ESTOS DÍAS pasados, con motivo del 25 de julio, se ha empezado a celebrar por segundo año una reconstitución de los acontecimientos que significaron la batalla del contraalmirante inglés Nelson cuando vino a Canarias, en 1797, a capturar un barco que llegaba de la colonia española de Filipinas. Con este motivo han salido de nuevo en la prensa los consabidos artículos que hablan de un cañón, llamado "Tigre", entre ellos el del Sr. Monty, en este periódico independiente, que se ha hecho famoso en la mentalidad de algunos, sin que significara nada en aquella batalla.
Quienes ahora hablan de españolidad en Canarias todos los días, después de lo del fútbol, y los que necesitan ensalzar el colonialismo español en estos momentos en que el pueblo colonizado canario está luchando por su independencia se sacan el viejo cuento de que un cañón español de 134 mm le quitó el brazo al contraalmirante Nelson en Tenerife. ¡Menudo disparate! Si Nelson hubiese recibido un cañonazo en el brazo en el momento de desembarcar, la bola de hierro del cañón se hubiera llevado el brazo, a Nelson detrás, a la lancha y todos los que iban en la misma, ¿o es que no sabemos lo que es una bola de cañón? De todas maneras, cuando quieran informarse mejor, se van a Londres a rebuscar en las bibliotecas y en los archivos de la Marina Británica y allí leerán el informe del cirujano que atendió a Nelson en los primeros momentos. El cirujano del buque "Theseus", Mr. Thomas Eshelby, retiró un trozo de bala de mosquetón que le había fracturado el brazo por encima del codo y cortado una arteria, y no una bola de cañón o metralla, según consta en el libro de a bordo.
Los archivos ingleses dicen que el doctor quiso embalsamar el brazo para llevarlo a Londres, pero el almirante dijo que no, que lo tirasen al agua para que yaciese allí con los marinos que habían sucumbido en el combate. ¡A lo mejor mucha gente cree de verdad esa estupidez del cañón Tigre que los españoles se inventaron a principios del siglo XX, que salieron huyendo de Cuba y Filipinas y que estuvo poniendo de moda el régimen de Franco y ahora los nostálgicos del colonialismo! No se dan cuenta los canarios de que todo lo que se refiere a Nelson está muy bien estudiado no sólo en Inglaterra, sino también en los archivos de las principales marinas del mundo.
El propio Cabildo se ha gastado estos días un puñado de dinero, igual que el ayuntamiento capitalino, y han mandado a fabricar los cañoncitos reproducción del "Tigre" para regalarlos a los turistas. La gente que no investiga va y dice incluso: "¡Pues yo he visto el cañón y en los periódicos no se habla sino de esto en los aniversarios de la batalla!". Fue un artillero español el que derrotó a Nelson, lo dicen incluso en las charlas con los amigos los nostálgicos del imperio español.
En las escuelas y textos españoles se dicen tantos disparates que incluso los alumnos llegan a creerse lo del caballo de Santiago y la batalla de Clavijo -que nunca existió-, y lo de Santiago Matamoros, que bajaba del cielo para ayudar con su espada a matar de un mandoble 40.000 moros y ayudar a los cristianos a vencer en su lucha contra los moros; y lo de la Armada Invencible, que cuentan los libros fue destruida por los elementos naturales, en vez de por los rápidos y pequeños cañoneros del insigne y gran almirante inglés sir William Drake, que le rompió los timones y los mástiles de los pesados buques con los dos cañones de proa tirando balas gemelas unidas por cadenas.
Como yo de joven había leído en las bibliotecas algunos resúmenes de la derrota de Nelson en 1797 en nuestra isla, les recomiendo que se lean la "Relación circunstanciada que hizo la plaza de Santa Cruz de Tenerife, invadida por una escuadra inglesa", de José Monteverde Molina, publicada en Madrid en 1798; otro documento que recomiendo es el relato de don José de Zárate, primer decano del Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife, o cuantos comentaron aquella gesta para ver dónde se habló alguna vez del cañón "Tigre".
Precisamente sacado del relato de Monteverde, y de la carta que este militar lagunero le envió a nuestro historiador Viera y Clavijo, sabemos por un poema que escribió que fue una bala gala la que le quitó el brazo a Nelson, y no la historia que posteriormente se inventaron los militares españoles de un cañón "Tigre". Fueron precisamente marinos franceses del buque "La Mutine", que combatieron en la noche del 24 de julio junto con los defensores, los que tiraron con sus mosquetes, y una bala gala, por casualidad, le rompió el codo a Nelson. Esto del cañón "Tigre" fue como la batalla de la Victoria de Asentejo, aquí en Tenerife, batalla que nunca existió sino en la mente de un monje español de la época, Espinosa, molesto por la enorme derrota que sufrieron los españoles en el barranco de Asentejo en 1494.
Precisamente en las buscas que hacía mi amigo y compañero, ya fallecido, J.A. Padrón Albornoz, por la Biblioteca Municipal de Añaza, había encontrado tres volúmenes inéditos escritos por don Francisco María de León y que se titulaban "Apuntes para la continuación de las noticias históricas de las Islas Canarias, desde 1776 hasta 1836". Se trataba de tres volúmenes manuscritos del propio historiador, encuadernados en media piel marrón, signaturas 10-3-12 y 10-3-13 y 10-2-38, respectivamente. Su lectura nos sirvió de mucho a todos nosotros en nuestra juventud y decíamos que era una lástima que estos apuntes no estuviesen editados. Todo esto fue publicado en un libro por el Aula de la Cultura de Tenerife, sólo en 1966, con el concurso del Instituto de Estudios Canarios, donde aparecía editado por primera vez el trabajo de D. Francisco María de León gracias a la labor del insigne notario don Marcos Guimerá Peraza, con notas de don Alejandro Cioranescu, quien reprodujo con fidelidad el texto manuscrito del autor.
Pero volviendo a lo que dice Francisco María de León sobre la batalla contra el almirante Nelson, y que hoy se puede consultar fácilmente en la edición citada en las páginas 46 a 48, leemos: "En una palabra, la expedición de Nelson fue uno de aquellos hechos cuya merecida desgracia no es sólo hija de la injusticia misma de la acción, sino también de lo imprevisto y atropellado de ella".
"Pero si tal es el aspecto bajo el que, con respecto al enemigo, consideramos este hecho, con respecto a los nuestros, y particularmente con respecto al general Gutiérrez, vemos sólo en él a un hombre que venció, porque tan malo fue el plan de sus enemigos que necesariamente había de estrellarse en su ejecución; mas no observamos a un general valiente en el combate, pronto en la ejecución de planes, intrépido y atinado, sino a un militar que se sorprende y encierra en el castillo; que no recorre la línea y anima a las tropas; que hace sólo una salida al muelle cuando en él no había peligro; que vuelve casi desfallecido y apoyado entre dos oficiales a la fortaleza; que, encerrados ya los ingleses en el convento de Santo Domingo, no reúne al punto sus tropas, y al frente de ellas abate y vence al enemigo; que se deja cortar, por decirlo así, sin procurar restablecer la comunicación con las tropas de la derecha de la línea, hasta tanto que, por casualidad, supo que el batallón permanecía intacto; que no se aprovecha en suma de la victoria que la fortuna ciega le había deparado; porque, a no ser así, y a no considerar a Gutiérrez todavía sorprendido y azogado, ¿cómo puede comprenderse esa capitulación; en qué y por qué se deja reembarcar a los enemigos con sus armas y con los honores de la guerra, cuando debieron haberlas rendido y quedado como nuestros prisioneros? ¿Cómo no haberse aprovechado de los planes mismos y contraseñas aprendidas, para haber hecho acercar la escuadra, ya impotente por falta de su tripulación y tropas, y haberla rendido o a lo menos algún buque de ella, bajo el cañón de nuestros castillos y fortalezas? ¡Cuál no hubiera sido entonces la gloria de Canarias y de su general! Pero Gutiérrez, harto irresoluto y pacato, ni antes dispusiera lo que disponer debía, ni después supo conseguir todos los laureles que podía, contentándose con los que ya creyó asegurados".
Cuando J.A. Padrón nos enseñó estos párrafos, nos dedicamos con ahínco a buscar lo del susodicho cañón "Tigre", a ver si alguno de los contemporáneos lo había nombrado, pero por muchos esfuerzos que hicimos no encontramos ningún documento de la época ni posterior que lo citase. Nos pareció que lo del "Tigre" fue un montaje de los militaristas españoles para hacerse propaganda y para ensalzar su decrépita y anticuada artillería, así como para que no se hablase a principios del siglo XX de la derrota de Cuba y Filipinas. Como de pequeños aprendimos esto, de grande no nos venían con los cuentos de la celebración de los éxitos del "Tigre", cuando sabíamos que quien en realidad venció en esta batalla fue el pueblo de la isla tinerfeña, el valor de las milicias canarias y los grupos de paisanos mandados por el alcalde de Taganana y las milicias de La Laguna mandadas por el teniente coronel don Juan Bautista de Castro, muerto en combate, que se sumaron, ayudados por los marineros del buque de guerra francés "La Mutine", al mando del capitán Faust, quien con sus setenta y tres hombres quedó en tierra y contribuyó a la defensa de la plaza.
Hay que reconocer también que los ingleses vinieron aquí en aquella fecha porque tenían noticias de la llegada de un buque español cargado de oro y otras riquezas que la monarquía española había saqueado y robado en tierras del Pacífico. Si Nelson hubiera venido a conquistar Canarias, como han dicho algunos, habría traído una flota de desembarco con la caballería y todo lo necesario para ocupar Tenerife, mientras otra parte de la flota desembarcaba en las otras islas menores indefensas. Esto no quita para olvidar el valor de los canarios que combatieron en aquella gesta, pero creemos que el Cabildo tinerfeño debería gastarse su dinero en hacer reconstrucciones patrióticas como la de la batalla de Asentejo, donde los combatiente guanches derrotaron completamente a las tropas españolas del bandolero y traficante de esclavos español Alonso Fernández de Lugo y le arrancaron la bandera de Castilla que empuñaba. ¡Vamos a ver si se empieza a ser serios y patriotas de una vez en esta isla!
* Presidente del partido independentista Congreso Nacional de Canarias, CNC, brazo político del MPAIAC
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