L.C., S/C de Tenerife
Un total de 25 niños de entre 8 y 13 años disfrutan desde el jueves de la Colonia 2010 de niños con diabetes que se desarrolla en los Montes de Anaga.
Cada año, la Asociación para la Diabetes de Tenerife (ADT) hace un esfuerzo económico y organizador para ofrecerles diversión y algo más a estos chicos.
Precisamente, ese "algo más" es lo que convierte a las colonias en una actividad declara de interés sanitario por la Consejería de Sanidad.
"Tenemos talleres para enseñarles a identificar los alimentos que alteran los niveles de azúcar en sangre y los que no", explica Fran Darias, gerente de la ADT y director de las colonias. Les enseñan a calcular las raciones de hidratos de carbono que tienen que comer en cada comida, a pesar los alimentos para que lo que ingieren no desestabilice la glucosa de su organismo.
Además, hay actividades puramente lúdicas y excursiones. Este año a Las Teresitas, al Polideportivo de Roque Negro y una tercera en la que contarán con la colaboración de Protección Civil de Santa Cruz de Tenerife.
Un apretado programa para unas colonias que finalizan el próximo miércoles y en las que la ADT cada vez se encuentra con mayores dificultades. "Es la primera vez que no tenemos un médico especialista en diabetes", se lamenta Darias. Cuentan con dos pediatras residentes, pero no con un pediatra endocrino como ediciones anteriores.
El director de las colonias explica que, al parecer, el Servicio Canario de Salud (SCS) no ha podido liberar a nadie. Darias reivindica que, de alguna forma, se pueda "prever que al menos los residentes acudan" a estos campamentos "como un aspecto más de su formación médica". Argumenta que en las colonias los facultativos conviven día y noche con los menores con diabetes, lo que les lleva a sacar "conclusiones diferentes" que cuando sólo se ve a los niños en la consulta.
La colonia de diabetes cuenta con seis profesionales sanitarios, dos personas en cocina, dos monitores de tiempo libres, tres personas de la ADT y tres voluntarios.
Este despliegue, sobre todo de profesionales sanitarios, es necesario para mantener el cuidado y la atención que estos chicos necesitan. "Siempre tenemos un equipo de guardia por la noche, pendientes de la glucemia de los niños", explica Darias.
Uno de los voluntarios este año es Delia Falcón, de la recién formada Asociación para la Diabetes de Fuerteventura. Su intención es aprender de la experiencia para poder repetirla en su isla. "Tenemos un endocrino para toda la isla y una sola enfermedora educadora en diabetes que sólo lleva casos complicados", asegura Falcón.
Además, la lista de espera para el especialista para un adulto con diabetes tipo 1 "es de un año y medio". "Nos face falta prácticamente de todo", resume.
La mayor carencia es de información, para que cuando se diagnostica al diabético se le dé algo más que "una fotocopia con un régimen".
Vicente Darias, vicepresidente de la ADT explica que la persona con diabetes "está todo el día haciendo cálculos" para compensar la ingesta de determinados alimentos y para no sobrepasar las cantidades establecidas.
La diabetes tipo 1 o de la infancia se caracteriza por la destrucción de las células beta del páncreas, las que producen la insulina que es la sustancia encargada de sintentizar los azucares. Sin insulina la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo. De ahí la necesidad de calcular las porciones de determinados alimentos, para evitar las temidas complicaciones.
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