HOMBRE, ya sabíamos que el Gobierno español no iba a dar mucho pábulo al incidente protagonizado por once canarios, tres retenidos con anterioridad, en las calles de El Aaiún. Nada, boberías, "pecata minuta" -pecados diminutos-, ganas de fastidiar. Por muchas razones, nos constaba que la diplomacia del Reino de España, con D. Juan Carlos encabezando, que acababa de salir del incidente artificial con respecto a Melilla, no iba a aceptar de buen grado nada contrario o perjudicial a la calma chicha restaurada. Ok, a lo que para el Reino de Marruecos quedaba explicado fácilmente como una provocación respondida por la misma población de la plaza. ¡Aceptado!, ni policías de paisano ni nada; los vecinos, que no admitían que se desplegara la bandera del Sahara en el Sahara, de ahí los piñazos a los provocadores. El Gobierno de Zapatero ya estaba hastiado, primero por el feliz rescate pagando pasta por los cooperantes de Acció Solidaria y después por los tiras y aflojas con el pescado, la fruta y el petardo de Aznar en Melilla. Ahora llegaban estos a joder la pavana.
Esperanza de que se fuera fiel con la verdadera esencia del problema, ninguna; pero sinceramente, lo que no esperaba yo es que fuera tan fulminante la aceptación de semejantes explicaciones que más o menos se sintetizan en: "Llegaron ellos solitos, los pollabobas canarios, sacaron pancartas y camisetas en un sitio en el que no hay nadie que reclame el Sahara Libre con lo que la gente lógicamente les partió la cara". ¡Y ya está! Como si los marroquíes hubieran dicho que el responsable era Superman.
El carpetazo es aclaratorio de lo que pesa Canarias en el Estado español, y de la real política de los reales estados; quizás, iluso de mí, podía haber pensado que iban a dorar un poco la píldora como hacen siempre, con peliculilla, que si un policía marroquí detenido -después pa'nada-, unas explicaciones del cónsul, Moratinos compungido, Rubalcaba con su cara de Pulgarcito y su cuento de comics manga, Zapatero haciendo agachadillas y como que va pa'un lado, amaga y se va pa'l otro. Un poco es lo que podía esperar.
Maquinaciones de ese tipo. Pero no, zanjado a lo bestia, vale pulpo como animal de compañía y se acabó. A la chica le pegó un panadero despistado y en la comisaría marroquí no había policías, era el pueblo raso el que se había tomado la justicia de su mano y, por lo tanto, quien realizaba las diligencias y trámites en las instalaciones policiales. Sólo les ha faltado negar que se encontraban en el Sahara y, por ejemplo, afirmar que era Liechtenstein.
Los activistas pro saharauis de la plataforma SaharAcciones, que realizaron la protesta el pasado sábado a favor de la autodeterminación, denunciaron el comportamiento "vergonzoso" del Gobierno español, que "no sólo ha traicionado al pueblo saharaui, sino también al pueblo español, cuyos ciudadanos respaldan en su gran mayoría la causa saharaui", señalaron en el transcurso de una multitudinaria rueda de prensa ofrecida en Santa Cruz de Tenerife.
Retaron al Gobierno a que si quiere reconocer la legitimidad de la ocupación marroquí en el Sahara "que lo haga", pero "lo que no puede es estar a favor de los dos bandos, con el Gobierno marroquí y con los saharauis", matizaron. Invitaron a la población y especialmente a los medios a visitar la zona para que "vean con sus propios ojos" lo que está ocurriendo.
Aquí hay una cosa de cajón, que la realidad se puede ver y andar con dar el saltito e investigar. Podemos palparla. Todos tenemos defectos, por supuesto, pero los que viven puerta con puerta no pueden aceptar demasiadas milongas del de al lado; saben perfectamente quién es el vecino, qué clase de legalidad es la que ejerce y qué clase de legitimidad impone sobre el terreno, su talante democrático, etc.
Vamos a ser francos, la combinación canario-saharaui no les hace mucho tilín ni a España ni a Marruecos, que representan una obra de teatro medio bichada por la que en este episodio concreto decenas de miles de antiguos pobladores del Sahara se achicharran en pleno malpaís de Tinduf. Es injustificable y cruel, porque a la larga se ha demostrado que es mejor para todos asumir las cosas como son, consiguiendo con ello mejores beneficios de parte y un sumatorio de mayor futuro.
Bailar con lobos tiene inconveniencias.
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