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Cartas al director

5/sep/10 08:05
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Dejación

Esta expresión, sinónimo de dejadez, se emplea casi siempre apellidada, y por lo tanto es normal leer que se ha hecho dejación de deberes, de funciones o de obligaciones, y, para más inri, tiene un matiz netamente peyorativo.

Los humanos, para ordenar nuestra convivencia, nuestras relaciones en general, nos hemos dado una serie de normas, de reglamentos e incluso de leyes que son teóricamente inviolables y que precisan obligatoriamente de la existencia de quienes se encarguen de velar por su cumplimiento.

Por desgracia, es necesario que nos obliguen, pacíficamente o no, de manera tan serena, tranquila o sosegada, a cumplir las limitaciones impuestas, nunca exageradas ni absurdas; a aceptarlas sin discusión de ninguna especie.

Les supongo conocedores de que al grabar un vídeo en defensa de la fiesta, que en este país es exactamente igual que decir en defensa de los toros y de las corridas de toros, el señor Rajoy, presidente del principal partido de la oposición, que viajaba en coche y por una de las ventanillas se veía el famoso toro de las carreteras españolas, no se había abrochado el cinturón de seguridad. Este detalle del todo anecdótico -ya que no se me ocurre pensar que haga sistemáticamente de su capa un sayo- me suscita la valoración de que lunes tras lunes, al darnos el balance de accidentes en carretera, y con él la cantidad de fallecimientos, siempre indican el número de los que no hacían uso del cinturón. Esto exige el cumplimiento de la norma de manera estricta y sin concesiones, y no volver a decir jamás que se inicia una campaña de concienciación sobre la total obediencia de un determinado precepto. En la carretera ya se han tratado suficientemente cuáles son las obligaciones de conductores y pasajeros, y no puede continuarse con paños calientes y con la constante mención del afán recaudatorio de la Guardia Civil o de la Dirección General de Tráfico. No me cabe la menor duda de que los agentes de tráfico saben cumplir su obligación siempre que no se mediatice o coarte su libertad.

Otra cosa bien diferente es lo que sucede con la Policía Municipal. En ocasiones llega uno a preguntarse si efectivamente existe, y de existir si cumple con un horario de trabajo y conoce suficientemente sus obligaciones. Resulta inconcebible que haya varios furgones, portadores de su correspondiente publicidad, que pasan infinidad de horas ocupando un espacio de carga y descarga sin que nadie se dé cuenta. En este momento, las 18:45 horas, uno de los componentes de la flota está estacionado desde las 16:20 horas y, por supuesto, ahí estará hasta que cierre el negocio pasadas las 20:30 horas. No ignoro que desde las 18:00 horas queda libre de control y puede ocupar ese espacio, pero nunca a esas horas y a perpetuidad.

En una ocasión, hablando con el secretario del concejal de ese distrito, le comenté la posible dejación policial, y me advirtió que ni se me ocurriese pensar en ello.

Tampoco se me debe ocurrir pensar que puede haber abandono, descuido, incuria, pereza o negligencia en hacer cumplir la prohibición de jugar con patines o monopatines en unas determinadas zonas donde miembros del ayuntamiento colocaron placas de prohibición al efecto. Acabo de ver en el telediario de la noche que en Barcelona, además de sancionar a los juguetones, los Mossos se incautan de los monopatines. Pienso que los catalanes, con tal de hacer dinero pueden -presuntamente por si las moscas- ponerlos posteriormente a la venta en el mercado negro, que supongo existe al efecto.

Hay provincias en este país en las que se sanciona al propietario de la mascota que, abriéndose de patas, adorna con pequeños o no tan pequeños montoncitos de caca las aceras y plazas, ejerciendo un efecto reclamo de los zapatos del primer despistado que pase por la zona. Esto sencillamente no es dejación ni puede ser considerado como desidia, desinterés, indolencia, apatía o abulia. Ni se les ocurra pensarlo, porque bastante escaso es el número de nuestros guardias para las muchas obligaciones que tienen.

No quisiera olvidarme de nuestros infatigables trabajadores del Parlamento. Cada vez que pienso que de manera consensuada se adjudican unos sueldos "fijos" más que generosos y, también de acuerdo, se reparten unas suculentas dietas por los plenos y otras garambainas quedo turbado. Esto nos obliga a suponer, presuntamente, que la porción fija la reciben exclusivamente por soportar el peso de la púrpura, y las restantes cantidades a sumar corresponden a las chapucillas, que realmente constituyen el fruto de su trabajo. Macanudo, che.

Ciertamente, en cuestión de dejación, no son pocos, son un montón.

José Luis Martín Meyerhans

Yo voté por Ángel Llanos

Yo voté por Ángel Llanos en las elecciones de mayo de 2007. Lo voté para que fuera el alcalde de Santa Cruz de Tenerife. Y lo hice porque es la persona que más confianza me inspira de todos los políticos actuales de Santa Cruz. Además, me gustó mucho el equipo del que se rodeó, en especial del señor Alfonso Soriano y el pobre Luis Villegas, que Dios tenga en su gloria.

Yo no soy una militante del Partido Popular, pero siempre me he sentido un poco conservadora. Entonces, no entiendo por qué el PP le hace a Llanos lo que le está haciendo. El único delito del señor Llanos ha sido trabajar por el pueblo de Santa Cruz, trabajar como el que más y defender a su tierra y a su partido.

La señora Tavío ha vuelto a meter la pata una vez más al pedirle a Zerolo que lo destituya como concejal de Recursos Humanos. El odio de esta mujer hacia las personas buenas no tiene remedio. ¡Qué diferencia la de Cristina con Ángel Llanos!

Isabel de Concepción Romero

(Secretaria de la asociación de vecinos La Ninfa/Ifara)

¡Canarias libre e independiente!

Situada en el océano Atlántico, al suroeste de la cercana costa de Marruecos, queramos o no Canarias es una colonia, y mientras sigamos dependiendo de la Metrópoli, gobierne quien nos gobierne, nunca podremos potenciar un desarrollo equilibrado de macroestructuras agrícolas o pesqueras que faciliten un modelo económico de soberanía alimentaria; ni fomentar industrias de nuevas tecnologías que garantizarán trabajo, con salarios dignos para todos los canarios: desde el más alto ejecutivo al menos cualificado, desde el agricultor al pescador, desde el autónomo al funcionario.

Continuamente, desde la primera arribada de extranjeros -s.XV- los abusos del poder colonial imponen un modelo económico ajeno a los intereses de los hombres y mujeres de estas islas, actualmente con los sueldos más bajos de la Unión Europea y con miles de canarios/as viviendo por debajo del umbral de pobreza. En las tres últimas décadas, la Metrópoli ha ido desmantelando todas las industrias que caracterizaban nuestra economía, y si además, en estos tiempos de crisis, les importa poco derribar nuestras humildes casas costeras, reconozcamos que no han sido igual de diligentes en la destrucción de laboratorios clandestinos de heroína y cocaína. Nada casual: es la estrategia del colonialismo español y de las clases dominantes corruptas, encaminadas a fumigar actitudes y pensamientos libertarios, sin comparación con la fiesta del fútbol. Podemos añadir nuestros temores, desinterés político-cultural, españolismo, etc. Sin embargo, no serán solamente estas circunstancias lo que facilitará que seamos abducidos por un colonialismo anacrónico. Reflexiones personales nos hacen pensar que también lo será por: 1) disponer de una clase trabajadora amordazada, nunca tan desorganizada e inmovilista en manos de patéticos pseudosindicalistas al servicio de la Monarquía. 2) No poder reivindicar nuestra cultura e historia desde los centros educativos con los libros de texto encima de los pupitres de cada alumno para desenmascarar la aculturización proespañolista. 3) Convertir el Movimiento de Liberación Nacional de Canarias (MLNC) -necesario referente soberanista, participativo y autogestionario- en una confusa encrucijada pseudonacionalista. 4) Colmar nuestros legítimos derechos de descolonización e independencia a través de un proceso electoral surrealista. 5) Entender como "debilidad política" propugnar la abstención soberanista militante como alternativa, cuando probablemente ante este estancamiento político que vivimos -sin consenso posible- sea la desobediencia civil, con todos los posicionamientos ideológicos soberanistas sobre la mesa, la única vía para manifestar al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, de manera inequívoca, contundente y unitaria, nuestro rechazo a seguir siendo una colonia de España.

Benedilmaxorata

Mi legado herreño

La verdad es que nunca me había puesto a pensar en todo lo que poseemos y desconocemos al mismo tiempo, y no hablo precisamente de lo material, sino de lo que nos transmiten nuestros mayores con su sabiduría y la experiencia que han tenido en esta vida.

De eso me he dado cuenta yo ahora, pero, como en la mayoría de las veces, igual he tardado un poco en percatarme del legado que me había dejado mi abuela.

Mi abuela y mi padre son herreños, y aunque mi padre salió de su isla muy joven, no volvió hasta casi veinte años después. Quien se encargaba de llevarme y darme a conocer esta isla tan grande fue mi abuela. Con ella y con mi tía me iba en verano: Bajadas, puentes, etc. Conmigo "arrastraban" siempre que podían; aún recuerdo sus brazos apretando los míos en año de Bajada, para protegerme de los bailarines, tocadores y pastores que participaban en una de Las Rayas.

También me llevaba a los ensayos que tenían lugar aquí, en Tenerife, del grupo de herreños que se reunían para el Baile de la Virgen; hasta que poco a poco, ya con 14 años, me animé y empecé a bailar con mi tía de pareja.

Hoy hace de esto diecinueve añitos; mi Isla es lo más grande: mi Virgen, mis Bajadas, mis quesadillas, mis uvas con gofio amasado y queso rallado, mis tunos... En fin, muchas cosas que me he apropiado gracias a este legado tan grande que me ha dejado ella, mi abuela.

Hoy, que estoy escribiendo estas palabras, se me está yendo poco a poco y creo que no tendré el tiempo suficiente para agradecerle este sentimiento que ha ido creciendo en mí, día tras día, gracias a ella. No nací en El Hierro, pero tengo muy claro que un certificado de nacimiento no me frenará nunca para afirmar que soy herreña, por su gente, sus calles, sus fiestas, su Patrona, sus tradiciones, su añoranza, todo... Es por todo lo que esconde esa pequeñita Isla. Quizá sí, pensando un poco, creo que sí, que he podido demostrarle algo de lo que me ha transmitido ella durante todos estos años, todo lo que me ha ido enseñando día a día, y es el que hoy yo tenga dos niños muy pequeños que reconocen su Baile de la Virgen, sepan bailarlo, tocar el tambor y, cómo no, identifican a mi Virgen de Los Reyes como suya también. Ellos también disfrutarán de este legado.

Gracias, abuela.

Belén Gutiérrez

 

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