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DOMINGO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2010
EDITORIAL

No hay brotes verdes sin independencia

CONFESAMOS a nuestros lectores la verdad de nuestros sentimientos. Estamos consternados por la situación política que arrastran y con la que sobreviven estas Islas que como señalábamos en nuestro comentario de ayer, fueron afortunadas y singulares por sus características que las hacían diferentes a las de otros archipiélagos del mundo. Estamos consternados, lo repetimos, porque todavía no haya atisbos, o visos, de pasar a ser libres. Simplemente eso: libres. Después la riqueza y el poderío les vendrán a estas Islas por medio de sus propios recursos; por su posición estratégica en un océano que baña tres continentes y por el carácter emprendedor, trabajador y honrado, de sus habitantes los "aplatanados" canarios, no los avispados godos. Y aquí hacemos un aparte para repetir lo de siempre: con el peninsular, todo; con el godo, nada. Como dicen las pintadas en los basureros, "godos aquí". Lo peor de nuestra colonial situación es que son los godos quienes gobiernan Canarias. Así que imagínense en qué situación de Gobierno, y de circunstancias vitales, está rodeada nuestra querida tierra insular canaria.

ALGUNOS GODOS son más perniciosos que otros. Afortunadamente, ya prácticamente han desaparecido del panorama profesional informativo o de la comunicación, los cuatro godos del periodismo: el bembón, que se mercó títulos haciéndose pasar por ser quien decidía en EL DÍA, suplantando descaradamente a José Rodríguez; el Paco Rabanne por sus efluvios "perfumados", experto en puñaladas por la espalda; el que se tiñe para disimular su decrepitud y sapiencia de ignorante fracasado, y el que traicionó a esta Casa y a todos sus compañeros, a los que arrastró a una aventura que acabó en la ruina y que arrojó al paro a todos los que salieron de aquí casi al día siguiente de haberse marchado. Aunque no es ni godo ni goda, también incluimos en esta lista de personajes poco recomendables a una periodista perjura que ahora anda por ahí haciendo el ridículo en otro medio informativo, donde ni la nombran porque no les conviene. Todos ellos, para desgracia de estas Islas, todavía están por aquí. Un día, cuando Canarias sea independiente y tengamos otra justicia (una Justicia justa, ni política ni vengativa; una Justicia ecléctica que tome lo mejor de las leyes universales y españolas, como hemos dicho siempre), ese día daremos a conocer con pelos y señales cuáles han sido sus perjurios, el de ella y el de Paco Rabanne, así como las hazañas de los otros tres. Será un deleite para los lectores saber en qué manos godas ha estado la información en Canarias. La prudencia nos hace ser comedidos porque todavía tenemos que responder a las denuncias de los ecologistas de Las Palmas, cuya minuta les redactó el denunciador del PSOE. Nos acusan de racistas y xenófobos. ¡Ay, Jesús y María! A qué extremos llega la ruindad y el terror bolchevique en Canarias.

NUESTRAS IMÁGENES de hoy son bien simples y muy sencillas. Las están viendo los lectores a la derecha. Son simples, pero suponen una muestra del narcótico con el que nos ha mantenido sujetos al amo español desde hace casi seis siglos. Un narcótico absurdo pero eficaz, porque todavía siguen sus efectos en bastantes canarios nacidos en el Archipiélago. Reproducimos estas dos estrofas tal como nos han llegado, porque este es el narcótico que nos ha tenido atenazados. Es lo mismo que decir que el Teide es el pico más alto de España. Ambas estrofas, una original, otra debidamente corregida, nos las ha enviado un lector de Las Palmas que con frecuencia escribe en nuestras páginas a favor de la independencia. No nos duele decir que el foco independentista en Las Palmas es muy fuerte, como lo es en Lanzarote y Fuerteventura, y va creciendo a tenor de la correspondencia que recibimos. Va creciendo el sentimiento de que hemos vivido engañados desde nuestro nacimiento hasta hoy. Este mismo corresponsal, autor de este arreglo en los versos, es el mismo que acierta con otra corta misiva que también reproducimos. Y tiene toda la razón del mundo. Nuestros males derivan de nuestro sometimiento colonial. Con lo ricos que podríamos ser y no lo somos; al contrario, estamos en las colas del hambre porque nuestra riqueza se la lleva la Agencia Tributaria española. Rebeldía, ¿dónde estás? Nuestra rebeldía en los aspectos civiles, administrativos y fiscales estaría tan justificada como justificada estuvo la revolución francesa.

CUANDO escribimos el último párrafo de nuestro comentario del miércoles pensábamos que tal vez entrábamos en terreno peligroso. Pero apenas pasaron unas pocas horas cuando empezamos a recibir llamadas, mensajes y artículos de personas responsables y con sensatez coincidiendo con nuestras ideas de lo sucedido en El Aaiún. En la situación actual de Canarias, sin condición todavía de Estado soberano porque el Gobierno de Madrid se niega a ello, es una temeridad jugar con el fuego marroquí. Hoy queremos mejorar nuestras ideas contenidas en ese párrafo preguntándonos por qué esos mismos que desplegaron pancartas pidiendo la independencia del Sahara, y para ello tuvieron que desplazarse a través de un transporte marítimo o aéreo a esa provincia marroquí (hasta que la ONU decida), por qué esos mismos, como decimos, no han desplegado otras pancartas en Tenerife ?o en cualquier lugar de Canarias? pidiendo la libertad del pueblo canario. ¿Por qué los saharauis tienen derecho ?que lo tienen? a ser libres y los canarios no? Al menos los saharauis ya están en los foros internacionales pidiendo un veredicto. Incluso si lo perdieran, su autonomía sería completísima. La nuestra no porque nos domina otra nación que existe en otro continente, que es la que nos da órdenes y exige el derecho de pernada política sobre hombres, mujeres, niños y niñas.

NOS REFERÍAMOS en nuestro comentario del viernes a un nuevo partido nacionalista, escindido de CC. Mala cosa para Paulino, Ana Oramas, Perestelo y el otro. Francamente, entendemos que es un desperdicio de ideas y de voluntades, porque el apellido nacionalista está maldito por el fatal comportamiento de los nacionalistas oficiales; es decir, los falsos nacionalistas. Cada vez estamos más convencidos de que serán los soberanistas o independentistas los únicos capaces de sacar adelante a este Archipiélago. En definitiva, dudamos que este nuevo partido sea capaz de resolver los problemas de Canarias.

Problemas como las pretensiones anexionistas de Marruecos. Lo venimos diciendo: Marruecos cuando quiera nos convertirá en una de sus provincias. Y tendrá todas las bendiciones de la ONU y del mundo, porque Canarias no es tierra española ni tendrá protección española porque no puede tenerla. Geográficamente, Canarias es una nación ?hoy es una colonia, pero las colonias tienen que desaparecer aunque estén disfrazadas de comunidad autónoma? en la que todavía quedan residuos de españolidad, de españolistas y españolistos. Pero si esa calidad de nación no se materializa en un Estado soberano tras la independencia, Marruecos puede anexionarnos con un simple decreto porque estamos en sus aguas jurisdiccionales y en su Zona Económica Exclusiva. El caso es que como nación, y en virtud del Derecho Marítimo Internacional, tendríamos una extensión de ¡700.000 kilómetros cuadrados de mar! Ni Hong Kong, ni Singapur, ni Gibraltar, ni el Canal de Panamá, ni el de Suez, ni Shangai, ni otros enclaves del mundo tienen la posición estratégica que posee el Archipiélago. Sólo por ello sus recursos son inmensos e inagotables. Independientes, los canarios volveremos a vivir en unas islas afortunadas.

DENTRO de unos días los lectores se quedarán asombrados cuando conozcan, en página noble de EL DÍA, cuáles son las fronteras y las medianas de la nación canaria. Si no somos nación dentro de este año o al menos iniciamos en él la negociación de los traspasos, seguiremos siendo un caramelo a la puerta del colegio marroquí.

Frente a este riesgo, los nacionalistas traidores de CC reaccionan con pasividad. Por eso estamos convencidos de que los independentistas ganarán las próximas elecciones por goleada, en detrimento de los partidos estatalistas que son eso, españoles y canarios de Las Palmas, así como de los nacionalistas que han tenido en sus manos la oportunidad de crear la nación canaria y la han perdido. Por eso decimos que son traidores a la nación canaria. De brotes verdes, empleos y otras minucias, nanai mientras seamos colonia. Sólo la independencia nos salvará. Qué belleza ser habitantes, ciudadanos y súbditos de una nación llamada Canarias.

 

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