LOS DOMINGOS EL DÍA tiene mayor venta y difusión, al igual que otros medios de comunicación por ser un día en que el ciudadano, el lector, dispone de más tiempo para leer, entretenerse y formarse. No obstante, EL DÍA procura mantener su esencia todos los días de la semana. Su esencia y su compromiso con los lectores, amén de su comportamiento moral y cívico respecto a todos aquellos y todas aquellas que se lo merecen.
Viene siendo costumbre que en nuestros editoriales del domingo hablemos de temas generales. Incluso rozamos los asuntos judiciales que nos atañen. Pero sobre todo, siempre nos ocupamos de la gran necesidad de este Archipiélago: su libertad, su independencia, su estatus de nación soberana con bandera y asiento en los foros internacionales y la condición de ciudadanos canarios para los canarios, no la de españoles bastardos que ?a la fuerza? tenemos hoy, ni tampoco la de europeos ultraperiféricos que equivale a ser europeos coloniales. Pero el pueblo despierta. Señalábamos en nuestro comentario del viernes la enorme sorpresa, en positivo, que ha causado entre los auténticos canarios ?y también entre quienes siguen sin estar convencidos de que el futuro de estas Islas pasa indefectiblemente por la independencia? la publicación del mapa con la extensión real que tendrá la futura nación canaria, una vez que nos constituyamos en un estado soberano. Para muchos ?los más narcotizados? empieza a evidenciarse que estamos siendo explotados por otros: por los españoles peninsulares y godos, por los "financieros" europeos y por todo quisque que entre en esta tierra nuestra, ya que España se niega a que la UE nos considere un territorio con ley de residencia propia, como ocurre con otras islas comunitarias.
HA SIDO una sorpresa para el nacionalismo que nos gobierna la irrupción democrática de los partidos independentistas. De igual forma que la doctrina Monroe estableció la máxima de "América para los americanos", los partidos independentistas canarios ?los únicos auténticamente patriotas, pues los nacionalistas oficiales sólo se ocupan de su propio bienestar? impondrán en el Archipiélago el lema "Canarias, para los canarios". Y entramos en la materia de hoy.
Siempre hemos respetado a la Justicia y seguiremos respetándola. Siempre hemos respetado la figura de jueces y juezas, pero este mundo judicial, y por ende de la Justicia, no puede ser ajeno a la convivencia de los pueblos. Una sociedad sin tribunales justos, sin jueces y juezas imparciales que apliquen la ley con independencia de las ideas políticas de aquellos a los que están juzgando, una sociedad que ha llegado a tales extremos, como decimos, está condenada a ser engullida por la vorágine del despropósito hasta el punto de que su único destino es el caos.
No es admisible que un pueblo justo reciba una justicia injusta a manos de jueces y juezas que no cumplen con su deber. No podemos callar ante la injusticia que sufre EL DÍA y su editor, José Rodríguez Ramírez, como consecuencia, quizá como vendetta, por haber denunciado ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a cinco magistrados residenciados en Las Palmas que, públicamente y con publicidad, manifestaron que José Rodríguez era un presunto delincuente. Unos magistrados que fueron excitados por la prensa canariona de Las Palmas para que fueran contra EL DÍA por pura envidia a Tenerife. No se le perdona a nuestro periódico, ni a su editor/director, la defensa que hace de Canarias y de la principal isla de este Archipiélago. ¿Cómo se puede calificar de presunto delincuente al director de un periódico sólo por informar de unos hechos respetuosamente, dentro de las leyes y de la propia Constitución española? Una Constitución, lo reiteramos, que acatamos por imperativo legal, pero que no admitimos como nuestra porque no lo es. Este asunto continúa en un contencioso en el Tribunal Supremo.
INFORMAR y opinar decentemente; eso es lo que hacemos. Pero la prensa canariona no puede soportar eso. Ni eso, ni el éxito de EL DÍA. De ahí sus embestidas contra esta Casa y contra su editor, incluso manipulando ?o intentando manipular? a la Justicia. Esos magistrados cayeron en la trampa que les tendieron desde la prensa de Las Palmas. Cometieron un atropello contra este periódico y su editor, y por ello, porque perdieron las formas que deben mantener como administradores de justicia, los denunciamos. La misma prensa, y de forma concreta una periodista, también incitó al Parlamento de Canarias para que leyera una declaración, claramente inconstitucional porque conculcaba la libertad de opinión e información, contra el periódico EL DÍA.
Nuestra denuncia ante el CGPJ ha motivado que no ganemos ni una sentencia. Se están cumpliendo los malvados vaticinios de un periodista fracasado, que así se lo expresó a un columnista de este periódico. Prueba de que se están cumpliendo tan negras predicciones es que un juzgado ordenó, recientemente, archivar una denuncia de EL DÍA contra un profesor de la Universidad de La Laguna que llamó a José Rodríguez "engendro de la demencia escrita", "miserable y desgraciado individuo", "analfabeto de tres perras al cuarto", "tarugo", "basura canallesca", etcétera. Menos mal que la Audiencia Provincial, con una conciencia judicialmente limpia, reconoció que eran insultos delictivos y ordenó que prosiguiera el juicio. Ha proseguido el juicio y un nuevo auto no admite la querella porque considera que tales expresiones están dentro de un lenguaje coloquial en periodismo. Como lo leen. En definitiva, a nosotros se nos puede insultar. En cambio, nosotros hemos sido condenados con dureza por decir de un señor que es un godo y que se tiñe el pelo, sin siquiera citarlo. ¿Perdemos los juicios porque vamos a los juzgados con la verdad por delante y no acompañados, como otros, por periodistas perjuros?
IGUAL o peor suerte hemos sufrido con una denuncia presentada contra una periodista de Las Palmas ?la que incitó la declaración del Parlamento de Canarias contra EL DÍA?, que llamó a José Rodríguez "terrorista", "borracho", "talibán", "xenófobo", "misógino", "chabacano", "machista" y "alimaña". Una jueza de Las Palmas desestimó nuestra demanda y, para más inri, nos condenó en costas. De nuevo está visto que se nos puede insultar, pero que si nosotros hablamos de tintes y de tiñosos se nos cae el pelo. ¿Es simple coincidencia que la jueza que desestimó nuestra demanda contra la periodista insultadora esté afectivamente relacionada con un periodista que se ríe a diario de José Rodríguez, a la vez que lo insulta, en su periódico digital? ¿Se puede permitir esto en un Estado de Derecho? ¿No les remuerde esto la conciencia a los jueces justos, que los hay y son la mayoría?
Ha manifestado públicamente el ex fiscal general del Estado ?y también magistrado en excedencia? Eligio Hernández que un juez no puede ser progresista, pues por la naturaleza de su trabajo ha de ser, a la fuerza, conservador. Lejos de seguir tan sabia recomendación de un gran socialista humanista como es Eligio Hernández, el portavoz de Jueces para la Democracia ?organización que presume de agrupar a los jueces y magistrados progresistas? le ha remitido una carta a José Rodríguez en la que le afea que defienda sus derechos como mejor estime oportuno frente a una jueza que manifiestamente lo está perjudicando con sus decisiones.
Aspiramos a que Canarias sea una nación soberana con sus propias leyes y su propia Justicia. No obstante, hasta que tengamos independencia, libertad, una nueva Constitución y una Justicia canaria, seguiremos acatando la Justicia española. Sin embargo, pedimos que se nos juzgue con imparcialidad. Que se nos condene cuando seamos culpables ?errar es humano?, y que se nos absuelva si no lo somos. Lo inadmisible es una extremada mano dura con nosotros, mientras que quienes nos atacan gozan de una impunidad prácticamente absoluta. No queremos seguir siendo víctimas de una justicia injusta.
Y ACABAMOS. Aunque el tema es ajeno, no queremos pasar este editorial sin adherirnos a la Guardia Civil y a su jefe máximo en Canarias, el general Miguel Martínez García. Su comportamiento ha sido el debido. Ha demostrado una altísima cualificación, que se ha transformado en eficacia, en seriedad y en honestidad. El general Martínez es un tesoro que mantiene en estos momentos España en Canarias. Por otra parte, no conocemos al general Alonso, jefe de la Zona Militar de Canarias. Creemos que su esposa cometió una infracción no intencionada y ya eso es suficiente para que no recibiese el trato humillante que ha recibido. Debemos decir al respecto, y así lo hacemos, que también ha sido muy lamentable la actuación de la delegada del Gobierno en Canarias. Doña Carolina Darias no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, por lo que debe dimitir o ser cesada de inmediato.
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