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"La BNE necesita digitalizar sus fondos y tener más espacio para guardarlos"

La Biblioteca Nacional de España, con 27 millones de obras en sus depósitos, está presente en Tenerife a través de la exposición de grabados de Rembrandt, que se desarrolla en la sede de CajaCanarias en Santa Cruz. María Luisa Cuenca, jefa del área de Difusión de la institución, explica la realidad de este centro.
22/ago/10 07:56
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RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe.

Esta es la primera vez que la Biblioteca Nacional de España (BNE), principal depositaria de la memoria cultural española, está presente en Santa Cruz de Tenerife y lo hace a través de una colección de ciento seis grabados que se exhiben hasta el próximo 28 de agosto en el centro cultural de CajaCanarias en la capital. Se trata de la exposición "Rembrandt grabador. Obra y vida", muestra concebida expresamente para la entidad de ahorro que reúne noventa y seis estampas del maestro holandés y trece de Rubens, Van Dyck y otros artistas de la época.

María Luisa Cuenca, jefa del área de Difusión de la BNE, organismo que atesora en sus dos sedes más de veintisiete millones de obras, entre libros, revistas, incunables, manuscritos, discos, mapas y dibujos, entre otros soportes, como los grabados, explicó la procedencia de las estampas que se pueden ver en Santa Cruz y otros detalles que desvelan las principales necesidades que padece este servicio público.

La especialista en las exposiciones temporales de este centro aseguró que la falta de espacio para depositar todos los fondos acumulados durante más de trescientos años y la necesidad de su digitalización, que mantiene el equilibrio entre el acceso y la conservación del documento, son algunos de los retos a los que se tiene que enfrentar este inmenso archivo público, que recibe cada día medio millar de usuarios presenciales.

"La BNE necesita digitalizar todos sus fondos y tener más espacio para guardarlos, además de mejorar el servicio a los usuarios, mejorar el conocimiento de las colecciones y la investigación, y editar el catálogo que no está digitalizado al cien por cien. Son 27 millones de obras. Para mi el tema de la digitalización es fundamental, porque ya se ve que la tendencia va por ahí. Va bajando el número de usuarios presenciales y aumenta exponencialmente el de los virtuales. Lo ideal sería combinar lo presencial con lo virtual".

Otro problema que padece esta institución es la falta de espacio para guardar físicamente las obras que posee, debido al frenético nivel de ingresos que se produce cada año y el crecimiento constante de las colecciones. "Es un problema gravísimo. Tenemos la sede de Recoletos en Madrid y otra en Alcalá de Henares, en la que ya se ha construido la sexta torre, y en cuatro o cinco años estará lleno ese depósito porque hay un incremento de 800.000 ejemplares al año".

Presencia de Canarias

Cuenca confesó que desconoce a ciencia cierta qué hay de Canarias en la BNE, aunque existe el portal Memoria Digital de Canarias. "No lo tenemos catalogado por regiones, pero en un fondo de 27 millones de obras tiene que haber material procedente de Canarias. Libros de Galdós, o dibujos de Manolo Millares, Óscar Domínguez o Chirino... Habría que localizar a un investigador que conozca los fondos de la BNE y la cultura canaria", comentó.

La colección de la Memoria Digital de Canarias, que está estructurada en cinco apartados según los soportes originales, es un portal que proporciona el acceso a todo tipo de documentación digitalizada existente de o sobre el Archipiélago. Depende de la Universidad de Las Palmas y se accede a ella a través de los enlaces Foros Digitales Españoles de la BNE.

Las publicaciones incluyen libros, folletos, trípticos, revistas y hojas volanderas. Los manuscritos engloban cualquier documentación textual no publicada; las imágenes reúnen las fotografías, láminas, grabados y carteles. El apartado dedicado al audio aglutina conferencias, recitales poéticos y música; y la sección de vídeo ofrece películas, documentales y cortometrajes.

Con respecto a la presencia de la BNE en otras regiones, indicó que no lo está físicamente, pero sí a través de los bibliotecarios. "Los bibliotecarios somos colectivos de mucha cooperación porque hay que difundir los contenidos bibliográficos existentes y siempre se ha hecho. Hay asociaciones de bibliotecarios desde el siglo XIX", significó.

De mismo modo señaló que la BNE tiene la obligación de catalogar y describir bibliográficamente todos los fondos que le ingresan y las bibliotecas públicas lo que hacen es captar esos registros a través de medios informáticos. "En ese aspecto hay colaboración y coordinación con las bibliotecas regionales para que no digitalicen lo que ya está hecho".

Historia

Los orígenes de la BNE reflejan que la procedencia de las obras que integran sus fondos son distintas, aunque el grueso de las colecciones procede de lo que fue la Biblioteca Real. "La primera biblioteca pública la constituyó Felipe V en 1711 y se abrió un año después. Es la institución cultural más antigua de España. En 2011 celebraremos los 300 años".

Felipe V lo que hizo fue reunir la Biblioteca de los Austrias y una colección de cinco mil libros que trajo de Francia, con lo que constituyó una biblioteca de uso público, abierta a los usuarios, "aunque evidentemente restringida porque el índice y nivel de lectores en aquella época era muy bajo; en cambio la colección del Museo del Prado era real, pero no estaba abierta al público", aclaró.

A partir de 1716, Felipe V concedió a la Biblioteca Real (actual Biblioteca Nacional) el Depósito Legal, privilegio de recibir un ejemplar de cuantos libros y papeles se imprimiesen en España. En 1938 se incluyó entre el material que debía entregarse las reproducciones fotográficas, las obras cinematográficas y las piezas de gramófono y en 1945 ya se ingresaron los primeros discos. "Luego la principal fuente de ingresos ha sido y es el Depósito Legal".

También fueron importantes las incorporaciones de bienes eclesiásticos procedentes de la "desamortización de Mendizábal", sobre todo de los monasterios, y otras adquisiciones, compras y donaciones.

Grabados

Cuenca enumeró parte de la ingente cantidad de documentación recopilada en la BNE, como un excelente conjunto de partituras impresas y manuscritas, cifrado en más de 500 mil obras, además de otros 550 mil documentos sonoros en diversos soportes y 80 mil audiovisuales. "Estas partituras servían para que los conjuntos musicales al servicio de la corte pudieran interpretar sus obras".

Igualmente destacó la importante colección de grabados que representaban escenas. "Hay que tener en cuenta que la propaganda política del siglo XVIII se hacía a través de los grabados y de libros, porque no había medios de comunicación. Las grandes bodas, las entradas triunfales, los entierros reales, las conquistas..., todo se conmemoraba gráficamente, y se difundían a través de estampas; entonces la colección de la Biblioteca Real era muy importante".

Algunas de las estampas de Rembrandt que se exponen en Santa Cruz proceden del legado de Valentín Carderera, un pintor del siglo XIX que reunió importantes dibujos y grabados. "Tenía mucha relación con los herederos de Goya, motivo por el que los grabados y dibujos del genial artista acabaron en sus manos. Una parte importante de los mismos pasaron a la BNE porque los compró el Estado y otra fue al Museo del Prado", especificó Cuenca.

La BNE tiene 175 obras gráficas de Rembrandt, una veintena de las cuales procede de la colección de Carderera, y el resto de la Izquierdo, un personaje del siglo XVIII que estaba al servicio de Godoy y vivía en Francia.

"Era la época de la Guerra de la Independencia, pero no se sabe muy bien por qué Izquierdo reunió una importante colección de grabados de Rembrandt, que pasaron al Real Gabinete de Historia Natural, hasta que decidieron que esas obras no pintaban nada en el Museo de Ciencias y las depositaron en la BNE. De ahí procede el fondo de Rembrandt, de la colección Izquierdo", matizó.

Otro apartado importante de la BNE es el de la Hemeroteca Nacional, en la que están depositadas desde las primeras gacetas que se publicaron en el siglo XVII, todos los Boletines Oficiales (BOE), todas las revistas, semanarios y la prensa diaria de todas las regiones españolas, incluidas las gratuitas. "Son camiones los que entran a diario".

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