R.BARRETO, Los Realejos
Quien salva una vida, salva al mundo entero. Este aserto está en consonancia con la dedicación, la entrega y el arrojo casi heroico a velar por la seguridad de sus semejantes en cualquier ámbito, pero en esta ocasión, tiene nombre y personalidad propios. Julián Luis Viera, nacido hace 52 años, en el Puerto de la Cruz, se ha convertido a lo largo de 28 años de la práctica del salvamento y el socorrismo activo en las costas y playas isleñas, pero especialmente, en El Socorro, de Los Realejos, y Martiánez, del Puerto de la Cruz, en todo un ejemplo de abnegación, que le ha valido numerosas distinciones y galardones y, sobre todo, el haber salvado la vida a más de 300 personas de las más variadas nacionalidades, edades y condición. Su contacto con el mundo del salvamento y el socorrismo fue a través de la practica del surfing en la playa de Martiánez de la ciudad turística, que luego le llevaría a ser uno de los socorristas en activo más veteranos de la Isla, que comparte dicha actividad con la docencia de la natación.
Su pasión por el mar tiene su origen, según cuenta, en la práctica del surfing hace 38 años, "cuando Francisco, El Chascarrillo -añade - me enseñó la práctica del salvamento. Desde 1982 vigilo la playa de El Socorro. Desde que tenía 14 años hacía mis pinitos salvando gente en Martiánez, en el Puerto de la Cruz, una zona que era muy frecuentada por extranjeros. Pero no se circunscribía a ese tramo de costa, sino a cualquier lugar a donde fuera a practicar el surfing, porque siempre había un rescate que efectuar. En Playa de las Américas saqué a muchos bañistas. La tabla de surf es el arma que empleo para salvar a la gente, dado que la manejo bien y conozco todos sus entresijos".
Playas mejorables
Julián Luis reitera que en 28 años de socorrismo ha salvado a más de 300 personas en el mar, y que desde hace un tiempo ha dejado de llevar el registro donde anotaba todas las incidencias y los rescates efectuados. Ahora se limita a apuntar las entradas con sus correspondientes fechas que traslada al ayuntamiento. Las anotaciones se refieren a la persona, domicilio del rescate y nacionalidad, así como dos o tres testigos que den fe de la operación realizada.
En toda su trayectoria profesional, hasta el momento de la conversación con EL DÍA, Julián Luis Viera no ha perdido o malogrado a nadie que haya estado en apuros en el mar. Todas las operaciones de salvamento se han realizado con éxito, aunque muchas, tal vez, la mayoría, no exenta de dificultades y peligros. Sin embargo, lamenta la pérdida de un amigo fuera del agua debido a una afección cardiaca. Recuerda que el mar en la playa del Socorro estaba bastante tranquila. A salvado desde familias completas, a niños y adultos. "Hace años - explica -había más oleaje que ahora, el mar se ha quedado un tanto más tranquilo, siempre se me daban los salvamentos más peligrosos en noviembre, preferentemente con los extranjeros, dado que son gente mucho más osada y atrevida. He sacado gente de Austria, Alemania, Suecia, Finlandia, Rusia, Portugal, Líbano y Siria".
Si bien considera que las playas de Tenerife están bien conservadas, aún queda mucho margen para mejorarlas en cuanto a equipamientos para las labores de salvamento y socorrismo, como dispensarios provistos de todos los elementos indispensables para atender a las personas que hayan sufrido un percance en la playa. Julián Luis Viera asegura que la costa sureña está mejor dotada que la del norte. Es decir, dispone de más recursos como torretas, lanchas zódiac, y motos acuáticas. El mar del norte es mucho más bravo.
Valora lo actuado en la playa de El Socorro, que actualmente, cuenta con dos socorristas, incluido él, un entorno que ha ganado afluencia de público y fama por ser escenario de acontecimientos deportivos como el Festival de Parapente (Flypa) y competiciones internacionales de surf y de buggi, entre otros. El Socorro ha experimentado un auge en el surfing impresionante en los últimos diez años".
A Julián Luis le ha sorprendido la distancia abismal que "hay en equipamientos entre las playas del Norte de Tenerife y de Escandinavia, donde a pesar de su climatología tan fría cuenta con unas instalaciones playeras y sistemas de socorrismo que asustan".
Las claves para ser un buen socorrista, según sostiene Julián Luis, "consisten en amor y sacrificio por la profesión, ser buen nadador y surfista, estar buena forma física y mental y entrenarse continuamente. No obstante, también se debe tener en cuenta que con los años aparecen los miedos y disminuye la capacidad de reacción, y nunca confiarse de la experiencia acumulada porque puede inducir a un cierto rebajamiento y cometer errores que podrían ser fatales.
Hemos podido observar que muchos fallos humanos se originan por exceso de confianza en personas altamente experimentadas en cualquier ámbito profesional.
Julián Luis Viera expresa su decidida apuesta por la dignificación profesional y académica del socorrista o de las personas especializadas en salvamento. A su entender, se debería pensar en la posibilidad de crear una sección en la Academia Canaria de Seguridad o en el Cuerpo de Bomberos, para capacitar a los futuros socorristas. Echa un falta un gremio organizado y acciones en favor del socorrista en materia de contratación.
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