M.G., S/C de Tenerife
La Consejería de Educación del Gobierno canario no habilitará nuevas plazas en los comedores escolares de las Islas aunque los padres de alumnos u otras instituciones -como los ayuntamientos- asuman los gastos derivados de esta medida. Así lo advirtió ayer la directora general de Promoción Educativa, Pilar Teresa Díaz Luis, quien, de esta manera, echaba un jarro de agua fría sobre las aspiraciones de las familias de niños que se han quedado fuera de este servicio en varios centros de la Comunidad Autónoma.
La directora general justificó esta negativa en que autorizar nuevas plazas en este curso supondría "consolidarlas" en el siguiente. "No sabemos con qué presupuesto contaremos en 2011 ni si con él seremos capaces de cubrir estas plazas", argumentó.
Los puestos de comensal aprobados para el curso recién iniciado son exactamente los mismos que en el anterior -68.500-, aunque el presupuesto para este servicio se ha incrementado en un millón de euros y alcanza los 8,2 millones para las 859 instalaciones de este tipo que hay en la región. El que no se hayan ampliado las plazas o creado nuevos comedores pese a este aumento de recursos se debe, según la Administración educativa, al crecimiento del número de beneficiarios situados en los niveles de renta más bajos, una circunstancia que responde, a su vez, al empeoramiento de la situación económica.
Esto ha obligado, detalló Díaz Luis, a elevar las subvenciones dirigidas a este colectivo. "El millón de euros en que se ha aumentado el presupuesto se ha invertido en ellos, en garantizarles el servicio", aseguró la representante de la Consejería. Por ello, añadió, no ha sido posible crear nuevos comedores o habilitar nuevas plazas.
Aunque la Administración no dispone aún de datos exactos sobre las listas de espera en los comedores escolares -empezará a recibirlos el próximo lunes-, calcula que los centros educativos en que se han quedado fuera más de quince alumnos representan menos del 7% del total.
Las listas de espera en los comedores se dan todos los cursos, recordó Pilar Teresa Díaz Luis. "Puede que este año haya subido algo, pero lo que ocurre es que la situación económica ha empeorado y ahora es más difícil comprender las razones por las que algunos niños se quedan fuera", comentó.
Las plazas de los comedores las otorgan los consejos escolares de cada centro una vez finaliza el plazo de matrícula y conforme a una baremación de la que están excluidos los alumnos con transporte escolar y los que se encuentran en una situación económica crítica, que son admitidos directamente.
Conciliación
A continuación se tienen en cuenta la conciliación de la vida laboral y familiar; la existencia de hermanos comensales o de padres, madres o tutores que trabajen en el centro; la discapacidad; la condición de familia numerosa o monoparental; y la renta anual de la unidad familiar.
En su defensa de la actuación de la Administración educativa canaria en este asunto, Díaz Luis precisó que otras comunidades autónomas "retrasan el servicio de comedor como una estrategia para ajustar presupuestos", mientras que en el Archipiélago éste se inicia durante los tres primeros días del curso y deja de prestarse el último.
Asimismo, la directora general insistió en que, además de su carácter asistencial, el servicio de comedor tiene una función educativa. "No podemos masificar los comedores; los niños deben estar bien atendidos", indicó. En este sentido, recordó que en estos espacios se trabajan hábitos de alimentación y se trata de mejorar las actitudes y comportamientos, al tiempo que rechazó el desdoblamiento de turnos, que obligaría a los niños a comer a "horas intempestivas".
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