1.- Un artículo mío, publicado en esta sección la semana pasada y titulado "La culturita de nuestra Caja", o algo así, y no puedo ser exacto porque casi nunca releo lo que escribo, ha provocado muchísimas entradas en la Internet y cientos de votos de los lectores. Quiero decir, que los lectores lo han valorado, o bien para cagarse en mi parentela, o bien para ponderar mi supuesta valentía, que no es tal, porque yo no tengo nada que perder. Quienes quieran ver en mi escrito una crítica feroz a la Caja, que no se hagan ilusiones. CajaCanarias es mi entidad. Lo que ocurre es que CajaCanarias no es infalible y el hecho de que haya encargado su cultura oficial a esos dos pájaros, Fernando G. Delgado y Juanito Cruz , merece mi crítica; y la de tanta gente. Igual que merece el elogio de otra gente, como un individuo que me insulta por la Red, al que me he visto obligado a mandarlo a tomar por retambufa, que es lo que yo creo que le gusta. Así que, encima, le he hecho un favor. Parece como si en estos tiempos las opiniones no fueran libres y yo me tenga que resignar a que estos dos se mamen el dinero de la Caja por un trabajo que me parece malo y, encima, tenerme que callar. Ni de coña.
2.- Digo, además, que el documental que el ubicuo Juanito Cruz y su mujer dedicaron a don Domingo Pérez Minik , con dinero de la Caja, se esfuerza en resaltar el carácter chachón del intelectual tinerfeño. Y a decir que no fue reconocido en su tierra. ¿Cómo que no? ¿Por qué se olvidan en la película del nombramiento de Pérez Minik como doctor honoris causa por la Universidad de La Laguna? ¿Y por qué tampoco se recuerda que fue distinguido con el Premio Canarias de Literatura? ¿No son acaso los citados reconocimientos dignos de una gran figura? ¿Por qué se miente diciendo que no ha sido reconocido en su tierra? Juanito Cruz parece que se hace autodepositario del legado de Pérez Minik, al que no tiene ningún derecho. Hay más gente en el entorno de la memoria de don Domingo. Si estuviera vivo, estoy seguro de que le daría un cachetón al mocetón portuense por su atrevimiento.
3.- Los polvos de encargarle a estos dos la culturita de la Caja trajeron los lodos de la metedura de pata de ese analfabeto de Rodríguez Ibarra , encaramado en la tribuna de la institución para insultarnos. ¿Pero quién sos tú, godo impertinente? ¿Quién es este godo para venir a hablarnos de nuestra memoria, de nuestra nación, de nuestros orígenes y de nuestras legitimidades? ¿Pero de dónde salió este desalmado, con diarrea mental y verbal, que viene a nuestra propia tierra a insultarnos, con dinero de la Caja?
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