ropa de paisano con la que trabajan a diario y ponerse el uniforme para colaborar con sus compañeros en el auxilio a decenas de ciudadanos.
Iván Gutiérrez recuerda: "Llegamos a las 15:00 horas a trabajar, conectamos el equipo de transmisiones y nos dimos cuenta de que los compañeros de Seguridad Ciudadana estaban desbordados". Por casualidad llegaron al túnel donde una señora estaba atrapada. Los agentes cortaron un trozo de manguera, lo amarraron a una farola y formaron una cadena hasta llegar al vehículo. Con la defensa del turismo, rompieron la luna trasera. La víctima estaba, literalmente, con el agua al cuello. Consiguieron sacarla y, segundos después, el automóvil se hundió totalmente al llenarse de agua.
Al sargento de la Guardia Civil Cipriano Martín Fernández, la medalla se la impuso su general jefe de la Zona de Canarias, Miguel Martínez. Cipriano entró en el cuerpo hace 25 años y 19 de ellos los ha pasado en el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim). Estuvo 12 temporadas en el Pirineo, otras tres en Andalucía y hace seis recaló en el equipo de Santa Cruz de Tenerife. Martín estima que habrá participado en 500 rescates en toda su vida. Según la particular leyenda de estos profesionales, de cada cuatro servicios, uno resulta fácil, dos son difíciles y otro, muy difícil. Comenta que cada actuación tiene su particular historia. En el trágico episodio de la galería Piedra de los Cochinos, en Los Silos, donde fallecieron varias personas, este sargento, junto con un compañero del Greim, encontró a una chica que estaba agonizando. Tras ponerla en su camilla, que se cuelga a los hombros con dos ganchos, los dos guardias echaron a correr agachados y no pararon en un kilómetro y medio hasta salir a la superficie. Cipriano recuerda que la víctima sólo jadeaba y su cerebro tenía como objetivo único coger aire para seguir con vida. Mientras corría, le masajeaba los pies, pues faltaba poco para que se le congelaran. Después de efectuar varios rescates más, preguntó por el estado de salud de la joven Sara y uno de los médicos le confirmó que estaba bien y se recuperaría. Ahí respiraron tranquilos.
La delegada del Gobierno impuso la primera medalla al teniente coronel jefe de la Comandancia Provincial, Ricardo Arranz, por su labor de coordinación durante la llegada de cayucos con decenas de miles de inmigrantes en 2006 y 2007. Arranz recordó a EL DÍA que, hace cuatro años, arribaron a la provincia 22.000 subsaharianos. La búsqueda de recursos para alojar a esa cantidad de personas o la respuesta de las patrulleras del Servicio Marítimo fue un trabajo intenso y nada fácil en los momentos de las entradas masivas de africanos.
Hasta cinco miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional fueron distinguidos en el acto protocolario. El inspector jefe del grupo, Félix Manjón, indicó que los agentes arriesgaron sus vidas por rescatar a una pasajera del tranvía y al bombero que intentaba sacarla de uno de los vagones en la avenida Islas Canarias, a la altura de la calle Juan Ruméu, en la capital tinerfeña, durante el temporal de lluvia del 1 de febrero. Ambas personas cayeron al agua y fueron arrastradas por la corriente, al igual que un policía nacional que trató de ayudarlos. Al final, los cinco integrantes de la UIP consiguieron salvarles la vida, a pesar de que varios de ellos también fueron arrastrados por el agua.
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