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Ajedrez y "fair play"

30/jul/10 07:42
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EN LOS SALONES de la Obra Social de CajaCanarias, en la Cruz del Señor, empecé durante un tiempo a hacer pinitos en el apasionante mundo del ajedrez. Es fácil asumir sus requerimientos formales, la anotación de las jugadas, el reloj, la defensa y las trampas posibles en las fases tempranas del juego. Existen numerosas jugadas, como la española, la defensa siciliana, la india de rey, que tienen una gran complejidad por sus numerosas variantes. En aquel tiempo yo trataba de tener en cuenta las más utilizadas e incluso leía para intentar aplicar estrategias. Lo difícil es plantear bien el despliegue, las tácticas, pero sobre todo no equivocarte. Eso es fundamental; es el mayor reto. En competición, para matados como yo es fácil meter la pata creyendo que mides factores de mayor vuelo y, por ejemplo, clavar a la reina en el tiro cruzado de un alfil bastardo al que no habías detectado. ¡Ahhh!, me equivoqué, no vale, ¡pírdula! Con ese proceder, en vez de una competición se compone un compadreo. A veces, más de las que nos creemos, el fallo, el error, la casualidad, la pájara, la mala suerte, determina la victoria o la derrota en un partido o enfrentamiento igualado. ¿El "fair play" consiste en no aprovechar el lapsus o casualidad? ¿No sería eso un cachondeo sin atractivo?

Mi yerno, Samuel Rodríguez, de Arafo, dice que esa limpieza teórica es un falso escudo de imagen que no hace otra cosa que desvirtuar el espíritu de la competición. Una simple excusa.

En las últimas décadas se ha intentado abogar por el juego limpio en todas las disciplinas deportivas y propugnarlo en los grandes deportes de masas. Está bien. Por citar algún ejemplo, en el deporte rey: cuando un jugador cae al suelo lesionado y el colegiado no se percata de ello es el rival el que tiene la opción de lanzar el balón fuera para que se detenga el juego y pueda recibir asistencia. Pues bien, ahora llega el beneficiado agradecido, y, cuando le cedes el balón, Van Bommel pega un chuchazo a la otra punta del campo que casi se cuela, para presionar y poder crear una ocasión de gol: ¡valiente un "fair play"! Jugadas en las que el árbitro erróneamente pita penalty a tu favor y vas y lo fallas a propósito para enmendar el error; el jugador que encara el área rival con el gol como única obsesión en la mente y al ver que el portero ha sufrido un encontronazo y cae al suelo para la jugada o lanza el balón fuera. ¿Es eso "fair play"?

El deporte tiene un punto de traspiés; el "fair play" sería el "no buitreo", la honestidad, la lucha por la victoria, el respeto a los compañeros y rivales; saber ganar y perder, saber competir, pero no convertirse en un samaritano idiota que entre otras cosas adultera la competición. Viene a cuento todo esto porque en el recientemente finalizado Tour de Francia, con Alberto Contador como flamante ganador (y van tres), nos hemos encontrado con algunas de estas esperpénticas muestras del mal llamado "fair play". En las primeras etapas hubo varias caídas y el pelotón sufrió un importante corte, el campeón se puso en cabeza y mandó parar el pelotón. Juzguen ustedes mismos.

Pero es que a pocas etapas para el final, cuando el Tour ya era cosa de dos, pasa lo siguiente: en las etapas previas al Tourmalet, el ciclista luxemburgués Andy Schleck portaba el maillot amarillo y, después de una paliza de 200 km, se le salta la cadena; pues bien, a Contador le cayó la del pulpo (y no el pulpo "Paul") porque no paró a esperar a Schleck, siguió tirando y se colocó líder, posición que ya no perdería hasta llegar a los Campos Elíseos. Lo abuchearon cual villano por su gesta. ¡Uhhh!, ¡uhhh! Supongo que ningún francés de los que abucheó se acuerda del modo en que se clasificaron para el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Pregúntenle a Tití Henry pues, señores. ¿Que el árbitro no vio la mano clarita del gabacho?, mala suerte. Luego el Dios del fútbol repartió justicia y Francia hizo un estrepitoso ridículo en la cita mundialista.

Donde has colocado a la reina te la como con el caballo, dale pa'tras, anda. Eso se lo hacía a mi hija que estaba aprendiendo, y ahora dice que de pequeña me ganaba.

infburg@yahoo.es

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